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Parestesia sexual de un invertido

Observación 28

 

 

 

En diciembre de 1899 ingresó al depósito de Contraventores de la Policía el sujeto N. N. joven de 18 años de edad, de aspecto afeminado, correcta presencia, lampiño, insinuante. Su historia clínica(4) ofrece un ejemplo claro de parestesia sexual; la hiperestesia del recto es el punto de estímulo de la emoción sexual.

Este sujeto tenía tos, adelgazamiento y esputos de sangre; un vértice pulmonar presentaba síntomas cavitarios. Pertenecía al corto número de los invertidos que hacen ostentación de su vicio.

Hasta los 15 años fué sano; ignoraba el onanismo y el coito. A esa edad, en la plenitud de la crisis puberal, tuvo sus primeras emociones sexuales. Su maestro de escuela lo acariciaba con sobrada ternura; y en alguna ocasión le palpó las piernas, los genitales y la región interglútea. Recuerda "Manón" –tal era su apodo de invertido– que esas caricias le provocaron erecciones, acompañadas de una sensación indefinida de bienestar general, de una vaga voluptuosidad. Con frecuencia púsose al alcance del maestro para que repitiera los tocamientos, hasta que un día fué invitado por él para acompañarle a dormir. Así se produjo su iniciación sexual, repitiéndose el acto muchas veces.

El sujeto no recuerda haber sentido en su infancia la menor atracción por el sexo femenino; en cambio, después de su iniciación fué muy amigo de las caricias masculinas, quedando desde encones definitivamente orientado su porvenir sexual. Adquirió repulsión por la mujer, contrayendo modales y hábitos netamente femeninos. No ha conocido otro amor que el homosexual. Siente la voluptuosidad física y psíquicamente, por haberse organizado en su espíritu un sistema mental imitativo de la mujer. Su emoción sexual tiene como punto de excitación el esfínter y el recto; ese sitio parece ser el estimulante de un estado voluptuoso que tiende á intensificarse progresivamente en sus órganos genitales, terminándose las reacciones motrices por la eyaculación. Parece que la sensibilidad ó la presión de las vesículas seminales por la vía rectal es el factor determinante de su emoción.

Aunque el proceso primario de su inversión ha derivado de su parestesia, la asociación habitual y sistemática ha creado ó estimulado el desenvolvimiento de la mentalidad femenina. Su verdadero placer es ahora psicosexual. Llega al espasmo porque sabe que está entre los brazos de un hombre. La sola vista de un bello joven lo excita y le produce una erección, cosa que Jamas le ha producido una mujer. Ha tenido varios amantes, siéndoles fiel y exigiéndoles celosamente igual fidelidad. Sus costumbres actuales son femeninas. Ejerce la profesión de peinador de señoras en las principales peluquerías de la ciudad. Cose con habilidad y se ocupa con gusto de los quehaceres domésticos. Una de sus grandes predilecciones es usar ropas femeninas; así ataviado da rienda suelta á sus inclinaciones asistiendo á tertulias y bailes de invertidos, donde desempeña el papel de dama. Sus características mentales corresponden á su sexo adoptivo: pusilanimidad, ligereza, sumisión, sentimentalidad; todo lo que es femenino vive en su espíritu, hasta el sentimiento de la maternidad traducido por una excesiva ternura por los niños de pecho.

En este sujeto las tendencias congénitas á la inversión, permanecieron latentes hasta que la ocasión propicia vino á definirlas. Es posible que si las primeras emociones sexuales hubieran sido producidas por personas del sexo femenino, las imágenes psicosexuales se habrían organizado normalmente sobreponiéndose ó borrando las tendencias contrarias. Pero en cambio, las primeras emociones fueron invertidas y coincidieron con una hiperestesia anal que llegó á transformarse en el punto habitual de estímulo de la emoción.

 

4. Publicada in extenso en los "Archivos de Psiquiatría y Criminología", Buenos Aires, 1902.