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Segunda parte

 

 

Selección de textos

 

Los siguientes artículos seleccionados por el autor de este número de Temas, ilustran, a través de los escritos de Lanfranco Ciampi y Gonzalo Bosch, el pensamiento liminar de estos dos artífices de la fundación de la especialidad en Rosario.

 

 

 

 

La organización de la enseñanza psiquiátrica en la Facultad de Ciencias Médicas de Rosario*

Lanfranco Ciampi

 

* “Boletín del Instituto Psiquiátrico” Año 1. Abril-mayo-junio 1929. No  1. Rosario

 

En la Sesión Ordinaria del H. C. D. de nuestra Facultad, que tuvo lugar el 23 de Abril de 1928, el consejero y profesor de Medicina Legal, Dr. Raimundo Bosch, presentó un proyecto para elevar nuestra Clínica Psiquiátrica a la categoría de Instituto. Previa larga discusión, se votó por unanimidad la siguiente ordenanza: "Créase el Instituto de Psiquiatría, que lo integrarán las Cátedras de Psiquiatría, de Neuropsiquiatría Infantil y de Psicología experimental, la Escuela para niños retardados y el Hospital de Alienados, con todas sus dependencias, bajo la Dirección de un Profesor de Psiquiatría"; y se aprobó, también por unanimidad, el proyecto del Reglamento del Hospital de Alienados, que el Director había, en su oportunidad, remitido al Consejo(1).

Dicha ordenanza, al ser comunicada por el Decanato de la Facultad, como es de costumbre, al Rectorado, fué discutida y obstaculizada por unos ilustres miembros del C. S. U., no obstante no mereciese la intervención de aquél, dado que la resolución de la Facultad no modificaba el Plan de estudios, por cuanto éste establece terminantemente que "las cátedras fundamentales e integrales deben formarse y organizarse sobre la base de Institutos" y por cuanto no traía como consecuencia, gasto alguno que no estuviese previsto en el presupuesto de la Facultad misma.

En esta oportunidad hubo quien confundió con el Instituto de Psiquiatría –restringido y limitado en su esfera de acción, a las solas enfermedades mentales, a la Clínica Psiquiátrica–, con otro Instituto –contemplado en el mismo Plan de estudios– amplio y constituído, como veremos más abajo, de 8 disciplinas diversas, aunque muy relacionadas entre sí, y precisamente con el Instituto de Psico-Neuro-Patología: Instituto, que por ser tan vasto, no ha podido funcionar hasta la fecha. Nuestro Instituto de Psiquiatría, creado por nuestra Facultad, en virtud de las atribuciones que son propias a ella, está a la espera de su confirmación oficial, por parte del Señor Interventor Nacional, quien sucedió al Consejo S. U.

 

Dada la finalidad de nuestro Boletín, que quiere ser el espejo fiel de las actividades que se desplegan en el Instituto de Psiquiatría, sería nuestro deber en este momento hacer conocer extensamente a nuestros lectores las orientaciones que actualmente las dirigen, así como los criterios que han guiado a nuestras Autoridades universitarias en las edificaciones de la Clínica misma. Pero en diversas oportunidades(2), y más de una vez, en 1928, nos hemos ocupado de las mismas cuestiones así como de los varios problemas relacionados con la asistencia a los enfermos mentales y, en especial modo, de la descripción y organización de nuestro Hospital Psiquiátrico.

Es nuestra intención por lo tanto, repetirnos lo menos posible, substituyendo las minuciosas descripciones con figuras ilustrativas y deteniéndose con mayores detalles sobre la utilidad de la enseñanza psiquiátrica, tal como se practica en nuestra Facultad.

A tal efecto, vamos a resumir brevemente lo que escribimos sobre la historia y descripción de nuestro establecimiento:

En 1920 el Dr. Antonio Agudo Avila, organizador a la sazón de la Facultad de Medicina, adquirió por un contrato ad referendum el terreno en que se hospedaba una modesta enfermería anglo-alemana que hubo de cerrar sus puertas al declararse la guerra entre Alemania e Inglaterra. La compra se hizo efectiva más tarde merced a la actividad del entonces decano de la Facultad, Dr. Rafael Araya, quien, a fin de no privar a los estudiantes de la enseñanza práctica de la Psiquiatría, hizo que se improvisara una modesta Clínica para enfermedades mentales en las mismas sala destinadas antes a los enfermos comunes. En fin, una feliz coincidencia –el nombramiento a Ministro de Hacienda de la Provincia, recaído en el jefe de la Clínica psiquiátrica de la Facultad, Dr. F. Roca y el de Intendente Municipal de Rosario en el Dr. Pignetto, director del Hospital Universitario– permitió que los amplios y cómodos pabellones, que durante cinco largos años tanto hemos anhelado los que pertenecemos a la casa abrieran el 1º de Octubre de 1927, sus puertas a los hijos mentalmente enfermos de la Provincia de Santa Fé.

Ultimamente, el ex-Decano, Dr. A. Gatti, no obstante la tirantez del presupuesto, contribuyó en todo momento al desenvolvimiento de nuestra Clínica.

Las autoridades que se ocuparon para que la edificación del nuevo hospital correspondiese a los adelantos y a los requisitos que la moderna técnica alienística pregona, declararon la guerra a los edificios grandiosos y monumentales, prefiriendo cuerpos de edificios relativamente pequeños, destacados suficientemente uno de otro, circundados cada uno de su patio y su jardín.

Cada Pabellón, de dos pisos, consta: de varias salas para dormitorios, la más grande de las cuales tiene capacidad solamente para ocho camas; de salas para comedor y para que se entretengan los enfermos en los días de lluvia; de cuartos de baños en la proporción de una bañadera para 10 enfermos; lavatorios (uno para cada enfermo); de calefacción central, etc. La capacidad global de cada pabellón es solamente de 40 enfermos. Los numerosos pequeños patios facilitan la división conveniente entre los diversos tipos de enfermos, durante las horas del día.

Nuestro Instituto constará, cuando habrá llegado a su fin, de nueve cuerpos de edificios de los cuales hoy se han habilitado solamente 5 y uno viejo, pero remodelado y adaptado lo mejor posible.

He aquí las funciones que va a desempeñar este edificio:

  Pabellón destinado a los Laboratorios con instalación completa para las investigaciones de Histopatología del sistema nervioso, de Bioquímica y de Psicología, y al Museo de Anatomía Patológica del cerebro.

Funcionan aquí también los Consultorios Externos para niños y para adultos. Hace parte del Pabellón el aula para las clases de Clínica Psiquiátrica, de Neuropsiquiatría Infantil y de Psicología Experimental. Pronto se organizará un Laboratorio para el estudio biotipológico y vocacional.

  Pabellón destinado a la Dirección y Administración de la Clínica.

  Pabellón destinado a la Escuela de niños retardados, neuróticos y psicopáticos. Se corrigen en ésta los trastornos del lenguaje (Ortofonía) y las desviaciones del carácter; se imparte la enseñanza elemental con procedimientos especiales y, en fin, se busca de reeducar para su utilización social a esos niños aminorados en sus funciones intelectuales, mediante el trabajo manual educativo y pre-profesional. A tal efecto hemos instalado pequeños talleres de encuadernación, escobería, cepillería, alfombrería, mimbrería, costura, etc.

  Pabellón para asistencia completa (Internado) de niños y niñas frenasténicas, neuropáticas y psicopáticas. Los que se encuentran en condiciones, van durante el día a frecuentar la escuela especial para su instrucción y educación.

  Pabellón para la observación de los enfermos recién llegados. Está dividido en 4 secciones: una para hombres, una para mujeres, una para niños y la otra para niñas. Los enfermos que el Médico cree que pueden curarse en pocos días no abandonan el pabellón sino para volver a su casa; los otros, después de un periodo de observación variable, según los casos, pasan a las dependencias que más sean adaptadas para los diversos casos.

  Pabellón para la asistencia de las Alienadas.

  Pabellón para la asistencia de los Alienados.

  Pabellón para la asistencia de los neuro-psicópatas.

  Un edificio destinado a la laborterapia: diversos talleres que los enfermos frecuentarán, según sus aptitudes, antes de salir del Hospital, a fin de poder averiguar si ha vuelto la capacidad de trabajo.

Confiamos que cuanto antes llegue el momento de poder inaugurar los cuatro pabellones que todavía faltan edificarse. Entre tanto, no podemos dejar de recordar que las autoridades de nuestra Facultad han creado un verdadero Hospital y no ya un Asilo, un Hospicio, un Recovero: que lo han bautizado con el nombre de Hospital Psiquiátrico: nombre que veremos responda perfectamente a las exigencias modernas de la Alienística. En efecto; todo el mundo conoce la campaña que unos cultores de la especialidad han sostenido en favor de la modernización de la asistencia a los enfermos mentales: entre las propuestas figuró la de¡ abandono de las viejas denominaciones a los establecimientos.

Como recordaba en uno de los citados trabajos, estas instituciones, a través de los años, y según los países, se llamaron con términos muy diferentes, como, por ej.: Psicotrofio (1561), Hospital de los pobres locos, Loquero (1688), Asilo de locos, Hospital de dementes, Casa de Orates, Casa de locos, Morotrofio, Hospital de inocentes, Asilo de alienados, Hospicio, Frenocomio, Manicomio (1827), etc.

Hoy todos los establecimientos para alienados deben –y justamente– llamarse Hospitales.

 

En los últimos años del siglo pasado, uno de los más distinguidos Facultativos franceses, el Dr. Vulpian, al poner de relieve la falta de preparación psiquiátrica de los médicos contemporáneos, hacía estas dolorosas constataciones: “La plupart des médecins ignorent absolument tout ce que concerne la pathologie mentale ou ne possedent sur cette partie de la médecine que des notions tronquées tout a fait insufisants. Presque tous, 98 p. 100 pour le moins, sont incapables de distinguer les unes des autres les formes de l'aliénation mentale, de reconaitre méme l'existence de l'aliénation mentale dans ses degrés inferieurs, dans ses formes acusées: i1s sont par conséquent hors détat non seulement de soigner des aliénés, mais méme de faire, en matiére d'alienation mentale, des certificats valables. Ny a-t-il pas un vrais péril social dans cet état de choses?

Después de 25 años, otro ilustre Médico, de la misma nacionalidad, y precisamente el profesor de la Clínica Psiquiátrica de París, Dr. H. Claude, así comentaba las palabras de Vulpian: “Malgré la creation d'une chaire especialisée, je ne crois pas étre démenti en avancant que la situacion exposée por Vulpian ne c'est guére modifiée”.

Movido tal vez por estas consideraciones y compenetrado de las críticas duras que ha recibido de todas partes la psiquiatría contemporánea –como la de no merecer todavía ser clasificada entre las ciencias; la de ser considerada como la rama menos adelantada de la medicina; la de no haber podido seguir la evolución rápida de las demás o de no haber sabido manifestar sus adelantos sino cambiando o innovando su terminología, etc.– el Organizador de nuestra Facultad, cultor a la vez de la especialidad, quiso en su Plan de estudios de 1920, asignar un puesto privilegiado a la Psiquiatría. Era evidente en el ánimo del Organizador destruir hasta donde fuera posible, en nuestra Facultad, las causas a las cuales se atribuye la escasez de los adelantos de esta disciplina; causas que bien pone de relieve el Prof. K. Jaspers, en su libró, sobre Psicopatología, cuando declara que "la Psiquiatría, habiendo sido practicada casi exclusivamente por Médicos, que no poseían la cultura indispensable, no ha podido alcanzar un nivel comparable al de las otras ciencias": y concluía “Bien de psychiatres sont de savants dilettants”. Para que se alargara el horizonte cultural de nuestros jóvenes, respecto a esta disciplina, el Organizador de la Facultad, había concebido la creación de un Instituto muy complejo, a denominarse Neuro-Patología, que habrían integrado un conjunto de materias vinculadas entre sí, como: la Psiquiatría Infantil, la Neuropsiquiatría Infantil, la Psicología, la Neuropatología, la Medicina Legal, la jurisprudencia Médica, Accidentes del Trabajo, etc.

Es fácil deducir que con este proyecto se miraba a proporcionar a la joven Facultad de Medicina, un mecanismo completo, destinado no solo a preparar convenientemente a los futuros médicos en las respectivas especialidades, sino también a favorecer la investigación científica pura y el incremento, dignificación y prestigio de la que hoy se llama Medicina social. De esta manera, sin descuidar la "Medicina individual tradicional” como la llama un autor, se quería favorecer todos aquellos estudios que pueden contribuir al desarrollo de la "Medicina colectiva o pública".

Pero la idea de ese grande Instituto, por razones económicas, queremos creer, naufragó, como, por otra parte, desaparecieron en la práctica, unas cátedras que hacían parte del primitivo Plan de estudio: cito entre éstas, la de Patología Géneral, que a nuestra manera de ver, es una de las más importantes de la Medicina y que veríamos con agrado se incorporara nuevamente a las demás de nuestra Facultad.

Para fortuna de la especialidad psiquiátrica, quedaron en pie las que hoy han ido a constituir el Instituto de Psiquiatría y precisamente las cátedras de Psiquiatría y Neuropsiquiatría infantil y de Psicología Experimental.

Sin embargo, no estaría en lo cierto quien creyera que la actual sistematización de esas disciplinas ha merecido el consensus general. Durante el año pasado se atentó contra una de aquéllas; y en estos días, en que nuestra Facultad está esperando ansiosa su nuevo Plan de estudios, al que todo el mundo –capacitado o no– quiere contribuír, aún emitiendo opiniones en los corredores de las clínicas, han llegado a nuestros oídos voces amenazadoras, que agitan nuevamente contra una de nuestras cátedra, el Crucifige.

Hubo en efecto y hay todavía quien aconseja se suprima la Psicología, por considerarla una disciplina de lujo, menos importante que otras muchas descuidadas; y hay quien grita contra la autonomía de la Neuropsiquiatría Infantil, prefiriendo verla fusionada con la Psiquiatría tradicional.

Es éste el criterio iconoclasta que parece fluctuar en la mente de unos ilustrados Facultativos de nuestra Escuela para modernizar el viejo plan de estudios de 1920.

 

No obstante esa opinión, nosotros pensamos –y es ésto que queremos poner de relieve en este trabajo– que la organización de los estudios psiquiátricos en nuestra Escuela no solo armoniza con las orientaciones más modernas de otros países, sino que representa un adelanto, una evolución respecto a la mayoría de las Clínicas psiquiátricas.

No es este el momento propicio para historiar las diversas etapas que la Psiquiatría ha recorrido en los últimos 50 años. Recordamos sintéticamente que entre las orientaciones que animaron más poderosamente la Psiquiatría moderna, debemos poner en primera línea la tendencia histológica, que se basa sobre el principio según el cual cada manifestación de nuestra actividad psíquica tiene su correlativo físico y, por consiguiente, "a los diversos procesos mentales deben corresponder diversas alteraciones anatómicas y funcionales del sistema nervioso". De aquí nacieron las esperanzas repuestas en la histopatología, a la cual se pedía que nos proporcionara para cada unidad su correspondiente substratum anatómico.

Con esta fé y con estas aspiraciones, dice Pighini, se violentaron las células en todos los sentidos, con la finalidad de sacar el secreto de sus funciones, sus disfunciones, sus anomalías, sus enfermedades; pero la investigación no dió los resultados que de ella se esperaban: nacieron teorías y teorías que solo hacen honor a la imaginación de los investigadores.

Hay quien (Policard) ha ido más allá, declarando que muchas de esas entidades histológicas encontradas son productos de artificio, son formaciones artificiales.

Creemos, haya exageración en estos juicios; pues bien conocemos las contribuciones importantes que nos han proporcionado las investigaciones histopatológicas del sistema nervioso, para conocer más profundamente el mecanismo de algunas enfermedades mentales.

¿Quién podría, en efecto, negar esas contribuciones respecto a la parálisis general, a la demencia senil, a la arteriosclerótica, y, en general, a todas las psicosis orgánicas?

Pero quedan las otras enfermedades psíquicas que, según una concepción modernísima, no estarían ligadas a especiales condiciones materiales del cerebro, a especiales anomalías estructurales, sino simplemente a anomalías en las funciones del tejido nervioso.

Si así fuese –pero todavía hay que demostrarlo exaurientemente– claro está que la histopatología nerviosa no podría iluminarnos nunca respecto a estas anomalías de funciones.

Fué pedido demasiado y en un espacio de tiempo demasiado breve, al histologismo puro, lo que motivó las desilusiones consecuentes, como lo demuestran los siguientes párrafos del Dr. B. Klarfeld, director del Laboratorio Histopatológico de la Clínica Psiquiátrica de Leipzig y autor de un interesante libro sobre la Anatomía Patológica de las psicosis.

"Nada sabemos acerca de si los fenómenos sencillos o simples corresponden a procesos materiales análogamente simples... no se debe olvidar que tanto lo psíquico como lo físico son inconmensurables y por consiguiente no podemos esperar –como se hizo en alguna época– que se llegue a encontrar algún día el substratum material de una sensación o de una representación... Los procesos cerebrales materiales que corresponden a los síntomas psíquicos normales nos son completamente desconocidos e incluso imperceptibles, desde el punto de vista morfológico hasta la fecha. Y los cerebros de los anormales de la mente sólo en raros casos muestran alteraciones que puede ser diferenciadas. El actual estado de nuestros conocimientos no permite que soñemos siquiera en poder establecer una íntima relación entre cada alteración cerebral y cada síntoma psíquico"(3).

Estando así las cosas es evidente que se necesitaban otros rumbos en las investigaciones. Grande importancia se atribuyó a la bioquímica y a la endocrinología y se trabajó y se está trabajando contínua y profícuamente en ese sentido. Si los resultados no son todavía tan satisfactorios como habían soñado los investigadores, no es justo tampoco quitarles todo el valor, como quieren unos autores (4).

Por cuanto se refiere a la tendencia endocrinológica en Psiquiatría me parece muy expresiva la siguiente nota de Bumke, que refiere textualmente "Goethe, en una oportunidad, aconsejó a los alemanes que se abstuvieran de usar por 30 años el término Gemüt: no podrían los neurólogos hacer lo mismo con la designación "secreción interna y anomalía del intercambio material”, hasta que la química biológica nos suministre hechos en vez de palabras" ¿Y así pesimísticamente concluía el autor: "No hay que esperar de llegar a conocer íntimamente las desviaciones de la función del sistema nervioso y sus anomalías cuantitativas, causa del morboso comportamiento psíquico, aunque hoy nadie cree en la existencia de enfermedades psíquicas sin correlativo somático".

 

Si sacáramos conclusiones de lo que hemos ido exponiendo, tendríamos que decir que todas las orientaciones seguidas hasta hoy en Psiquiatría han fracasado. Sin embargo, hay que ser mucho más prudente en emitir juicios sobre una cuestión tan importante. No podemos olvidar que nuestra personalidad está constituída por dos órdenes de fenómenos y que no es posible considerar únicamente las perturbaciones psíquicas sin pensar o estudiar las correlativas perturbaciones orgánicas: ni psicologismo absoluto entonces ni somatismo absoluto (del Greco).

Y hoy, en efecto, vemos que la Psiquiatría, como bien lo pusieron en evidencia, en estos días, P. Guiraud y E. Minkowski, está siguiendo contemporáneamente tres derroteros: a) tendencia al estudio genético de los síntomas psíquicos; b) tendencia a la investigación del substratum anatómico; c) tendencia a la investigación del substratum biológico.

No una directiva entonces, sino varias directivas, para poder alcanzar lo que todos los psiquiatras desean aún: una comprensión más profunda de las enfermedades mentales y una división científica de las diversas uniones nosológicas.

Como se vé, la Psiquiatría, como, por otra parte, hicieron ya las otras ramas de la Medicina más adelantadas, va utilizando unas disciplinas linderas, llamadas auxiliares: las unas antiguas, como la Psicología, las otras más modernas como la Neuromorfología y la Serología y otras, en fin, modernísimas, como la Caracterología o la Tipología.

A este respecto ha salido, hace dos meses, un importante artículo del profesor del Greco sobre "Neo-Hipocratismo y Psiquiatría contemporánea” en donde se evidencia el valor que debe aseignarse a estas ciencias auxiliares.

La Clínica, dice del Greco, es descripción sobre todo, es historia... su estructura lógica es diversa de la estructura lógica de sus auxiliares (Psicología, Neuromorfología, Suerología, Caracterología ...). La Clínica es individualización, es aplicación: las ciencias auxiliares tienden al conocimiento puro; y la aplicación se alcanza mediante el trabajo de las ciencias auxiliares... El problema metodológico consiste en mantener contactos entre las ciencias médicas auxiliares y las Clínicas.

Y nuestra Escuela, sin renunciar a la esperanza que se llegue un día a la sobreposición de lesiones anatómicas, de trastornos bioquímicos, de factores etiológicos a los diversos síndrome clínicos de la patología mental, ha instalado modernamente, un Laboratorio de Histopatología del sistema nervioso, un Laboratorio de Bioquímica y un Laboratorio de Psicología experimental y utiliza así los diversos procedimientos y métodos.

El puesto privilegiado que fué asignado en nuestro Instituto a una de las ciencias auxiliares de la Clínica psiquiátrica –a la Psicología–, se lo debe por un lado, a la necesidad que el médico experimenta frente a cualquier enfermo mental y que consiste en la utilización prevalente del lenguaje psicológico en la determinación de los diversos síntomas constituyentes de los diversos síndromes –utilización que supone estudios detenidos o al menos conocimientos de los procedimientos psicológicos adecuados para diferenciar las perturbaciones de las funciones psíquicas–; y por el otro, a la finalidad, que se persigue actualmente, como lo manifiesta Minkowski, y que consiste en buscar e individualizar entre los diversos trastornos o síntomas psíquicos, aquellos que fueron llamados generadores, esto es, los que pueden considerarse como causas de los otros síntomas y, a la vez, de los síndromes mentales.

No podemos entrar en esta oportunidad a discutir si es cierto o no lo que desde tiempo atrás van sosteniendo unos autores, por ej. Hoche, para el cual hay enfermedades mentales que no solo no han revelado anatomía patológica, sino que no la poseerían y por lo tanto no la podrán presentar jamás; ni resumir las opiniones sobre la importancia del terreno en el desarrollo de las enfermedades mentales o sobre las llamadas disposiciones preformadas del organismo humano o sobre las llamadas "conjunciones preformadas de síntomas" que existirían en determinados cerebros y que harían su aparición, cualquiera que sea la causa morbosa que las desencadene.

Recordamos todo esto únicamente para poner de relieve la exactitud del juicio del Dr. E. Kretschmer, Director de la Clínica Psiquiátrica de Marburg, cuando en su libro sobre “Psicología Médica" escribía:

"Tout le monde s'accorde á reconnaitre, depuis quelques anées, que les connaisances psychologiques sont un élement indispensable du bagage intelectuel de l'étudiant en médecine et du médecin".

La Universidad de Tübingen fué la primera, según dice Krestschmer, en darse cuenta de que la enseñanza psiquiátrica para ser completa, debe comprender un curso práctico de Psicología Médica.

Y parece que los cursos de Psicología dictados en aquella Facultad, dieron óptimos resultados, cuando el mismo autor a raíz de aquellos escribía: “il est a souhaiter que les autres Universités suivent son exemple".

 

Y entre las Universidades que siguieron el ejemplo desde su nacimiento, fué la nuestra.

Si bien es cierto que modesta ha sido la labor de esta disciplina en estos primeros años –y tal fué porque, antes, la escasez de presupuesto no le proporcionaba los aparatos indispensables y, después, cuando éstos llegaron faltaban los laboratorios adecuados– cumplió no obstante –y creemos decorosamente– con su tarea docente. Lo que, a nuestro entender, no autorizaba a que se propusiera (en 1928) en el seno del C. D. de la Facultad la supresión de la cátedra de Psicología. Tocó a nosotros en aquel entonces el deber de defenderla, lo que modestamente hicimos, enviando al H. Consejo la nota que a continuación reproducimos:

I) "La psiquiatría hoy día, como ayer, no obstante las notables contribuciones que la Histopatología del sistema nervioso desde hace muchos años le va proporcionando y no obstante las esperanzas que se están reponiendo en las investigaciones bioquímicas, toda vía no ha encontrado otro camino más cómodo y más seguro, que el psicológico.

En efecto, el trastorno psíquico para quien está frente a un enfermo mental, representa el elemento primordial del problema diagnóstico y muchas veces del pronóstico. Si el microscopio nos hubiera iluminado suficientemente y nos hubiera proporcionado las imágenes correspondientes a cada uno de los fenómenos morbosos de la psiquis, (por ejemplo: de las ideas obsesivas, de las alucinaciones, de los delirios, de las aberraciones del sentimiento, etc.), podríamos tener estos correlativos anatómicos, como base de los estudios psiquiátricos y como guía para la exploración práctica de los enfermos mentales, de la misma manera que la Neuropatología, ha podido llegar con exactitud a interpretar los trastornos sensitivos, motores, tróficos que presentan los enfermos de esta especialidad, mediante su localización anatómica.

Con ésto no entiendo negar el substratum orgánico de la psicosis, que existe y debe existir en todas y que, si no se lo encuentra, debemos siempre suponerlo, pero sí, poner de relieve que hoy “la anatomía patológica cerebral no puede dirigir la labor clínica de la psiquiatría", como dice Bumke, porque aquella "no se halla aún suficientemente desarrollada para poder servir de base" (Raecke) (5).

Por consiguiente, si existen –y son la mayoría– enfermedades mentales en que las lesiones –atañen éstas la corteza cerebral o sean de origen bioquímico o neuroquímico, como prefiere llamarlas Pende– no pueden verificarse al microscopio ni topografiarse en territorios del sistema nervioso ni pensarse con términos cerebrales, es menester, provisoriamente, estudiar directamente, en sí mismos, los diversos trastornos psíquicos que van a constituir los diversos síndromes mentales, esto es, Independientemente de sus posibles relaciones espaciales con el cerebro" (De Sanctis). En otras palabras, es menester utilizar todavía el método psicológico, sin descuidar por cierto las ayudas que pueden proporcionar los estudios morfológicos, anatómicos y físico-químicos (6).

Que así sea lo demuestra en la manera más clara la tendencia psicológica que domina en los Tratados de Psiquiatría más modernos.

II) Ahora bien; la Psicología, que "no se ocupa del alma ni de su esencia, que no es espiritualista ni materialista" (Ribot) y por consiguiente no acepta ningún sistema filosófico, pero sí estudia los fenómenos o hechos psíquicos, "como una realidad que fluye de contínuo, múltiple, estable en cuanto puede, a cada momento, ser sometida a nuestra investigación... (De Sanctis), es una ciencia, que posee sus procedimientos, sus métodos, su técnica.

Al llegar a esta Facultad ¿llevan consigo nuestros alumnos los conocimientos necesarios para poder utilizar y practicar estos procedimientos, estos métodos, esta técnica? Nuestra opinión, robustecida por experiencia ajena, nos dice que los estudiantes no poseen aquel mínimum de preparación suficiente para la interpretación de los fenómenos psíquicos morbosos. De aquí una razón primordial de naturaleza práctica, para que no se quite a nuestra enseñanza esta disciplina(7).

III) Los estudios superiores universitarios han desempeñado siempre un doble rol: formar profesionales competentes en las distintas manifestaciones del saber humano y llevar estos conocimientos siempre un paso más allá: es decir, no debemos considerar solamente los estudios en relación con la enseñanza práctica, si no también con la finalidad de adelantarlos y evolucionarlos, especialmente cuando se trate de una asignatura que está todavía en sus comienzos y que de sus adelantos otra disciplina espera desarrollarse y enriquecerse. Por lo tanto creemos que la Psicología así como fué implantada en nuestra Facultad, sin considerar el aspecto didáctico de la cuestión, debe permanecer para estimular las investigaciones, perfeccionar la metódica y afinar los procedimientos: es la ciencia por la ciencia (8). Haberla mantenido hasta hoy y suprimirla en el preciso momento en que han abierto, con dignidad y con los medios necesarios, su puertas los Laboratorios de nuestra Escuela, me parece que es anticiparse demasiado: es como si se cortara un árbol antes de esperar que legua la época de fructificar.

No se olvide que debemos preparar hoy lo que es indispensable para las necesidades de mañana: necesidades que se compendian en futuras instituciones especiales, en cursos de especialización, en contribuciones en otros campos) por ejemplo: jurídico-criminal-pedagógico-profesional, etc.), en cursos de perfeccionamiento para los mismos médicos que salen hoy de acá, como ya ocurre en otras Facultades de otros países. Y para que no se tilde a nuestra Facultad de frondosa al mantener la Psicología-Experimental, me permito señalar algunas otras Escuelas Médica que la cultivaron con honor; y precisamente:

1) Facultad de Medicina de Roma: Cátedra y Laboratorio de Psicología Experimental (Prof. De Sanctis).

2) Facultad de Medicina de Milán: Cátedra y Laboratorio de Psicología Experimental (Prof. Doniselli).

3) Facultad de Medicina de Lausana: Cátedra de Psicología (Prof. Larguier).

4) Facultad de Medicina de Londres: Cátedra de Psicología Médica (Prof. Craig).

5) Facultad de Medicina de Bonn: Cátedra de Psicología Clínica (Prof. Poppelreuter).

6) Facultad de Medicina de Baltimore: A la Cátedra del Prof. Meyer "Phips Clinic" está anexado un Laboratorio de Psicobiología.

7) Facultad de Medicina de Heidelberg: Cátedra de Psicología Médica (Prof. Gruhle), aparte de la Cátedra de la Clínica Psiquiátrica (Prof. Wilmann).

8) Facultad de Medicina de Colonia: Cátedra de Psicología Experimental (Prof. Busch), aparte de la Clínica Psiquiátrica (Prof. Aschaffenburg).

9) Facultad de Medicina de Moscú: Hay un Instituto Psico-Neurológico, con secciones destinadas a la Psicología normal y patológica, a la Psicología Criminal, a la Higiene Neuropsíquica, etc.

10) Facultad de Medicina de Saratov: Cátedra y Laboratorio de Psicología Médica (Prof. Krogius) (9), etc.

IV) Que si el H. C. D. apoya la supresión de la Cátedra de Psicología movido por la circunstancia de que nuestro quinto año de Medicina está gravado por un cargo desmedido de materias, siéntome en el deber de recordar al H. C. D. que en casi todas las Universidades hay una o más Cátedras, cuya asistencia no es obligatoria, sino simplemente facultativa para los alumnos. Para llevar un ejemplo de la Psicología, diré que el curso de Psicología Experimental en la Facultad de Medicina de Roma no es obligatorio para los estudiantes y sin embargo dicha cátedra existe desde el 1901; ni, que yo sepa, se ha pensado, no obstante las medidas de economía tomadas en aquel país en estos últimos años, en suprimirla.

V) Termino con las palabras del Director de la Clínica Psiquiátrica de Zurich, Prof. Bleuler: "La Psiquiatría es todavía muy obscura, tiene "necesidad de luz, es comparable a un bosquejo de mapa de un país extenso y rico que está atravesado solamente por pocos caminos accesibles, Los territorios vírgenes representan las extensiones de terreno mayores: Una Psiquiatría sin Psicología es como una Patología sin Fisiología".

Ruego por lo tanto al H. C. D. que no mutile nuestra Escuela de aquella disciplina que hoy necesitamos en nuestras discusiones clínicas. Si se cree conveniente aligerar el peso a los estudiantes no se impida a los voluntariosos, que quieren satisfacer sus deseos de una más amplia cultura y no se prive nuestra Facultad de un centro de especulaciones científicas... (10).

 

El H. C. D. de la Facultad, dando prueba de su grande sensibilidad cultural, aprobó el año ppdo., por unanimidad que el Curso de Psicología Experimental siguiera dictándose en nuestra Escuela.

 

Como hemos visto más arriba, ha habido también quien no considera justificada la autonomía de otra de las disciplinas, que integran el Instituto de Psiquiatría y precisamente la de Neuropsiquiatría Infantil: opinión ésta que no compartimos.

Las disciplinas menores que se han ido autonomizando una tras otras, han podido realizar esta aspiración o en virtud de la especial sede anatómica (ej. Ginecología, Urología ... ), o por razón de las funciones especiales de los órganos afectados (ej. las enfermedades mentales), o por motivos sociales (ej. Epidemiología), etc.

 

En el caso de la Neuropsiquiatría Infantil hay que tener en cuenta muchos factores:

 

  Las enfermedades mentales, que se desarrollan en la época evolutiva, representan "especificidades clínicas”, como las llamó M. Boulenger, no hace mucho, en un trabajo sobre los niños alienados.

La psychiatrie chez l'enfant, decía el mismo a revetue un aspect bien différente de celle de l'adulte... la maladie mental dans les enfants est différente de ce qu'elle est chez l'adulte.

Leur nature est si différente aussi qu'ils ne rentren pas dans le cadre habituel des donnés de la psychiatrie...

Las mismas apreciaciones había ya emitido S. De Sanctis cuando escribía que "el niño no es un adulto pequeño y por consiguiente su psiquiatría no puede ser una psiquiatría pequeña. El niño tiene su personalidad particular y por ende una psiquiatría específica".

  Las reacciones del cerebro infantil frente a los estímulos morbosos son diferentes de las que presenta el cerebro llegado a su madurez; y son el resultado del conflicto entre dos fuerzas: la vis evolutiva, destinada a hacer desarrollar el cerebro infantil y la fuerza inhibidora provocada por la enfermedad misma.

Estas particularidades reaccionales han sido bien puestas en evidencia por los estudiosos de la histopatología nerviosa y pueden leerse en los Tratados completos de Psiquiatría. He aquí por ej. lo que dice Klarfeld al respecto: ..." es propio del cerebro afectado en su desarrollo que la destrucción de una de sus partes perturbe la formación de las restantes, no inmediatamente afectadas por el proceso morboso... de suerte que, según cual sea el período en que el cerebro se ha afectado, pueden presentarse las más variadas combinaciones de alteraciones procesales y de perturbaciones del desarrollo:"

3º La evolución de las enfermedades mentales en los niños presenta diferenciaciones, a veces notables con las correspondientes en los adultos.

Bastaría tomar en consideración a este respecto, el discutido capítulo de la epilepsia infantil.

  La peculiaridad del tratamiento. Al tratamiento estrictamente médico se asocia en la mayoría de los casos aquel procedimiento que va bajo el nombre de Ortopedia mental (o tratamiento médico-pedagógico). Esta particularidad terapéutica reclama al profesional una cultura especial, que no se adquiere en ninguna otra disciplina universitaria.

  Según una corriente modernísima en Psiquiatría, la enfermedad mental del adulto derivaría de un preformismo mental y podría considerarse, dicen unos autores, como la evolución de una determinada constitución originaria o como la exageración de la misma (Boven).

Si esta nueva concepción de la enfermedad mental fuese confirmada, no hay quien no vea la importancia que debería adquirir el estudio del carácter, de la constitución desde el comienzo de la vida hasta las primeras manifestaciones morbosas. Este estudio que debería "evidenciar las raíces profundas y lejanas de las psicosis, es indescifrable en las del adulto y puede únicamente resolverse en la Psiquiatría de la edad evolutiva" (S. De Sanctis).

La Neuropsiquiatría Infantil, por consiguiente, proporcionaría con sus adelantos una más rápida evolución de la psiquiatría común.

6º En fin, si no existiese una disciplina, que dedicara sus estudios a la mayor comprensión de los diversos síndromes que constituyen la Neuropsiquiatría Infantil, ¿quién se ocuparía con la capacidad necesaria y con el entusiasmo, que sabe despertar únicamente la especialización, de todos aquellos enfermos, que son legiones, que en su conjunto son más numerosos que los enfermos mentales adultos? El pediatra no lo hace, como no lo hace el psiquiatra: es un dato de hecho. La experiencia, pues, ha demostrado que allí donde falta la actividad de un Pedopsiquiatra o de un cultor de la Neuropsiquiatría Infantil, los niños nerviosos, neuropáticos, psicopáticos: han sido confiados a los cuidados preferentes del pedagogo o del sociólogo.

De aquí la imposibilidad de que esta nuestra disciplina haya podido adelantar en el pasado y de aquí el valor a asignarse al esfuerzo realizado por nuestra Facultad.

 

Por otra parte, sería inexacto creer que esta disciplina ha sido y es objeto de estudio solamente en la Facultad de Medicina de Rosario.

Si hacemos una rápida reseña del incremento tomado por la Psiquiatría Infantil desde que nuestra Universidad la incorporó -Oficializándola- entre las materias de enseñanza, nos encontramos: a) con varios Tratados de la especialidad, –citamos sólo los de Ziehen, de Homburger y de De Sanctis– que demuestran a todas luces los adelantos alcanzados en estos últimos años; b) con diversas Clínicas psiquiátricas, que han creado Secciones especiales para las enfermedades nerviosas mentales de los niños, como ocurrió en las Facultades (No 1 y No 2) de Moscou, dirigida la primera por el recién malogrado profesor Rossolino y la segunda por el profesor Guiliarovsky; c) en fin, con varias Clínicas pediátricas especiales para niños neuro y psicopáticos (Secciones de Pedopsiquiatría), como ocurrió en la de Milán, dirigida por el Prof. Cattáneo y en la de Viena dirigida por el Prof. Lazar.

Acá y allá han surgido Estaciones psiquiátricas para niños, entre las cuales han alcanzado renombre la de Stephansburg, en Suiza; o Comisiones de Neuropsiquiatría Infantil, destinadas a las escuelas primarias, como las de Oslo, de Roma, de Génova, etc.; o Clínicas psicológicas o Institute for juvenile Research, muy difundidas en los Estados Norteamericanos.

En el Instituto Psiconeurológico, fundado en 1921, por el Comisariado de Salud P. de la R. Ukraniana, el Dr. Quint, Jefe del Laboratorio de Psiconeurología experimental de la niñez, inauguró en 1924 un Curso de “Clínique de la déficité infantile”; curso que ha seguido dictando hasta la fecha. Y el mismo Dr. Quint fué, en 1925-26, encargado de dictar un curso completo de Neuropsiquiatría Infantil para profesionales ya egresados (curso de perfeccionamiento para Médicos).

A raíz de los buenos resultados obtenidos en estos cursos y del interés despertado, fué organizado (1926) en el mismo Instituto un Servicio Clínico de Neuropsiquiatría Infantil. servicio que fué completado más tarde mediante la creación de otra Sección, destinada a la Pedología experimental, a la Patología constitucional y a la Psicopatología Infantil. Ni debe olvidarse que en Rusia, desde hace unos años funciona también otra Clínica de Neuropsiquiatría Infantil –la Moskauer psycho-neur. Kinderklinik–, dirigida por el Prof. M. O. Gourevitch.

Que si hay necesidad de otras pruebas para demostrar el interés despertado en el mundo científico hacia esta disciplina, recordamos:

a)      que "La Presse Médicale" (1927) daba la noticia que también en la facultad de Medicina de París se había creado "La Clinique annexe de Neuropsychiatrie Infantile".

b) que M. Isserlin, en 1924, propuso, motivándolo con poderosos argumentos, la creación no ya de una Cátedra sinó de una facultad completa –Heilpádagogische Fakultad–, que se destinaría también para la preparación de los educadores de los niños neuropsicopáticos.

Termino esta larga reseña, refiriendo el voto que por unanimidad fué emitido por los Miembros de la Primera Conferencia Latino Americana de Neurología, Psiquiatría y Medicina Legal:

Considerando que la Psiquiatría va orientándose hacia la doctrina constitucionalística; que la infancia y la niñez representan las épocas en que mejor se pueden determinar los diversos tipos constitucionales –normales y patológicos– y alcanzar en esta forma las aspiraciones del método genético;

que este estudio es el que con más sólidos fundamentos podrá esclarecer problemas muy graves relacionadas con otras ramas de la ciencia (Criminología, Psicología, Sociología, Pedagogía, etc.) y encaminar por un sendero más seguro la profilaxia mental;

hace votos para que en todas las Facultades de Medicina de Sud América se gestione la institución de Clínicas de Neuropsiquiatría Infantil, autónomas o anexadas a la común Clínica Psiquiátrica.

 

Este conjunto de consideraciones respecto a la importancia y utilidad de las disciplinas que constituyen nuestro Instituto, nos llevan a la conclusión de que la organización de la enseñanza Psiquiátrica en nuestra Facultad, es la que más conviene al estado actual de la Psiquiatría.

Si se atentase, como se oye murmurar, contra una o más de sus ramas, nuestra Escuela no haría un paso adelante hacia una mejor sistemación de su enseñanza; mutilaría algo de original que tenemos; suprimiría lo que otras Facultados están incorporando a su Plan de estudio o lo que ilustres cultores de la Medicina están auspiciando para sus respectivas universidades.

No obstante, es conocida entre nuestro ambiente universitario la determinación tomada por algunos de propiciar la supresión de la Psicología o de la Neuropsiquiatría Infantil o la fusión de éstas con la Psiquiatría tradicional, invocando el viejo argumento, que no resiste a la crítica: "hay demasiadas cátedra?. No hay límites para la cultura; ni es demasiado lo que sirve, aún sea en modestas proporciones, para el adelanto de una disciplina científica. Así podemos explicarnos las múltiples ramificaciones, en que unas Facultades de Medicina han dividido la enseñanza de las enfermedades de la infancia (Pediatría, Nipiología, Puericultura... Así han entendido otras Universidades, por ej. las de Moscou, y de Milán, que, en estos últimos años, han creado al lado de la Cátedra de Neuropatología, la de Semiología Nerviosa; o las de Friburgo y Leningrado que han, también recientemente, oficializado una Cátedra de Fonatria.

Más que las opiniones de consejeros iconoclastas, valdrán los hechos para las altas autoridades de nuestra Universidad; y los hechos –confiamos en el entusiasmo y en la laboriosidad de todos los que trabajan en nuestro Instituto– demostrarán que las dos disciplinas –Psicología y Neuropsiquiatría Infantil– son verdaderamente las ciencias auxiliares de la Psiquiatría.

 

 

Notas

1. Ver Acta del Consejo, No 106, pág. 18

2. ver L. Ciampi: La asistencia de los enfermos mentales según los criterios reformadores modernos: en Revista de Crimin., Psi. y Med. Legal, B. Aires, 1922; Un nuevo hospital Psiquiátrico en la Rep. Argentina: en Rev. de Neurología, Psiquiatría y Medicina Legal, Bs. As., 1927; La asistencia Psiquiátrica en la Prov. de Santa Fe: en Rev. de Medicina, Rosario, 1928.

3. Más recientemente todavía (1929) el afamado histopatólogo V. Monakow, en colaboración con el Dr. Mourgue, después de haber duramente criticado las conclusiones del histologismo absoluto, ha afirmado que la concepción que guió a Kraepelin con Nissl y Alzheimer, según la cual las lesiones corticales explicarían las psicosis, ha fracasado, dado que los notables resultados alcanzados, fruto de búsquedas minuciosas, no tuvieron otro alcance que el de remover el problema, sin resolverlo.

4. Carozzi, por ejemplo, escribe que sería poco serio esperar de la orientación químico-física la revelación del misterio.

5. Nos complace transcribir aquí la opinión al respecto, de uno de los más grandes Histopatólogos contemporáneos, del sistema nervioso, Ramón y Cajal: “La psicología puede ayudar al conocimiento del cerebro mejor de lo que pueda la arquitectura cerebral ayudar al conocimiento de los fenómenos psíquicos...".

6. Unos meses más tarde (1928), al inaugurar un Congreso de Neurólogos y Psiquiatras, el Prof. Claude decía que la lesión no nos da cuenta del aspecto del trastorno psíquico: la psicosis es función de factores hereditarios, de conflictos afectivos, de hechos morales. "Le déréglement psychique dépend du déréglement de l'economie nerveuse, de telle maniére que c,est par le moyen de méthodes psychologiques d'une part, de méthodes biologiques d'autre part, que pourra se créer una psycho-biologie, méthode de la psychiatrie. Elle complétera l'anatomo-clínique ou se substituera a elle".

7. En estos días (1929) hemos leído con interés un trabajo del Prof. Sante de Sanctis sobre la Importancia práctica del estudio de la Psicología. Allí sostiene que en nuestra especialidad es de una utilidad extraordinaria: "Todos los médicos, por ej. saben diagnosticar al enfermo ansioso pero muy raramente saben hacer un pronóstico exacto quoad tempus. Estoy seguro, dice el A., porque lo he experimentado, de que si se determinasen los diversos tipos ansiosos, con método psicológico riguroso, el diagnóstico se volvería menos genérico y el pronóstico más exacto. Hay en efecto, ansiosos hipertensos y ansioso hipotensos, ansioso matutinos y ansiosos vespertinos, ansiosos con ideas obsesivas y ansiosos simples... los cuales comportan cada uno un pronóstico muy diferente".

8. Bumke en el discurso con que inauguró este aho su ascensión al rectorado de la Universidad, dijo que es oportuno poner como condición para obtener la habilitación a la docencia de las Facultades Médicas una educación filosófica.

9. No volvemos a citar la Facultad de medicina de Tübingen, de que hemos hablado más arriba. Más bien recordamos que no hace mucho en París han organizado el Institut de Psychiatrie et Pychologie, con la finalidad de coordenar y desarrollar los estudios de patología mental y de psicología normal y patológica, aplicados a la Clínica, a la profilaxis y a la higiene mental.

10. Que la supresión de la Cátedra de Psicología representaría un paso atrás en la organización de nuestra Escuela, lo vuelve a demostrar el Dr. E. Fernández Sanz, afamado cultor de la Psiquiatría y Académico de Madrid, en un interesante trabajo sobre las relaciones entre la Psiquiatría y la Psicología; trabajo que termina con estas conclusiones: 9a Psicología es indispensable para todos los que practican la Medicina. Es menester organizar la enseñanza de la Psicología Médica –elemental– en todas las Facultades de Medicina; y la de la Psicología –especial, superior– en un Instituto Nacional de Patología Mental".