Indice - Home - Cerrar Aplicación

 

Loca moral infanticida

Observación 29

 

En el proceso por infanticidio seguido a una joven de 23 años, argentina, sirvienta, la procesada manifiesta los hechos siguientes:

 

Ignora quienes son sus padres, habiendo sido depositada en la Casa de Expósitos, de donde fué sacada por una familia á la edad de 7 años y explotada sin miramientos en los servicios domésticos más pesados. A la edad de 9 años fugó, siendo recibida en otra casa en igual carácter, por una señora que encontró en la calle y se compadeció de su abandono. Tres años más tarde fué seducida por un sujeto de malos antecedentes, fugando con él por no trabajar más de sirvienta y no porque lo amara. Conocí entonces el placer sexual, pero esto no le despertó sentimiento alguno por su concubino, a quien abandonó por ótro que le ofrecía mantenerla mejor. Cambió así varios amantes, sin sentir afecto por ninguno, hasta que á la edad de 15 años uno de ellos la hizo trabajar en una casa de lenocinio; sentía ella placer sexual toda vez que lo deseaba con prescindencia completa del sujeto que con ella cohabitaba. Contrajo una vulvovaginitis gonocóccica, haciéndose curar en el servicio de ginecología del hospital San Roque. A los 17 años quedó embarazada y gastó sus economías de prostituta en pagar el aborto á una partera. Abortó de nuevo á los 18 años y por tercera vez á los 21. Durante todo ese tiempo ejerció la prostitución sin amar á ningún hombre, aunque alguna vez tuvo amantes á quienes daba dinero con el sólo objeto de ser protegida y defendida de los percances propios de su régimen de vida. No ha tenido más amigas que algunas compañeras de burdel, naciendo esa amistad de la comunidad de conveniencias y sin que nunca sintiera inclinaciones tribadistas. Tampoco ha sentido jamás amistad por hombre alguno, siendo sus únicas predilecciones las nacidas de alguna conveniencia inmediata. No conserva afección por las familias en cuyas casas transcurrió su niñez.

Desde sus primeros contactos sexuales ha sentido emoción sexual completa sin tener por eso exaltado su apetito genésico, que satisface indiferentemente con cualquier hombre cuando siente deseos, sin más preferencias que las puramente físicas y genitales. En 1903, quedó embarazada por cuarta vez y no tuvo la menor preocupación de sospechar quien podría ser el causante. Se preparaba á abortar cuando fué detenida por sospechas de complicidad en un robo ocurrido en el prostíbulo donde trabajaba; en la prisión tomó algunos brevajes y drogas abortivas, sin resultado. Al ser puesta en libertad su embarazo databa ya de ocho meses y le era imposible intentar el aborto. Tuvo, pues, un hijo que no inscribió en el registro civil, tirándolo al día siguiente en el cajón de la basura, envuelto sin los trapos con que lo asfixió.

No manifiesta remordimiento por el hecho y se limita á asegurar que en lo sucesivo se masturbará ó efectuará el coito tomando precauciones para no quedar embarazada. Fácilmente se percibe que en esta enferma no hay anomalías de la emoción sexual ó de la tendencia instintiva, sino de los sentimientos propios de su condición de mujer.