Sumario
> Vol. XIII - Nº 49 - Sept./Oct./Nov.
2002
Revista
de Experiencias Clínicas y Neurociencias
Residentes
de salud mental. Su opinión sobre la formación en
el año 2000, a 6 años de una encuesta anterior
M. Agrest, F. Feijoo, J. Barrientos, A. Mussa, A. Bula, F.
Pavlovsky, J. Bustin
Estudio piloto comunitario.
Las precupaciones por la memoria subjetiva en personas mayores
y menores de 65 años
I. McIntosh, J. Grant, H. Wilkinson, V. Swanson
"NEUROLOGIA
Y PSIQUIATRIA. NUEVAS PERSPECTIVAS"
John
Hughlings Jackson en los orígenes del concepto de
síntomas positivos y negativos en psicología y psiquiatría,
por John Hughlings Jackson
Psicoanálisis
en las condiciones de la medicina gerenciada.
Psicoanálisis o psicoterapias de tiempo limitado,
una opción perversa
O. Sotolano
Señales
Editorial
Es
harto sabido que la capacidad intelectual de los seres humanos
está directamente ligada a la calidad de su nutrición
durante las primeras etapas de la vida. En efecto, los procesos
neurológicos de maduración dependen, además
de una estimulación adecuada, de la dosis proteica y calórica
recibida, oportunamente, durante la infancia y la adolescencia.
Por otro lado, todos los organismos internacionales especializados
en el tema afirman que el desarrollo de un país está
directamente relacionado con las capacidades cognitivas de sus
habitantes. También sabemos que el estrés infantil
causado por el hambre y la malnutrición acarrea consecuencias
nefastas para la estructuración de la personalidad. Estos
datos, tan conocidos, aplicados a la situación por la que
atraviesa un enorme número de nuestros niños hambreados
y carentes de escolaridad, nos duelen y avergüenzan por el
sufrimiento que acarrean en el presente, por la dignidad herida
de quienes los sufren, por las muertes evitables que genera la
desnutrición complicada con enfermedades infecciosas; pero
además nos alertan sobre la sombría amenaza que
pesa sobre la sociedad argentina en un futuro cercano.
Sin embargo, y aunque sea un lugar común en los tiempos
que vivimos en la Argentina, cabe recordar que nuestro país
registra una de las producciones de alimentos más alta
del mundo. ¿Qué se puede esperar de las amplias
capas de nuestra población infantil cuando les llegue la
edad de incorporarse al mercado de trabajo cada vez más
exigente de una mano de obra de más en más calificada?
¿Serán capaces de incorporar conocimientos y habilidades
cuando las oportunidades de sentar las bases de su aprendizaje
estuvieron ausentes y la maduración de sus cerebros se
vio alterada por carencias alimenticias indispensables en su período
madurativo? ¿No serán una masa más dócil
y acrítica a las manipulaciones de dirigentes inescrupulosos?
Este estado de cosas no es casual. Obedece a un sistema de distribución
de los medios materiales basado no en la felicidad y bienestar
de quienes habitan nuestro suelo sino en los mezquinos intereses
materiales de las minorías de adentro y de afuera del país.
Como médicos sabemos que las políticas sanitarias
que se quieran implementar en el futuro chocarán con uno
de sus obstáculos más difíciles de sortear
y que fue un punto de apoyo desde hace décadas en la Argentina:
el nivel intelectual de sus habitantes. Tanto desde el punto de
vista sanitario como desde el de los más elementales derechos
humanos esta situación, que se desprende de las condiciones
de injusticia e imprevisión que nos inundan, no puede recibir
otro calificativo que el de un verdadero genocidio por planificación
de la desigualdad social. Por ello es urgente actuar por todos
los medios a nuestro alcance para terminar con esta situación
de hambre y dolor. Las campañas solidarias, los comedores
y ollas populares, la acción de las ONGs dedicadas al apoyo
alimentario de la niñez están haciendo punta de
lanza para paliar la situación. Pero sabemos que la magnitud
del problema no encontrará solución efectiva con
el mero asistencialismo, y mucho menos con el escaso y mal organizado
por los organismos gubernamentales de turno. Solamente políticas
de fondo en relación al empleo, la educación y la
prevención sanitaria llevadas a cabo en forma sostenida
e integral desviarán el rumbo aciago que pueden seguir
nuestros ciudadanos del futuro de continuar esta intolerable situación.
J.
C. Stagnaro D. Wintrebert
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