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Imbecilidad sexual

Observación 3

 

 

 

En un juicio sobre nulidad de matrimonio por impotencia sexual, sentenciado por el Sr. juez Dr. Ernesto Quesada, constan los hechos siguientes(2).

Inicia el juicio el esposo manifestando que á los pocos días de matrimonio notó que su vida se hacía imposible por incompatibilidad de carácter con su esposa; que, en demanda de la paz conyugal, llamó á un hermano de aquélla para que la aconsejara y reprendiera por su genio intolerable, llevándosela con promesa de que á los veinte días la devolvería al hogar marital; que su esposa no regresó nunca, no obstante sus reiteradas instancias, á las cuales ni contestaba, salvo un caso en que le dirigió una carta injuriosa, de donde resulta que ha hecho abandono voluntario y malicioso del hogar.

La demanda contesta que la actitud del actor es sorprendente, después del considerable transcurso de tiempo de la separación amigable y por haber pactado privadamente mantenerla así, para evitar el escándalo que resultaría de hacer pública la causa verdadera de aquella situación, no siendo otra que la imposibilidad en que el actor se encuentra para cumplir sus deberes de marido, pues en los día que vivieron juntos no le hizo conocer la verdad de su sexo, hasta que se convenció que jamás llegaría á hacerlo por carencia física, á punto de exaltar su naturaleza de mujer y sublevar su carácter lo que la enfermó.

El actor, evacuando el traslado de la reconvención, niega en absoluto la imputación y por lo tanto, el dolo, sosteniendo que la exaltación ninfomaníaca de la cónyuge no pudo ser debida, en los breves días de vida de hogar, sino á un histerismo erótico, y que si llegó á enfermarse no pudo ser más que por virtud de sus apetitos carnales progresivamente crecientes.

Haciendo caso omiso de la cuestión jurídica, ateniéndonos á los hechos puramente clínicos y según la información pericial, encontramos que el esposo no es impotente, pues ha podido efectuar el coito repetidamente y que el acto se acompaña en el de emoción sexual completa. La imputación de la esposa proviene de que en él la tendencia es muy débil, á punto de no sentir deseos de traducirla en actos, haciéndolo solamente raras veces y cediendo á las reiteradas instancias de la cónyuge, que es una mujer de sensibilidad sexual muy educada mediante maniobras onanistas anteriores al matrimonio.

 

2. Sentencia publicada en "Archivos de Psiquiatría y Criminología". Buenos Aires, 1903.