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Primera parte

 

Las tesis doctorales en los albores de la Psiquiatría argentina

 

Norberto Aldo Conti(1)

 

 

Consideraciones sobre Sociedad, Estado y

Psiquiatría en la Argentina: 1880-1910

 

 

El abordaje de la historia de la psiquiatría argentina correspondiente al período 1880-1910 supone aclarar algunas cuestiones que hacen a la forma de pensar a la historia y a la psiquiatría. En primer lugar hablar aquí de historia nos introduce en el contexto de la historia de la ciencia que, como se ha constituido en las últimas décadas, especialmente a partir de los trabajos de Thomas S. Kuhn(2), implica articular los hechos acontecidos en el plano político-social con la producción teórica y práctica de cada ciencia en particular. Es a esto a lo que se llama relaciones entre historia externa e historia interna de la ciencia(3). En segundo lugar hablar de psiquiatría nos lleva a pensar en un complejo grupo de prácticas y teorías acerca del padecer psíquico humano, que, si bien exceden largamente el terreno de constitución y comprensión de aquello que en forma más ortodoxa llamamos ciencia, como son las naturales y exactas, es de capital importancia convenir que la constitución de la psiquiatría como disciplina médica reconocida ha dependido de la constitución previa de la ciencia moderna, en especial de la metodología que domina a las ciencias naturales desde fines del Siglo XVIII(4)

Partiendo de estos supuestos trataremos de sostener que en el período estudiado cristaliza en la sociedad argentina una cosmovisión del mundo, verdadero paradigma, en la cual se destacan una serie de líneas de pensamiento fruto de las ideas europeas y también de desarrollos autóctonos producidos en nuestro país desde los inicios de la Revolución de Mayo.

Difícil es periodizar cualquier desarrollo de ideas pero, de intentarse, podemos aislar tres períodos del pensamiento argentino en relación con el tema propuesto: El Ilustrado, de fines del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX; El Romántico, con la generación del 37 y su acmé hacia mediados de siglo; El Positivista, de fines del siglo pasado hasta la época del Centenario.

 

La Ilustración

 

En la Argentina la Ilustración presentó una vertiente filosófica que echó las raíces de una metodología empírica en el tratamiento de las ciencias acompañada por una marcada actitud anticlerical que es la expresión de un intento de romper con la tradición cultural colonial, hablamos aquí de la Ideología(5). Es clara la relación de este pensamiento con el proceso revolucionario, Be1grano tradujo a Condorcet en 1794 y desde 1808 Cosme Argerich enseñaba la filosofía de Cabanis y Destutt de Tracy. Mariano Moreno durante sus estudios en Chuquisaca leyó a Montesquieu, Locke, Jovellanos, Rousseau y varios enciclopedistas. Sus lecturas económicas incluían a Adam Smith y Condillac e inmediatamente después de la revolución se encargó de traducir El Contrato Social de Rousseau precedido de un pequeño pero sustancial prólogo fechado 26 de noviembre de 1810. En la misma época creó la Biblioteca Pública de Buenos Aires y se ocupó de enviar a ella por decreto las bibliotecas privadas más importantes de la ciudad. En esos turbulentos meses anuncia que se ha de organizar "un nuevo establecimiento de estudios adecuado a nuestras circunstancias que comenzará a funcionar luego que lleguen los profesores de Europa que se ha mandado a venir para este intento". El 18 de diciembre de 1810 Moreno renuncia a la junta, poco después parte en misión diplomática y muere el 4 de mayo de 1811(6).

Los cursos de Ideología ocuparon un lugar central en la enseñanza de la Universidad de Buenos Aires desde 1819 hasta 1842. Siendo Juan Manuel Fernández de Agüero se exponente más destacado, de el nos dirá Ingenieros cien años más tarde: "Los puntos de vista aceptados por la psicología biológica y la filosofía naturalista en nuestros últimos cincuenta años, están netamente planteados por Agüero, no como vagas intuiciones, sino como ideas definidas dentro de un sistema coherente y unitario"(7). Este ciclo lo cierra el último profesor de Ideología de la Universidad de Buenos Aires, Diego Alcorta, filósofo y médico que ocupó el cargo entre 1828 y 1841, quien además presentó la primera tesis doctoral sobre psiquiatría en la República Argentina el 26 de junio de 1827(8).

El pensamiento de este período prepara el desarrollo posterior del Positivismo en la medida que presenta una cosmovisión naturalista de la realidad fundamentada en el empirismo gnoseológico y una orientación experimental de las ciencias partiendo de una actitud filosófica antropocéntrica y por otro lado muestra un preocupación por los problemas sociopolíticos que se generan a partir de la Revolución de Mayo, problemas que serán retomados por la generación de los 80 durante la constitución del Estado Nacional.

 

El Romanticismo

 

Constituye un segmento esencial del pensamiento argentino ya que introduce algunas categorías de análisis de la realidad nacional alrededor de las cuales se organiza el pensamiento sociológico y el accionar político de la clase dirigente argentina hasta bien entrado el siglo XX.

Este período se encuentra determinado en su producción intelectual por la realidad política en la cual se origina, me refiero al gobierno de Rosas (1835-1852); en efecto, el desarrollo de la vida política desde 1835 hace que surja una propuesta intelectual que intenta superar la dicotomía Unitarios-Federales para pensar en la construcción de un Estado diferente; dicha propuesta llena de juventud y lucidez constituyó la llamada Generación del 37 cuya producción circunscribiré aquí, un poco injustamente por razones de espacio, a la figura de Alberdi(9). junto a los hombres del 37 pero por fuera del ámbito universitario y desde el interior se completa la generación romántica con la obra de Sarmiento, quien con el "Facundo"(10) es, probablemente, el pensador que organiza con mayor consenso todas las interpretaciones acerca del pasado y futuro argentinos hasta 1910.

Apelando a una simplificación que espero se me disculpe podemos decir que tanto Alberdi como Sarmiento apuestan en sus escritos a la construcción de una Nación moderna y pujante y creen firmemente en esa posibilidad, pero mientras el primero lo hace apelando a una transformación económico-social dependiente de la inmigración de mano de obra europea el segundo cree que el secreto estará en la educación masiva de la población asentada ésta en el modelo de las instituciones republicanas de los Estados Unidos de Norteamérica. De aquí la disputa tan enconada que estos hombres sostendrán durante 30 años(11).

Pero en orden al tema que nos convoca precisaré aquí aquello de los románticos que echará raíces en el pensamiento argentino e influenciará intensamente a la Generación del 80. A tal efecto nada mejor que retomar de Ricaurte Soler en su libro El Positivismo Argentino: "Sin llegar a una estructuración teórica de sus concepciones, los pensadores de la generación romántica representan para el pensamiento sociológico argentino de fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX, el origen de la tradición positivista. Puede afirmarse, pues, la presencia de una conceptualización positivista en la generación romántica, no obstante la ausencia de conclusiones teóricas, lo que explica su escaso valor sistemático. La obra descriptiva presentaba para ellos más interés que la interpretación teórica. Paradójicamente esta tendencia, relativamente independiente de los cuadros conceptuales del pensamiento europeo, produjo en su época la obra sociológica más original y fecunda de la América española. Ha sido posible por todo ello señalar en el pensamiento filosófico de Alberdi un positivismo autóctono, y en su pensamiento sociológico ciertas analogías con el materialismo histórico"(12).

Nos dice Alberdi en las bases, " La nueva política debe tender a glorificar los triunfos industriales, a ennoblecer el trabajo, a rodear de honor las empresas de colonización, de navegación y de industria; a reemplazar en las costumbres del pueblo, como estímulo moral, la vanagloria militar por el honor del trabajo; el entusiasmo guerrero por el entusiasmo industrial que cambia la faz estéril de nuestros desiertos en lugares poblados"(13). Treinta años más tarde, luego de haberle ganado el desierto a los indios, a costa de su exterminio, se pondrá en práctica el programa alberdiano de la mano de los hombres que crecieron bajo su pensamiento.

 

El Positivismo

 

Si nos situamos ahora en la Argentina de 1880 vemos que se ha producido una inflexión, un cambio fundamental en la historia; me refiero a la constitución del Estado Nacional. Veamos, para que hubiese Estado era necesario: un ejército nacional que asegure la soberanía en todo el territorio y una clase política capaz de hacerse cargo del mismo imponiendo un proyecto económico y social. Una figura contiene la suma del poder político y militar, me refiero al General julio A. Roca; de él nos dice D'Atri: "El 12 de octubre de 188 Roca asume la Presidencia de la República. No hay en la ciudad ambiente de fiesta. Es todavía la ciudad vencida por los provincianos. Roca no quiere entrar como general vencedor; va a actuar con prudencia, elimina toda pompa en la ceremonia. A la una de la tarde llega al Congreso donde ha de prestar juramento ante la Asamblea Legislativa y pronunciar su mensaje. Es en este mensaje inicial donde Roca anuncia el lema que ha de adoptar para su gobierno: Paz y Administración... Roca es más joven que cualquiera de sus ministros. A los 37 años es un general de barba rubia y ojos celestes... inició su Presidencia en una coyuntura de prosperidad jamás conocida hasta entonces en las tierras del Plata..."  (14). En ese momento ya se ha constituido el Estado, esto es, un poder centralizado que ha dominado las situaciones locales y se ha federalizado la Ciudad de Buenos Aires(15) el país está consumando su articulación al mercado mundial. Esta nueva Argentina se encuentra ya embarcada en una transformación social que no conoció ninguna otra nación de la América española, me refiero al fenómeno inmigratorio, lo que Romero llama el fin de la Argentina Criolla y el comienzo de la Argentina Aluvial. Se produce un vertiginoso cambio cultural, con la modernización social y el desarrollo industrial ya que comienza la concentración urbana en torno a la Capital y el surgimiento de las masas como fenómeno político-social del cual se debe dar pronta respuesta y rápida organización(16). Una elite intelectual acompaña el desarrollo de este proceso, a ellos conocemos como La Generación del '80. Esta generación intenta comprender la realidad que se presenta a sus ojos a través de la retícula teórica del Positivismo, por lo cual acepta los siguientes pre-supuestos que subyacen a esta filosofía:

1. La realidad sólo puede explicarse a través de los fenómenos y de la experiencia, no hay esencias que fundamenten los fenómenos, aceptar éstas significa aceptar una posición metafísica al respecto y el positivismo niega el valor cognoscitivo de todo enunciado metafísico.

2. El mundo que conocemos es un conjunto de hechos individuales observables y todo saber abstracto es un modo de ordenación concisa y clasificatoria de los datos experimentales.

3. Los juicios de valor carecen de importancia cognoscitiva.

4. Existe una unidad fundamental del método de la ciencia; se trata aquí de la certeza de que los modos de adquisición de un saber válido son fundamentalmente los mismos en todos los campos de la experiencia e idénticas las principales etapas de la elaboración de la experiencia a través de la reflexión teórica(17).

Los pensadores positivistas argentinos pueden ser agrupados de la siguiente manera: por un lado los que responden a una matriz Comteana quedan ligados a la actividad pedagógica a través de la Escuela Normal de Paraná; fundada por Sarmiento en 1869 obtendrá desde el principio una reputación conocida en todo el país, aquí se destacan Pedro Scalabrini, Víctor Mercante y Rodolfo Senet que serán los teóricos de la educación. Por otro lado tenemos al llamado grupo universitario de matriz Spenceriana, que funda su credo en el biologicismo y el evolucionismo y que tuvo una mayor incidencia en la vida política, sus hombres más destacados se dedicaron a la psiquiatría y la psicología en un momento en que la sociología y la psicología experimental estaban en pleno auge. Su proyecto intelectual consistió en interpretar los fenómenos históricos y sociales con los principios de las ciencias naturales y desde esa perspectiva intentaron brindar los instrumentos necesarios para resolver los problemas que se planteaban. En esta línea es central el pensamiento de José María Ramos Mejía, Carlos Octavio Bunge y José Ingenieros. Forman parte de esta generación Agustín Alvarez, José Nicolás Matienzo, Rodolfo Rivarola, Luis María Drago, Norberto Pinero y Emilio Mitre.

El problema principal a resolver por los pensadores positivistas es el del crecimiento vertiginoso de la población urbana, especialmente los efectos negativos de la misma que se expresan bajo las formas de hacinamiento, marginalidad, delincuencia y locura. A esta situación se agrega el hecho de que, en un país que recién se está organizando como nación, el brusco aumento poblacional es a raíz de la inmigración europea.

Las respuestas políticas para resolver estas situaciones fueron las siguientes:

1. La construcción simbólica de la nacionalidad: en esta tarea le cupo un lugar central a José María Ramos Mejía quien estuvo al frente del Consejo Nacional de Educación y se encargó de organizar lo que Terán ha llamado la liturgia patria, conjunto de hechos, fechas, anécdotas heroicas, signos y símbolos patrios, inexistentes hasta entonces, cuya finalidad será hacer sentir la nacionalidad argentina a la masa inmigrante y fundamentalmente e sus hijos a través de la educación pública, gratuita y obligatoria(18).

2. El desarrollo de un dispositivo de higiene urbana que acreciente la Salud Pública: la prevención de enfermedades, el aseguramiento de las condiciones básicas necesarias de nutrición en la población en general son hechos indispensables para asegurar el normal desenvolvimiento de la población económicamente activa. A este respecto nos dice Guillermo Rawson, quien fue presidente de la Asociación Médica Bonaerense, redactor de la Revista Médico Quirúrgica y primer Profesor Titular de la Cátedra de Higiene Pública de la UBA.: Ya higiene pública y la economía política se dan la mano y se estrechan tan mutuamente, que con cuanto más empeño se las mire, tanto más confundidas y aunadas se las ve. Con el dinero, o su equivalente, el trabajo, es preciso describir todo lo que entorpece las funciones normales en la vida de los individuos; en otros términos: con el dinero se hace la higiene de los pueblos, también con la higiene de los pueblos se consigue la economía y se labra la riqueza"(19).

3. La promoción de instituciones y leyes que ordenen y regulen las relaciones sociales de producción: a este efecto se eleva al Congreso de la Nación un Proyecto de Ley Nacional del Trabajo en 1904 y en 1905 se promulga la primera ley obrera. En 1907 el Poder Ejecutivo crea el Departamento Nacional del Trabajo, siendo su primer presidente José Nicolás Matienzo, el decreto de fecha 14 de marzo fija para el mismo las siguientes funciones: "Recoger, coordinar y publicar todos los datos relativos al trabajo de la República, especialmente en lo que concierne a las relaciones del trabajo y del capital y a las reformas legislativas y administrativas capaces de mejorar la situación material, social, intelectual y moral de los trabajadores "(20).

Diferentes circunstancias socio-económicas hacen que algunos sujetos de esta compleja sociedad salten los dispositivos establecidos y alteren ese Orden y Progreso(21) que con tanto esfuerzo se trata de alcanzar. Me refiero a dos especies del género de la marginalidad: los delincuentes y los locos, hermanados aquí por su capacidad para alterar el orden público y su incapacidad para pertenecer a la población económicamente activa.

No trataré el tema de la delincuencia pero vale la pena señalar que en el orden jurídico se desarrolla en esta época el derecho positivo, el concepto de criminal nato y la tendencia a una penalización más dura con inclusión de la pena de muerte.

Con respecto a la locura es este el momento crucial en la constitución de la psiquiatría argentina, es este el momento en que la sociedad necesita una respuesta científica, moralmente adecuada e institución al mente organizada para resolver la presencia social de este fenómeno humano. La respuesta debe ser científica porque la psiquiatría europea se ha inscripto ya en el terreno de las ciencias médicas y biológicas y porque el pensamiento que impera en la cultura argentina exige que todo tratamiento serio de cualquier fenómeno biológico o social, normal o patológico sea abordado científicamente. La respuesta debe ser moralmente adecuada porque los intelectuales argentinos están tratando de promover la virtud y desterrar los defectos y pobrezas espirituales que observan en la masa inmigrante e interpretan como fruto de la constitución y educación(22). Finalmente la respuesta debe y puede ser institucionalmente organizada ya que se inscribe en el momento de afianzamiento del Estado en el territorio nacional a través del desarrollo de las diferentes reparticiones de la Administración Pública.

En este marco socio-cultural están dadas todas las condiciones para que se instaure lo que Vezzetti llama el complejo tecnológico de control de la locura(23) ó lo que Kuhn denominaría, desde otra perspectiva, una matriz disciplinar(24). En el caso de la psiquiatría argentina esa matriz se constituye a través de manicomios, colonias de alienados, asociaciones profesionales, publicaciones, enseñanza universitaria y el desarrollo de una nueva capa profesional de rápido ascenso social, representada por el alienista, de la cual José ingenieros es su máximo exponente si bien su producción y notoriedad exceden largamente el campo de la psiquiatría(25).

Para fundamentar lo expuesto haré algunas observaciones sobre esta matriz. Si bien los hospicios se fundaron con anterioridad al período que nos ocupa, entre 1853 y 1863(26), recién alcanzaron un funcionamiento satisfactorio en cuanto a infraestructura y nivel científico hacia 1880. Para ilustrar la situación inicial de los mismos vamos a tomar una cita de un artículo de Meléndez y Coni de 1879 aparecido en la Revista Médico-Quirúrgica, que se refiere a la situación del Hospicio de Hombres hacia los años 63-64, durante la Dirección del Dr. Uriarte: "... los alienados vivían en completa aglomeración muchos de ellos sin otra cama que el desnudo y frío suelo, en calabozos húmedos pestíferos y oscuros... llegada la hora de las comidas, el alienado era obligado a concurrir con el plato para recibir un poco de caldo o un pedazo de carne como único alimento. La terapéutica era tan insuficiente y empírica... estaban nuestros médicos a ciega de los progresos diarios en este ramo del saber humano"(27). Hacia el 80 la situación en el hospicio y su relevancia social han adquirido suficiente nivel para ser tema de la tesis doctoral de Norberto Maglioni del año 1879 titulada "Los Manicomio?, donde luego de elogiar largamente las virtudes del Dr. Meléndez como Director-Administrador del hospicio, dice: "... Es una institución necesaria para el perfecto funcionamiento del Estado y constituye uno de los servicios más interesantes de la Administración Nacional, su carácter moral consiste en ser un asilo en donde mediante formalidades legales rigurosas es admitido el enajenado en beneficio de su familia y de la sociedad, recibe la asistencia que exige su curación y bienestar físico y moral, y se halla bajo el amparo tutelar de la ley, que asemejándolo a un menor defiende su persona e intereses" (28).

Es justamente Meléndez quien ocupa un lugar central en el desarrollo de este dispositivo; Director-Administrador del Hospicio de Hombres en 1876, es nombrado primer Profesor Titular de Patología Mental cuando se inaugura la Cátedra en 1886, habiéndole ganado el concurso de oposición nada menos que a José María Ramos Mejía, quien al año siguiente se haría cargo de la Cátedra de Enfermedades Nerviosas, recién creada. Su labor se completa con la publicación de una gran cantidad de trabajos sobre la especialidad en la Revista Médico-Quirúrgica y en los Anales del Círculo Médico Argentino, del cual era miembro(29).

Finalmente al retirarse, lo sucede en esta empresa Domingo Cabred, quien lo reemplaza en la dirección de la Cátedra en 1892 y del Hospicio en 1893. Al retiro de Meléndez el complejo institucional de control de la locura ya se encuentra constituido, (X) Cabred intensificará su desarrollo siendo uno de sus mayores logros la inauguración de la Colonia para alienados Open Door en Luján en el año 1901(30). Durante este período la creación de instituciones psiquiátricas se abre en todas direcciones, en 1884 se funda el Hospital Melchor Romero, en 1890 el Hospital de Alienados de Córdoba, en 1908 se inauguran el Asilo Quinta de Lomas, la Colonia de Torres en la Pcia. de Buenos Aires y la Colonia de Oliva en la Provincia de Córdoba.

Completan este panorama dos tipos de dispositivos: las instituciones de investigación y transmisión de conocimientos entre las cuales se crean en 1873 la Cátedra de Higiene Pública, en 1875 la Cátedra de Medicina Legal y el Círculo Médico Argentino, en 1891 la Asociación Médica Argentina, en 1907 el Instituto de Criminología y en 1908 la Asociación de Psicología de Buenos Aires; las publicaciones de enseñanza y divulgación que se ocupan en forma total o parcial del problema de la locura y temas conexos, aquí tenemos la Revista Médico-Quirúrgica (1864) los Anales del Círculo Médico Argentino (1877) los Archivos de Criminología, Psiquiatría y Medicina Legal (1902)(31) los Archivos de Pedagogía y Ciencias Afines (1906) y la Revista de Filosofía, Cultura, Ciencia y Educación (1915)(32).

 

 

Conclusiones

 

La sociedad argentina toma una particular fisonomía a partir de un proyecto de Nación que intentó plasmar la llamada generación del 80. El modelo teórico en que dicha generación se enmarcó tanto en la filosófico en general como en lo científico en particular fue el Positivismo. Esta ideología constituyó el marco de gestación de la mayor parte de los proyectos nacionales latinoamericanos ya que brindó los elementos necesarios para la interpretación de las diferentes crisis locales y también los instrumentos para una posible superación de las mismas. Entre dichos instrumentos se gestaron en la Argentina instituciones como la Asistencia, la Educación y la Seguridad Públicas.

En este marco histórico-social es posible seguir el surgimiento y consolidación de los dispositivos institucionales capaces de constituir un campo de saber de creciente consenso y prestigio que nos permite referirnos de allí en adelante a la Psiquiatría Argentina.

Finalmente no dejaré de insistir sobre la función determinante, en la producción de este saber y el desarrollo de su prestigio, que cumplen el conjunto de hechos y acontecimientos de la historia externa aquí presentados que se constituyen en la condición de posibilidad de su advenimiento, no en el sentido kantiano tradicional, sino en el sentido de condiciones sociales de producción del saber como lo entiende la epistemología francesa de Althusser en adelante(33).

 

 

Las Tesis doctorales en la Universidad de Buenos Aires

 

a costumbre académica europea de presentación de tesis para completar estudios de grado tiene antecedentes en el Río de la Plata anteriores a la fundación de la Universidad de Buenos Aires, en efecto, a través de J. M. Gutiérrez(34) conocemos dos tesis, en latín, de los alumnos del Real Colegio de San Carlos, Mariano Irigoyen (1795) y Juan Gil (1818), defendidas en acto público en el Templo de San Ignacio.

A partir de 1821, con la fundación y consolidación jurídico-administrativa de la Universidad de Buenos Aires(35) se normatizan los estudios de grado y las condiciones de egreso incluyen:

"1. Un examen de preguntas precisas por tres catedráticos en la Facultad de grado, sin ceñirse a ningún tratado particular, por espacio de una hora.

2. Una disertación que debe así mismo durar una hora, sobre un punto sacado por suerte, la cual debe examinarse y censurarse por los mismos examinadores luego que la entregue el funcionante que será a las cuarenta y ocho horas.

3. Aprobada la disertación debe el funcionante leer en público su disertación, sostener una tesis, y sujetarlas a las réplicas y preguntas que le hagan los mismos catedráticos y examinadores (36).

 

No obstante los primeros doctores fueron nombrados sin esa exigencia ya que, habiéndose formado antes de la erección de la Universidad, tenían una probada capacidad profesional y una reputación no discutidas. En el campo médico obtuvieron el grado doctoral de esta manera Francisco Rivera, Cosme Argerich, Juan Antonio Fernández, Juan Madera y Pedro Rojas(37).

Difícil es precisar la trascendencia pública y la repercusión intelectual del contenido de las primera tesis, sabemos que muchas discusiones académicas que afectaban el pensamiento de la cultura porteña de la época de Rivadavia eran seguidas de discusiones en contrapunto por periódicos de diferente posición ideológica37; sabemos también que el acto solemne de defensa de tesis en 1827 provocaba el rechazo irónico de otro periódico porteño(39).

Pero recién en 1852 en la Facultad de Medicina y en 1863 en la de jurisprudencia se reglamenta la publicación obligatoria; por lo tanto entre 1821 y 1852 es muy poco probable que se haya editado alguna dado el alto costo económico que esto significaba(40).

A partir de 1852 la Facultad de Medicina sufre una profunda reestructuración la cual incluye modificaciones en las condiciones para acceder al doctorado; por resolución gubernamental del 4 de octubre de 1853 quedan fijadas las siguientes disposiciones relativas al doctorado:

1. El tema de la tesis es libre, pero las proposiciones accesorias las fija la Facultad(41).

2. El manuscrito se presenta a la Facultad para ser visado por el padrino que, el aspirante hubiese elegido.

3. La impresión es obligatoria, se distribuye ejemplares entre los catedráticos y los demás son archivados.

4. Se indica día y hora de defensa de tesis.

5. El padrino se hallará presente pero no participará en las discusiones(42).

Si bien la Universidad sufrió una nueva reorganización en 1874 la modalidad de defensa de tesis no se vio afectada; el único ato novedoso, a partir de 1886, es la inclusión de un premio anual consistente en una medalla de oro para la mejor tesis defendida en cada Facultad anualmente.

Con respecto al periodo que nos ocupa sabemos de la difusión del contenido de las tesis en el ambiente profesional a través de comentarios en las ya existentes publicaciones especializadas. Hemos encontrado una, crítica elogiosa a las tesis de José María Jorge

"Observaciones médicas y quirúrgicas del Hospital de Niños durante el año 1878" en los Anales del Círculo Médico Argentino de 1879 y de Enrique Arana "Estudio sobre la Locura Paralítica" de la cual dice nada menos que Meléndez, en la Revista Médico Quirúrgica, 1880, "es un trabajo científico que hará época entre nosotros"(43).

Una pregunta que nos planteamos al trabajar sobre las tesis doctorales de psiquiatría es ¿Qué lugar ocupan las mismas tanto en el contexto de las tesis médicas como en el contexto general de tesis de la UBA? y por otro lado ¿Qué consideración se puede hacer acerca de las tesis psiquiátricas en este particular periodo de constitución de la psiquiatría argentina?; el examen de la monumental obra de Marcial Candiotti nos ha permitido sacar algunas conclusiones al respecto.

En primer lugar si tomamos el período 1821-1910 y lo dividimos en dos segmentos: 1821-1879 y 1880-1910 vemos que en el primer segmento se presentan 349 tesis correspondientes al 14.6% y en el segundo segmento 2031 tesis correspondientes al 85.3%; si tenemos en cuenta que la presentación de tesis es, en estos años, un requisito indispensable para el ejercicio de la profesión veremos que, en el periodo que nos ocupa, se produce un aumento de la matrícula profesional médica sin precedentes(44). Si lo comparamos con otras profesiones podemos decir que todas aumentan enormemente su matrícula entre 1880 y1910 pero, aún así, medicina ocupa el primer lugar, no solo en el período estudiado sino en todo el trayecto inventariado por Candiotti (1821-1920) alcanzando con 3860 tesis el 44% del total(45).

Si tomamos ahora, entre las tesis médicas, a las psiquiátricas, tenemos que, en el primer segmento (1821-1879) se presentan 14 tesis correspondientes al 4% y en el segundo segmento (1880-1910) se presentan 92 tesis correspondientes al 4.6% del total. Vemos así que, la primera matriz disciplinar de la psiquiatría argentina acompaña la particular expansión de la matrícula médica en ese período (46).

La relevancia del campo psiquiátrico en este período también se hace evidente sí tomamos el total de tesis psiquiátricas inventariadas entre 1827 y 1970(47) y las dividimos en 4 períodos; tenemos, para el primero (1821-1879) 14 tesis (6%), para el segundo (1880-1910) 92 tesis (37%), para el tercero (1911-1940) 60 tesis (25%) y para el cuarto 79 tesis (32%). Vemos que, de los períodos de profesionalización psiquiátrica, que son los tres últimos, el mayor número de tesis corresponde al período que nos ocupa.

En definitiva vemos que, desde el análisis cuantitativo de las tesis también se concluye que el período 1880-1910, período de auge en nuestra cultura de las interpretaciones positivistas acerca de la realidad, es aquel en el cual la profesión médica en general y psiquiátrica en particular consolida una presencia y un prestigio nunca gozados hasta entonces.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1. Médico Psiquiatra. Jefe de Servicio Hosp. "José T. Borda". Vicepresidente del Capítulo "Historia de la psiquiatría", APSA.

2. La evolución del pensamiento de Kuhn puede seguirse en: a) La revolución Copernicana, Barcelona, Ariel, 1978 b) La estructura de las revoluciones científicas, México, FCE., 1971 c) Segundos pensamientos sobre paradigmas, Madrid, Tecnos, 1978 d) ¿Qué son las revoluciones científicas?, y, otros ensayos, Barcelona, Paidos, 1989.

3. Una excelente introducción a este planteo se encontrará en: Marí E., Elementos de Epistemología Comparada, Bs. As., Puntosur, 1989.

4. El complejo proceso de constitución de la ciencia moderna y su relación con la psiquiatría puede seguirse en: Saurí, J. J., Historia de las ideas psiquiátricas, Bs. As., Lolhé, 1970.

5. Marí, E., Teoría de la Ideología, en Papeles de Filosofía II, Bs. As., Biblios, 1996, pág. l~1-118.

6. Levene, R., Ensayo histórico sobre la Revolución de Mayo y Mariano Moreno, Bs.As., Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires, Tesis Doctoral, 1925.

7. Soler, R., El positivismo argentino, Paidós, Bs. As., 1968, pág. 44.

8. El lugar que ocupan Juan Manuel Fernández de Agüero y Diego Alcorta

en los orígenes de la psiquiatría argentina pueden consultarse en: a) Stagnaro, J. C., Introducción a la 91sertación sobre la manía aguda, en Vertex,  Vol. 1, N. 1, Agosto 1990, pág. 57-63 b) Conti, N., Juan M. Fernández de Agüero y Diego Alcorta: Ideología y Locura en el Río de la Plata, en Temas de Historia de la Psiquiatría Argentina, No 2, Bs: As., Polemos, Invierno 1997, pág. 3-16.

9. El pensamiento del joven Alberdi y su relación con la generación del 37 en Weinberg, F, El salón literario de 1837, Hachette, Bs. As, 1977, pág. 9-116.

10. Sarmiento, D.F., Facundo, Prólogo de Noé Jitrik, Biblioteca Ayacucho, Bs, As., 1986, pág. IX-LII.

11. Sobre esta disputa: Botana, N., La Tradición Republicana, Bs.As., Sudamericana, 1984 y Halperín Donghi, T., Una Nación contra el desierto argentino, Bs. As., CEAL, 1982.

12. Soler, R., op. cit. pág. 148-149.

13. Alberdi, J. B., Bases y puntos de partida para la organización nacional, Bs. As., CEAL, Biblioteca Argentina Fundamental, N. 16, 1979, pág. 62.

14. Watri, N., Del 80 al 90 en la Argentina, Bs. As., Peña Lillo, 1973, pág. 35-37.

15. El 24 de agosto de 1880 Avellaneda envía al Congreso el proyecto proponiendo la federalización de Buenos Aires. El 10 de setiembre la Cámara de Diputados aprueba el proyecto y el 20 lo hace la de Senadores. A partir del 21 de setiembre de 1880 la Ciudad de Buenos Aires es cede federal del gobierno nacional. Habrá que esperar a 1887 para que la provincia ceda también, al ámbito de la capital, los partidos de San José de Flores y Belgrano.

16. Nadie realiza una explicación científica, en torno al fenómeno de las masas, más exitosa que la de José María Ramos Mejía. Su libro Las Multitudes Argentinas publicado en 1899 recibe una elogiosa Crítica del alienista italiano Cesare Lombroso , (1835-1909), y constituye el primer exponente de la historiografía positivista argentina.

17. Kolakowski, L., Características generales del Positivismo, en La Filosofía Positivista, Madrid, Cátedra, 1988, pág. 13-23.

18. Terán, O., José María Ramos Mejía, en Positivismo y Nación en la Argentina, Bs. As., Puntosur, 1987.

19. Loudet, 0., Guillermo Rawson, el primer higienista argentino, en Ensayos de crítica e historia, Bs. As., Academia Argentina de Letras, 1975, pág. 107.

20. Recalde, H., La higiene y el trabajo, Vol. 2 (1870-1930), Biblioteca Política Argentina, Vol. 217, Bs. As., CEAL., 1988, pág. 113.

21. Orden y Progreso son dos conceptos centrales en el positivismo europeo. En Latinoamérica los países donde esta filosofía cobra cuerpo con mayor fuerza son México, Argentina y Brasil. Es justamente en este último país en donde la bandera ostenta estas dos máximas como arquetipos de la organización política y social. Creemos que Paz y Administración en el discurso inaugural de Roca remiten al mismo ideario. (ver nota 13) P Puntosur, 1988.

22. Dos obras muestran una mirada característica de los pensadores del período acerca de este fenómeno: Ramos Mejía J. M., La multitud de los tiempos modernos, en Las multitudes argentina, Bs. As., Be1grano, 1977, pág.  199-235 y Bunge C. 0., Nuestra América (Ensayo de Psicología Social), Bs. As., La Cultura Argentina, 1918.

23. Vezzetti, H., La locura en la Argentina, Bs. As., Paidos, 1985, pág.

24. Las características epistémicas específicas de una matriz disciplinar se desarrollan extensamente en KuIm, T., Segundos pensamientos sobre paradigmas, Madrid, Tecnos, 1978. Una versión simple y clara de las mismas se puede leer en Conti, N., ¿Qué es la ciencia hoy?, una aproximación ala epistemología contemporánea. En Clepios, N. 13, set. nov. 1998, Bs.As.,  Polemos, pág. 110-114.

24. Un profundo estudio de la vida intelectual de José Ingenieros se encontrará en: Terán, O., José Ingenieros, Pensar la Nación, Bs. As., Alianza, 1986, pág. 7-104.

26. a) Guerrino, A., La psiquiatría argentina, Bs. As., Cuatro, 1982, pág. 42. b) Lardiez González, J., La psiquiatría argentina del siglo XIX, Bs. As., Facultad de Medicina, UBA., Tesis Doctoral, 1953. c) Loudet, O., Historia de la Psiquiatría Argentina, Bs. As., Troquel, 1971.

27. Meléndez L. y Con¡, E., Revista Médico-Quirúrgica, Vol. XIV, Bs. As., 1879, pág. 47-48.

28. Maglioni, N., Los Manicomios, Bs. As., Facultad de Medicina, UBA., Tesis Doctoral, 1879. (Reproducción de fragmentos en este vol. pág. 19.

29. Sobre el lugar de Meléndez en el primer dispositivo psiquiátrico argentino ver: a) Stagnaro, J. C., Lucio Meléndez y la primera matriz disciplinar de la psiquiatría argentina, en Temas de Historia de la Psiquiatría Argentina, Vol. 1, Otoño 1997, Bs. As., Polemos, pág. 3-16. b) Vezzetti, H., op. cit., pág. 54-62.

30. En 1894 Cabred propone el proyecto de construcción de la Colonia al Congreso que se lo rechaza, en 1897 logra revertir la negativa y en 1898 se inicia la construcción. Finalmente se inaugura en 1901 bajo el siguiente lema de su Director, el Dr. Cabred, Libertad, trabajo y bienestar. Con respecto al compromiso del gobierno nacional con el proyecto de Cabred, Guerrino cita en op. cit. la siguiente frase anecdótica del Presidente Roca: Hay dos personas a quienes no puedo negarme en un pedido; el General Richieri y el Dr. Cabred.

31. Sobre los Archivos de Criminología, Medicina Legal y Psiquiatría ver, Matusevich, D., José Ingenieros y sus escritos sobre sexualidad, 1900-1910, en Temas de Historia de la Psiquiatría Argentina, Vol. 3, Verano 1998, Bs. As., Polemos, pág. 3,21.

32. Sobre las publicaciones aparecidas en este período ver Vezzetti, H., El nacimiento de la Psicología en la Argentina, Bs. As., Puntosur, 1988.

33. Un desarrollo acotado de esta posición epistemológica se encontrará en: Marí, E., Elementos de Epistemología Comparada, Bs. As., Puntosur, 1989, pág. 133-144.

34. Gutiérrez, J. M., Noticias históricas sobre el origen y desarrollo de la Enseñanza Pública Superior en Bs. As., citado por Candiotti, M., Bibliografía doctoral de la Universidad de Buenos Aires y catálogo de tesis en su primer centenario, 1821-1920, Bs. As., Talleres Gráficos dp1 Ministerio de Agricultura de la Nación, 1920, pág. 10.

35. El complejo proceso que desemboca en la fundación de la UBA. puede seguirse en: 1. Gutiérrez, J. M., Origen y desarrollo de la Enseñanza Pública Superior en Bs. As., Bs. As., La Cultura Argentina, 1915. 2. Salvadores, A., La UBA. desde su fundación hasta la caída de Rosas, Biblioteca de Humanidades Tomo XX, La Plata, UNLP., 1937. 3. Conti, N., Juan Manuel Fernández de Aguero y Diego Alcorta: Ideología y locura en el Río de la Plata, en Temas de Historia de la Psiquiatría Argentina, No. 2, Bs. As., Polemos, Invierno 1997, pág. 7-10.

36. Candiotti, M., op. cit., pág. 9.

37. Candiotti, M., op. cit., pág. 11.

38. Piccirilli, R., Rivadavia y su tiempo, Bs. As., Peuser, 1943, Tomo II, pág. 232.

39. La Crónica Política y Literaria del 17 de agosto 1827, fragmento citado por Candiotti, M., op. cit., pág. 15.

40.Diego Alcorta, médico y filósofo reconocido, Profesor de Ideología en la UBA. durante 14 años, nunca publicó su tesis Disertación sobre la Manía Aguda, 1827 y esta adquirió público conocimiento recién en 1902 cuando Paul Groussac la publicó en los Anales de la Biblioteca.

41. Las proposiciones accesorias consisten en 10 afirmaciones o preguntas de temas de todas las especialidades médicas no conexas con el tema de la tesis que el alumno debe responder o comentar.

42. Candiotti, M., op. cit., pág. 169-170.

43. Candiotti, M., op. cit., pág. 246-248.

44. Dos motivos arriesgamos proponer para entender este fenómeno: I) La explosión demográfica porteña a expensas del aluvión inmigratorio. II) La instauración de una cosmovisión positivista en la sociedad por la cual el saber médico excede en prestigio largamente los límites de la atención clínica individual del hombre enfermo y se eleva por encima de todo el »cuerpo social" para hacer » diagnósticos de situación". Nuestros positivistas son, ante todo, intelectuales "publicistas« y "diagnosticadores de los males que aquejan a la Nación y de las terapéuticas que ella necesita.

45. Para el resto de la Universidad tenemos: 1) Derecho 3472, 2) Ciencias Exactas (incluye Ingeniería) 1014, 3) Agronomía y Veterinaria 215, 4) Ciencias Económicas 79, 5) Filosofía y Letras 46.

46. De la revisión de bibliografía existente en la Biblioteca de la Facultad de Medicina de la UBA. de los autores de tesis psiquiátricas anteriores a 1880 se desprende que los mismos no tuvieron luego una actividad profesional psiquiátrica sino que actuaron como médicos generalistas. Por el contrario, nos arriesgamos a afirmar que los autores de tesis del período 1880-1910 fueron todos alienistas.

47. El Inventario de tesis psiquiátricas del período 1827-1970 ha sido tomado de Guerrino, A., La psiquiatría argentina , Bs. As., Cuatro, 1982, pág. 217231.

 

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