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Primera parte

 

"Ecos de las Mercedes"

 

El Órgano de la chifladura

Carlos Dellacasa(1)

 

En el mes de Septiembre de 1905, "Ecos de las Mercedes" presentó su primer número entre los medios gráficos argentinos.

En aquel año, 1905, ejercía la dirección del Hospicio de las Mercedes –hoy Hospital Municipal "Dr. José Tiburcio Borda"– el Dr. Domingo Cabred, quien desempeñó el cargo entre los años 1892 y 1922. Dirección a la que accedió por concurso (un dato que hoy vale la pena destacar) luego de haberse desempeñado como médico interno y subdirector de esta institución.

Cabred, tercer director del Hospicio, sucesor de Uriarte y de Meléndez, fue el gestor y propulsor de esta original publicación.

"Ecos de las Mercedes" era un periódico con formato de revista de un tamaño de 18 por 26.5 centímetros aproximadamente, conteniendo alrededor de 14 páginas por número. Los ejemplares a los que hemos tenido acceso fueron encuadernados y por lo tanto se encuentran reducidas sus dimensiones originales.

Su tirada en los años 1905 y 1906 –según consta en el libro en el que se registraban los trabajos efectuados del Taller de Imprenta y Encuadernación del Hospicio– no excedió los 600 ejemplares, siendo de 500 ejemplares la tirada habitual.

Si bien no hemos podido obtener datos precisos sobre la extensión del período en que se desarrolló su publicación, hemos podido constatar que se editó con regularidad hasta los comienzos del año 1907.

Concebida de aparición quincenal, frecuentes atrasos en su publicación la obligaron a adoptar una modalidad mensual.

El "Objeto de la publicación" enunciado, a modo de preámbulo, en la primera página de todos los números a los que tuvimos acceso, explicitaba lo siguiente:

"Este periódico, redactado e impreso por los enfermos asistidos en el Hospicio de las Mercedes, realiza un propósito sustentado desde tiempo atrás por la dirección del establecimiento.

"El fin esencialmente terapéutico que se persigue con esta publicación, análoga a las que aparecen en algunos grandes asilos similares europeos, hace que ella signifique un nuevo medio de tratamiento de la locura.

'Tas facultades mentales ejercitadas por este sencillo medio, la disciplina intelectual voluntaria a la que se someterán los enfermos para conseguir que sus escritos se inserten en el periódico; la atención concentrada y atraída por un motivo interesante; las saludables reflexiones que esta gimnasia mental puede proporcionarles y en consecuencia una nueva distracción para el insano, lo que puede contribuir a apartarle de sus ideas dominantes; todos estos son los resultados propicios que se obtendrá, –con la publicación de "Ecos de las Mercedes"– en el tratamiento moral de nuestros enfermos.

'Ta lectura de muchos de los trabajos que aparecerán en el periódico, contribuirá a modificar algunos conceptos erróneos que el público se ha formado con respecto a las enfermedades mentales; y revelará que la persistencia de la razón en la locura, según la expresión de un sabio psiquiatra moderno, es un hecho perfectamente comprobado.

"En otros términos, que la locura no implica siempre un oscurecimiento o pérdida total de las facultades intelectuales, y que, por el contrario, es muy frecuente la coexistencia de la memoria, la conciencia, la imaginación, el juicio, la lógica, etc., con las psicopatías bien caracterizadas".

Firmaba al pie: La Dirección del Establecimiento

 

Difícil sería no restarle valor a este hecho, y no reducirlo a la intrascendencia de lo anecdótico, si no se lo inscribe en la relación con el proyecto que encarnó Domingo Cabred.

Un proyecto que se insertaba en el seno de un movimiento de desintegración manicomial que caracterizó a las concepciones de vanguardia en el tratamiento de la locura, en las postrimerías del siglo pasado.

Un movimiento que se produce por un desplazamiento. La preocupación por la implementación de modalidades eficaces en el tratamiento de la locura comienza a desplazar la preocupación por la vigilancia de la locura.

Este movimiento, que fue una consecuencia del desarrollo alcanzado por la Psiquiatría, la Psicología y las ciencias afines; subvirtió el plan del antiguo manicomio –que, lamentablemente, aún mantiene su vigencia– caracterizado por su cristalización en una planta física obediente a la idea fija de concentración, un plan determinado por cierto horror al vacío, a la fuga del loco, a la atmósfera libre entre cada cuerpo del edificio.

El antiguo manicomio obedecía a un plan en el que la uniformidad y la simetría eran los paradigmas de la armonía en la construcción asilar.

Al quebrarse los clásicos sistemas de planta lineal, simple o complicada, radiada o panóptica, en oposición al antiguo manicomio, lo informe se tornó característico de lo que se denominó el Manicomio Moderno.

Este modelo esencialmente dispersador, era concebido como una diseminación compuesta por un sistema de asilos provisto de colonias, al que adherían en un pueblo cercano, hogares particulares para la asistencia familiar –lo que hoy suele denominarse como hogares o familias sustitutas–.

Este modelo, con el que Cabred tomó contacto a partir de las experiencias desarrolladas fundamentalmente en Alemania, fue inspirador de su obra que se materializó en establecimientos que gozaron, en aquellos tiempos, de reconocimiento internacional. Tales propósitos se ilustran claramente en su "Discurso inaugural de la Colonia Nacional de Alienados", que fragmentariamente se reproduce en la Segunda Parte de esta publicación.

En este contexto, sólo un abuso de puerilidad pudo haber llevado a Moisés Malamud, su biógrafo, al siguiente comentario:

“... prefirió ser, en la casona del Hospicio de las Mercedes, el Papá Cabred de sus asilados y asistirlos con la literatura traviesa y divertida de "Ecos de las Mercedes" cuando unas páginas más adelante escribió:

"Hace más de sesenta años, entendía Cabred que la acción del Hospital –en este caso psiquiátrico– no podía limitarse al tratamiento de los individuos atacados que llamaban a sus puertas, que, para una acción más efectiva, debía proyectarse fuera de sus muros llegando a los grupos más accesibles con una campaña educativa".

Sin desmerecer las conveniencias de orden terapéutico invocadas para justificar ante el público la realización de esta revista, de la lectura del Objeto de esta publicación se desprende que ésta tenía otra función, más allá de las mencionadas conveniencias;...

"Ecos de las, Mercedes" tenía una misión en extramuros. Su destinatario era el público en general, y apuntaba a desestabilizarlo en sus prejuicios sobre la locura.

"La lectura de muchos de los trabajos que aparecerán en el periódico... revelará que la persistencia de la razón en la locura... es un hecho perfectamente comprobado".

Este objetivo ha sido determinante para que esta publicación se conformara con la estructura de un periódico, no sólo en su ritmo de aparición, sino en un estilo periodístico que la erige como testigo fiel de los hechos, las preocupaciones y los valores de la actualidad de su tiempo

Correlativo de “La voz", denominación adoptada por numerosos diarios, "El eco" era una metáfora recurrente del estilo periodístico de aquellos años, con la que se titulaban las noticias procedentes de lugares distantes –"Ecos del Interior", "Ecos de la Madre Patria” "Ecos de las Provincias", etc.– aludiendo a cierta resonancia.

"El eco" fue y sigue siendo la imagen de un periodismo que aspira a ser un fiel reflejo de la voz de la realidad.

Acaso la razón... ¿no suele ser caracterizada por esa comunión con la realidad? A los fines de demostrar “la persistencia de la razón en la locura" no resultaba conveniente una publicación exclusivamente literaria y/o política, ya que, arte, genialidad y locura eran términos que entonces, se homologaban con facilidad.

El órgano de la chifladura, tal como lo bautizó sarcásticamente la revista P.B.T., reconociéndole la representación de un sector entre los diferentes medios de prensa, contiene ensayos sobre la ciencia, la religión, la filosofía y la locura. Alternan en sus páginas, por un lado, consideraciones sobre una vida cotidiana que mutaba de campesina o pueblerina a la propia de una gran urbe, determinada por el industrialismo creciente, por el consumo de los novedosos artículos de su producción, por el surgimiento de nuevas modalidades de trabajo, por el apogeo de la máquina y el advenimiento de un tiempo veloz, menos contemplativo, menos subordinado a los ritmos de la naturaleza; y por otro lado las preocupaciones propias de los modos de producción agrícola-ganaderos tales como la plaga de langostas que amenazaba las cosechas, y los recuerdos de la vida militar de aquellos que habían participado en las campañas postreras de la conquista del desierto. Pueden encontrarse comentarios sobre ilusiones, valores y acontecimientos de la vida en el asilo y en el mundo exterior, y reconocerse los mismos temas que ocupaban titulares en los diarios contemporáneos, y por supuesto, cuentos y poesía.

Con numerosos trabajos escritos en italiano y en francés retrata la característica composición de aquella Argentina de los inmigrantes.

"Ecos de las Mercedes" incluye dibujos, partituras, y un despliegue sorprendente de arte gráfico.

 

Así la comentaron algunos de los principales diarios de su época:

"Es una revista impresa en excelente papel y con notable corrección, y aún más, en la que se admira algunos artículos y poesías, que prueban, como dice la dirección del establecimiento, la persistencia de la razón en la locura'.

El Correo Español

 

"Un periódico del manicomio – Un extraño periódico, quizás el primero en su género, es el que nos llega elegantemente impreso: "Ecos de las Mercedes", es decir, órgano del Manicomio",

Diario Sarmiento.

 

"... Hay en la revista cosas muy interesantes, hasta en lo que escriben estos pobres enfermos se ven sus manías; hay quién escribe al revés como cualquier periodista novicio, hay quien des

carga sus furias como enemigo de la situación, y quien ve todo color de rosa.

Versos, prosa, dibujos, es digno de admirarse en nuestro colega, que no por ser locos, deja de razonar muy bien.

Ellos, según el Dr. Cabred, no son locos del todo, y se encuentra que el semanario tiene por colaboradores, locos lindos, locos sesudos, locos de verano, y locos por la literatura; que son los peores!

Nunca más oportuno el viejo adagio: No son todos los que están, ni están todos los que son".

El Nacional.

 

Para acercarnos a la dimensión de esta empresa, debemos tener en cuenta que la importancia que asignamos a lo que hoy denominamos los medios –de difusión, de comunicación– en aquellos tiempos se reducía y se concentraba exclusivamente en los medios gráficos (no había otros).

Allí se dirigió Cabred, y no escatimó recursos (los testimonios leídos son elocuentes) para que la circulación de "Ecos de las Mercedes” no fuese ni interna, ni marginal:

Distribución y venta por suscripción, y el ingreso al sistema de canje con los periódicos más importantes.

Tal magnitud y despliegue no se compadecía con la extensión del beneficio terapéutico, ya que según pudimos constatar era un grupo reducido y estable de pacientes el que trabajaba en la revista.

Estas consideraciones permiten pensar que "Ecos de las Mercedes", fue concebida como un instrumento, equiparable en importancia a otros tales como el Laboratorio de Anatomopatología dirigido por Cristofredo Jakob, el Instituto de Clínica Psiquiátrica, la Sala de Clinoterapia o la Colonia de Luján.

Distintos instrumentos para desarrollar estrategias en distintos niveles, con la finalidad de consolidar ese modelo dispersador del manicomio moderno.

 

 

Agradecimientos:

A la Sra. Idalina Cruz, que facilitó la localización del libro en el que se registraban los trabajos efectuados en el Taller de Imprenta y Encuadernación del Hospicio entre los años 1900 y 1906.

Al Sr. Jorge Jinkis, que donó la colección de 17 números de "Ecos de las Mercedes" al Museo del Hospital "José T. Borda".

 

1. Psicólogo (U.B.A.). Psicoanalista. Centro de Investigaciones Psicológicas y Psicoanalíticas, Hospital "José T. Borda". Miembro del Capítulo de Historia de la Psiquiatría, de la Asociación de Psiquiatras Argentinos (APSA).

 

Bibliografía

• ECOS DE LAS MERCEDES, NÚMEROS 1 A 17, Buenos Aires, 1906-1907. • CABRED, D., Discurso inaugural de la Colonia Nacional de Alienados, Revista de Derecho, Historia y Letras, Buenos Aires, junio 1899. • GUERRINO, A., La Psiquiatría Argentina, Ed. Cuatro, Buenos Aires, 1982. • LOUDET, O. Y LOUDET, O. E., Historia de la psiquiatría Argentina, Ed. Troquel, Buenos Aires, 1971. • MALAMUD, M., Domingo Cabred, Ministerio de Cultura y Educación, Buenos Aires, 1972. o Ruiz, D., El infortunio mental y su protección por el Estado, Archivos de Psiquiatría y Criminología, Mayo-junio, 1912- • STAGNARO, J. C., Barracas al Sur... Antecedentes y notas históricas del loquero de Buenos Aires, en 130 Años del Hospicio de las Mercedes, Polernos, Buenos Aires, 1993. • VEZZETI, H., Domingo Cabred y el asilo de puertas abiertas, Vertex, Rev. Arg. de Psiq. Vol II, No 3, Marzo-abril-mayo, 1991.