Revista Argentina de Psiquiatría


Sumario > Vol. XIII - Nº 49 - Sept./Oct./Nov. 2002

Revista de Experiencias Clínicas y Neurociencias

"NEUROLOGIA Y PSIQUIATRIA. NUEVAS PERSPECTIVAS"

El Rescate y la Memoria

John Hughlings Jackson en los orígenes del concepto de
síntomas positivos y negativos en psicología y psiquiatría,
por John Hughlings Jackson

Confrontaciones

Psicoanálisis en las condiciones de la medicina gerenciada.
Psicoanálisis o psicoterapias de tiempo limitado,
una opción perversa
O. Sotolano

Señales


Editorial

Es harto sabido que la capacidad intelectual de los seres humanos está directamente ligada a la calidad de su nutrición durante las primeras etapas de la vida. En efecto, los procesos neurológicos de maduración dependen, además de una estimulación adecuada, de la dosis proteica y calórica recibida, oportunamente, durante la infancia y la adolescencia. Por otro lado, todos los organismos internacionales especializados en el tema afirman que el desarrollo de un país está directamente relacionado con las capacidades cognitivas de sus habitantes. También sabemos que el estrés infantil causado por el hambre y la malnutrición acarrea consecuencias nefastas para la estructuración de la personalidad. Estos datos, tan conocidos, aplicados a la situación por la que atraviesa un enorme número de nuestros niños hambreados y carentes de escolaridad, nos duelen y avergüenzan por el sufrimiento que acarrean en el presente, por la dignidad herida de quienes los sufren, por las muertes evitables que genera la desnutrición complicada con enfermedades infecciosas; pero además nos alertan sobre la sombría amenaza que pesa sobre la sociedad argentina en un futuro cercano.
Sin embargo, y aunque sea un lugar común en los tiempos que vivimos en la Argentina, cabe recordar que nuestro país registra una de las producciones de alimentos más alta del mundo. ¿Qué se puede esperar de las amplias capas de nuestra población infantil cuando les llegue la edad de incorporarse al mercado de trabajo cada vez más exigente de una mano de obra de más en más calificada? ¿Serán capaces de incorporar conocimientos y habilidades cuando las oportunidades de sentar las bases de su aprendizaje estuvieron ausentes y la maduración de sus cerebros se vio alterada por carencias alimenticias indispensables en su período madurativo? ¿No serán una masa más dócil y acrítica a las manipulaciones de dirigentes inescrupulosos? Este estado de cosas no es casual. Obedece a un sistema de distribución de los medios materiales basado no en la felicidad y bienestar de quienes habitan nuestro suelo sino en los mezquinos intereses materiales de las minorías de adentro y de afuera del país.
Como médicos sabemos que las políticas sanitarias que se quieran implementar en el futuro chocarán con uno de sus obstáculos más difíciles de sortear y que fue un punto de apoyo desde hace décadas en la Argentina: el nivel intelectual de sus habitantes. Tanto desde el punto de vista sanitario como desde el de los más elementales derechos humanos esta situación, que se desprende de las condiciones de injusticia e imprevisión que nos inundan, no puede recibir otro calificativo que el de un verdadero genocidio por planificación de la desigualdad social. Por ello es urgente actuar por todos los medios a nuestro alcance para terminar con esta situación de hambre y dolor. Las campañas solidarias, los comedores y ollas populares, la acción de las ONGs dedicadas al apoyo alimentario de la niñez están haciendo punta de lanza para paliar la situación. Pero sabemos que la magnitud del problema no encontrará solución efectiva con el mero asistencialismo, y mucho menos con el escaso y mal organizado por los organismos gubernamentales de turno. Solamente políticas de fondo en relación al empleo, la educación y la prevención sanitaria llevadas a cabo en forma sostenida e integral desviarán el rumbo aciago que pueden seguir nuestros ciudadanos del futuro de continuar esta intolerable situación.

J. C. Stagnaro – D. Wintrebert


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