Indice - Home - Cerrar Aplicación

 

Ecos de la actualidad

 

Momo en 1906

 

Ya se acerca el carnaval, y los tres días de locuras que como un paréntesis abrimos á nuestras diarias fatigas, son tres días de reposo y refocilamiento, que nos permitimos en medio de la labor gigantesca con que acompañamos la marcha de la humanidad hacia el progreso.

Las bellas porteñas están en actividad, preparando los trajes y antifaces carnavalescos que lucirán en estos días de expansión, pues quien dice carnaval dice bullicio, alegría, máscaras, bailes, comparsas, orfeones, panderetas, bandurrias, serpentinas, flores, cascabeles, en un palabra, algarabía, confusión pandemónium.

Están ya listos los antifaces que cubrirán los hermosos rostros de las bellas, que parecen avergonzarse de le ténue de sus mallas para ocultar tanta gracia.

¿Pueden las nubes ocultar el sol porque le cubran la cara? Imposible. Su aureola luminosa irradia á pesar de ellas, como irradiará vuestra gracia y belleza ¡oh gentiles mascaritas! á pesar de vuestros disfraces.

Payasos, conde, arlequines, gauchos, ingleses sin spleen, demonios mil recorrerán nuestras calles, así como las comparsas de las sociedades y estudiantinas.

Oiremos una vez más sus marchas y canciones de estilo; no faltarán tampoco los trovadores que canten sus cuitas de amor al pié de adornados balcones.

Todo está pronto, y lo único que nos falta encontrar es el elixir que ablande ¡oh bellas! vuestros corazones de granito.

Hermosas niñas que matáis enamorados con desdenes, escuchad con atención, os ruego, las endechas, las canciones, y sobre todo las promesas, juramentos y dulces declaraciones amorosas de vuestros novios presuntos.

¡Oh, cuanta es la alegría de Dios en estos días!

Sonreíd, sonreíd siempre, con esos vuestros rojos labios, como sonríen las corolas de las flores, ávidas de rocío, en las noches del estío, dejando escapar sus balsámicos perfumes.

Dejad expandir así los sentimientos dormidos en vuestros corazones; y en estos días de gracia, entonad un himno que responda con vehemencia á las aspiraciones del sexo feo, que se muestra entonces ten solícito y grato.

No olvidéis, hermosas niñas, que el carnaval solo durará tres días, y tratad de aprovecharlos. Mirad que el tiempo vuela, y así volarán vuestras ilusiones, que con alas de oro revolotean ahora en torno vuestro, brindandoos dichas, placeres y goces sin fin.

Así, pues, un día para explorar, otro para amar, y el tercero que sea el comienzo de una dicha sin fin, y no de amores fugaces como las serpentinas con que jugáis, porque ellas simbolizan la serpiente tentadora que hizo perder á nuestro padre Adan las delicias del Paraíso, al incautarse de los hechizos de la gentil Eva, enamorada, ardiente, virginal.

El amor nació ciego y alado, y por eso es que cubrimos nuestros rostros para acercarnos con las alas de la imaginación al límite que separa este mundo triste del risueño Eden perdido.

Aprovechad, pues, el funambulesco advenimiento de Momo. Disfrazaos, bailad, enamoraos, engañad, reíd.

Yo, por mi parte, saludo desde el Hospicio, no sin cierto gesto mohino, al carnaval de 1906, cantando en su alabanza estos versos finales:

Danzas, disfraces, bulla algarabía

Arlequines, payasos, cascabeles,

Endemoniada pléyade de máscaras

Que va á la calle á recojer laureles;

Demos al diablo con la adusta calma

De otros días ¡Que viva el grácil Momo!

Cantemos la locura, los amores,

Con acentos risueños, dulces como

Ensalzando la vida. ¡Gloria eterna

Al Dios que no entristece ni consterna!

 

J. Mendilaharzú

 

 

Indice - Home - Cerrar Aplicación

La extinción de la langosta

 

En vano se han ocupado los hombres de ciencia, sobre la manera conveniente de la destrucción de la langosta. Sus trabajos se estrellaron contra el onnímodo poder de la langosta voladora.

Sin pasaporte de ninguna clase... sin permiso del gobierno y de la autoridad, invade nuestro territorio, devora nuestros campos sin el permiso del agricultor, y nos deja á su partida por todas partes el vacío.

En otro tiempo se trataba de introducirles una peste, creyendo que era suficiente contagiar varias, para que estas propaguen la peste entre las demás. Pero fallaron los científicos y vuelven á ser de nuevo libres ciudadanas.

Yo por mi parte me preocupé al respecto y creo firmemente, si el gobierno secundara mis proyectos, habríamos triunfado sobre la langosta. Poner en juego suficiente artillería en varios puntos adonde se cree que pasará la manga y á medida que avanza disparar constantemente sobre ella.

E] ruido del cañon bastaría, impediría que la langosta bajara aparte de que caería herida por las granadas.                

La pólvora que debería usarse en este caso disminuiría la que se usa para la guerra. Puede tener sustancias especiales, y además que tuviese la composición química que produciría la asfixia. Si el gobierno me encargara, poniendo á mi disposición á los artilleros, yo con el mando de general en gefe (siempre con poderes ilimitados) me propongo rechazar á los enemigos... de nuestra agricultura, fuera de nuestro territorios hasta Chile en término de siete ú ocho semanas. Para poner al corriente sobre mi plan de campaña, creo más útil dar algunas explicaciones, y además si en caso cayera en las manos del ministerio de la guerra, nuestros sesudos militares podrían seguir las operaciones de mi táctica empleada.

 

EL MAPA

 

                        Bs. Aires

República Chile                                                Montevideo

                        G. de San Matías

                        S. Jorge                        Artillería

Patagonia                                 Langosta

            Valparaíso

                        Santiago

 

Marcha sobre Chile

Ante todo, salgo de Buenos Aires, llevándome la artillería de pequeño calibre de los cuerpos... (que aún ignoro), marcho hacia Mendoza y allí libro el primer combate. De allí sigo mi marcha victoriosa hasta Puente de Vacas, hasta donde iré rechazándolos. Después fuerzo la Cordillera de los Andes... y hago retroceder hasta Valparaiso. Una vez allí la langosta puede darse el atracón de chicha, y de todo lo que le asiente al paladar.

Y entonces veríamos si los chilenos con su táctica militar moderna y enfrente el general Körner serían capaces de hacer otro tanto.

Pero el método más seguro sería el siguiente: Por mandarles nuestra langosta á los chilenos y sobre todo nuestras granadas... ellos sin duda se indignarían y estarían dispuestos á declararnos la guerra, por causa de violación de su territorio. En tal caso pudieramos valernos de otro método.

Tener aparatos eléctricos, los cuales por medio de las ondas, que cruzarían el aire á distancia más ó menos conveniente á la altura en que se halla la langosta, fulminando á su paso y con sus chispas y destrayendo la manga mientras seguiría avanzando.

Este proyecto se pudiera llevar á cabo, aunque los aparatos exigirían enormes gastos. Pero ¿acaso los gastos serían comparables con los gastos que nos ocasiona la langosta?

Para llevarlo á la práctica seria necesario ponerse en relación con un hombre de genio, de suficiente capacidad para idear el sistema de aparatos y la manera de emplearlos. Y la destrucción de la langosta se realizaría. ¿Cuales son los medios que se adoptan en la República Argentina para la extinción?

¿Acaso el brazo del hombre puede luchar contra esta inmensa cantidad?

La cantidad que se mata por el procedimiento que usamos, es tanto como una gota de agua sacada del mar océano. Al gobierno le incumbe ocuparse seriamente de esto, puesto que la agricultura forma la principal riqueza de nuestra nación. Deberían hasta existir estaciones establecidas permanentemente, con sus aparatos y sus empleados, y estar preparados en el momento que se necesitaran sus servicios. Y una vez que obtuviéramos el resultado, demostraríamos á la langosta, la superioridad del hombre sobre los demás animales...

 

Felipe Fuchs

 

 

 

Indice - Home - Cerrar Aplicación

 

Casas para gente pobre

 

Parece increible que las autoridades de esta popular ciudad ó el gobierno si a él compitiera, no hayan arbitrado con tiempo los medios conducentes á fin de dar albergue adecuado á la gran cantidad de personas pobres que viven hacinadas en esos antros llamados conventillos.

Se habla de la higiene como de una cosa esencial, indispensable para la vida, y todos reconocen á una que tal hecho no tiene vuelta y que para que una capital de la magnitud de Buenos Aires, importaría un adelanto de positiva significación.

Mas es el caso, que á pesar de cuanto se ha dicho sobre el particular, desde muchos años á esta parte, habiendo crecido una enormidad la población, durante ese lapso de tiempo, nada, absolutamente nada, se ha hecho en bien de los vecinos pobres que viven explotados é injuriados en esos muladares infames; ni nada tampoco, en honor de la tan cacareada higiene.

Siempre que se toca este punto salen á bailar las casas para obreros que jamás se construyen, aunque se señale el ejemplo de lo que se hace en otras capitales y como se hace.

Pero no es de esto de lo que queremos hablar, ya que los obreros tienen infinidad de personas que se interesen por ellos, incluso el diarismo que les presta brazo fuerte.

Sinó de la situación terrible en que se encuentran multitud de familias argentinas nacidas y criadas en esta ciudad y donde seguramente acabarán sus días, para las cuales se un suplicio, una tortura, tener que albergarse en esos focos de corrupción que repugna á sus sentimientos y á la educación que han recibido y donde consumen en el dolor y la vergüenza sus últimos alientos.

Eso de tener que pagar por una mísera covacha 18, 20 y 25 pesos que en la generalidad de los casos les es bien difícil conseguir, es algo que clama al cielo y que solo los que han pasado por ese duro trance saben comprender.

No es misterio para nadie, desde que cada uno conoce particularmente muchos casos, el hecho de que familias enteras, que llevan apellidos distinguidos, han ido á menos hasta el extremo de verse obligadas á buscar refugio en las casas á que nos hemos referido.

Entre tanto ¿Quién se ha preocupado nunca de buscar remedio á este desamparo que contrista el ánimo?

Suponemos que en las dichosas casas para obreros, cuando se construyan, también podrán vivir familias que no lo sean; aunque esto todavía no está aclarado; cosa que sería conveniente hacerlo para evitar con tiempo mayores males.

De todos modos, aunque así fuera, nos parece que se impone como una urgente necesidad, la construcción de pequeñas casas de vecindad para pocas familias con las comodidades acostumbradas por la higiene y á precios bien reducidos.

Mucho ganaría la capital argentina con ese adelanto, y la gente pobre no tendría palabras suficientes para agradecer á sus benefactores.

 

Rafael Zaladarriaga

Setiembre de 1906

 

 

 

 

Indice - Home - Cerrar Aplicación

La influencia extrangera en la Argentina

Al doctor Francisco Morixe

 

 

Si el gobierno nacional, durante la presidencia del señor X, ha contraído en el extrangero la deuda enorme que pesa sobre nuestra joven república, es porque el gobierno nacional no es propiamente el gobierno argentino, ni representa tampoco el gobierno de honor que creó la Constitución de 1865, inspirándose en nuestras gloriosas tradiciones, atestiguadas estas últimas por los boquerones de la torre de Santo Domingo, y las banderas y trofeos encerradas en su interior.

Este gobierno nacional, hoy representado por el Dr. Figueroa Alcorta, está en al obligación de chancelar esa deuda, á fin de poner en bien pié nuestras relaciones con el extrangero.

Si los ingleses créen que han sido ellos los primeros en traernos el progreso, y en tender en nuestro país vías férreas, están equivocados, porque ya en 1866 una compañía argentina creó la línea del Gran oeste, que hace el trayecto del Rosario á Córdoba, progreso innegable de este pueblo, que construyó más tarde el Andino, y que, si los gobiernos hubiera ayudado, habría llevado á cabo la construcción de todas las otras redes ferroviarias, evitando así la república se empeñara en el exterior.

Pero el año 18… subió al poder el señor X… y con el pretexto de la inmigración y del llamamiento de capitales europeos, contrajo la deuda, cuando hubiera sido mejor que no tuviéramos en nuestro país tantos extrangeros ni tantos capitales que hoy están aquí y mañana quién sabe dónde.

Si los europeos dicen que los argentinos son salvajes ¿por qué vienen á habitar nuestro suelo?

Si necesitan de nuestro territorio y no de nosotros, que los conquisten en buena ley, con honor, por medio de las armas, y no por medio de negocios con el presidente X.

Las artes é industrias que nos han traído los europeos, lejos de proporcionarnos un bien, nos han perjudicado. Ellos tienen la culpa de que hoy no podamos tomar sino adulterados los que antes eran puros y riquísimos vinos de Mendoza.

Si han aportado sus respectivos idiomas, el italiano, el alemán, etc., no nos han hecho un bien sino un mal, porque han corrompido y barbarizado nuestro hermoso idioma castellano, heredado de nuestros abuelos.

Además, sus religiones son tan múltiples y extravagantes que tergiversan el verdadero sentido moral, dando otro significado y otro alcance á todos los preceptos de cierta trascendencia.

No hay en ella esa uniformidad, esa rectitud y esa dulzura espiritual de nuestra religión cristiana: que redime por medio de la oración, y que aconseja, según San Pablo, que tengamos la plena fé en Dios, á fin de que nos perdone nuestros pecados.

¿O es que la gran civilización que dicen habernos traído, está en el lujo de los franceses, en los poderosos cañones de los alemanes, ó en las fantásticas maquinarias de los norte-americanos?

La electricidad ¿no ha contribuido á la realización de un sinnúmero de crímenes salvajes, inauditos?

Y por lo que respecta á las costumbres de los europeos, podría criticar muchísimas, como la de andar con perros por las calles, la de llevar valijas de mano, como si todos fueran médicos y llevaran instrumentos de cirujía, aparte de que el inglés es seco, avaro y mezquino, el francés demasiado susceptible, y el alemán tan expansivo que llega á ser bochinchero.

Hagamos una escepción de la Italia, la noble, que tiene el divino dón de la música, la pintura, la escultura, la poesía, y que se nutre con la belleza de su hermoso suelo. Pero es lo malo, que á ella pertenecen Nápoles y Calabria, cuyos habitantes descienden, los primeros de Herodes, y los segundos de Neron, y que son malos y miserables.

 

Eulogio Caminos

 

 

 

Indice - Home - Cerrar Aplicación

 

Contra el industrialismo

 

Creo que la teoría "especialización de funciones", en cuanto á la vida social del ser humano respecta, es disquisición filosófica que pertenece á Spencer, al unísono de la obra de cuyo autor juzgo late mi sentido gregario, como al compás de cualquier obra de hombre perfecto: más, no voy “lógicamente" á la par en la cuestión anotada. por creerla contraria al dicho "instinto de grey", anímicamente propio de nuestra especie.

¡Especialización de funciones!

¿Se refiere, en verdad, á la Industria?

Espero que sí. Y, Afirmándome en tal esperanza, cero que, exactamente, Spencer fué en teoría, y quizá también en la práctica. un acabado sostenedor del Industrialismo, sino en el sentido recrudescente y amoral en que se le suele aclamar en la actualidad, por lo menos en un sentido peligroso para nuestra vida, deseada en "salud de razón" y “por razón de salud".

Un paréntesis. Los comentadores de Spencer, me han dado,

aunque muy en síntesis, su obra, que venero y acato, también en síntesis.

Mi propósito, en estas líneas, es dejar salvada mi conciencia del criterio subversor que, en cuanto á Industria, se admite y propaga.

Una casa patriarcal, del campo ó de la villa, se puede considerar, se debe considerar, el más simple ejemplo de núcleo social perfecto.

A partir de tal admisión, se cree en la base de la Sociedad una base única: la Familia.

¡Ojalá fuera cierto, en todo el plan de Regeneración que tratan, aunque en vano, de exponernos algunos sociólogos: Kropotkine, Marx, Reclus, Max Nordau, etc. etc.!

En contra de este aserto irrefutable, los más de los sociólogos, no así el gran Tolstoi, han pretendido hablarnos de Regeneración, comenzando por Industria; y no censuraríamos la coyuntura general, si el objeto de hablar de industria no fuera el señalar la enfermedad humana más seria, ya que no perdemos de vista los conceptos de Reino, Nación, Estado, Comunidad, etc., etc., puesto que la industria hecha porfía aguda y constante, trae como consecuencia el olvido del hogar, y nos acarrea la neurosis llamada Industrialismo, disgregadora galopante y segura de toda sociedad.

Las especializaciónes á todo costo, de pobres niños hermanos nuestros, las observamos precisamente en casas de individuos adinerados, donde el conyugato se realizó sin amor ó en donde acopiar bienes materiales, de los que la integridad de la familia no ha menester. En dichos hogares, la neurosis acumulaticia es norma y, por lo tanto merecen de las gentes vulgares el aprecio de hogares de salud. En ellos, todo miembro que viene á la vida, ha de encontrarse dispuesto, quiera que no, pueda que no, á una lucha criminal entre su humana inclinación congénita y la imposición artificial de sus mayores, ya para que aprenda á hacer cuentas como nadie, á que con el tiempo alcance á considerársele un cortador de fiambres sin pecado, elegantísimo, en el Hotel de mayor fama, ya para que aprenda á fabricar pelucas de cabello humano, sin contar más que con estopa, etc. También son de eclosión, en dichos hogares, las doctorerias vácuas, los supérfluos inventos descabellados, ó, á las cansadas, cuando pudo más la adiposidad burguesa que los tícs de los caracteres prensiles y azorados, el abandono plácido, señoritil y maleante de los hijos, es la resultancia irremediable.

¡Ah de nuestros queridos semejantes que se especializan aun á sabiendas, cuando el engranaje social URBANO los ha cojido en pleno uso de razon puesta en contra de su salud, por la inexplicitud de que la familia que exige dinero: como si éste no fuera un producto de la vida, y ésta no pudiera ser fácil é integrada en armonía fuera de la ciudad.

¿Y los seres precozmente devorados por el Moloch que llaman Fábrica! Envenenamiento paulatino, anemia, contrahechura, lazarismo... horrorosidad ... !

¡Oh especialización de la industriomanía!

¡Protesto!

 

Edmundo Montagne