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Ginofobia con autocastración

Observación 2

 

Un sujeto con intensa tara degenerativa, objeto de uno de nuestros estudios precedentes(1), nos ofrece el cuadro perfecto de la supresión de la tendencia sexual, como consecuencia de una neurastenia cerebro-espinal acompañada de sifilofobia.

De los trece á los catorce años entró en la pubertad. Este cambio acompañóse de profundas alteraciones funcionales de todo su organismo sufriendo una modificación radical de su personalidad psíquica. Su carácter, bueno y jovial, trocóse en triste y agrio: su inteligencia sufrió una profunda desintegración; disminuyeron su atención y su memoria; la pereza substituyó á la primitiva laboriosidad, confinando casi con la abulia.

Alejado de la escuela y de los libros, se entregó á los placeres carnales y al alcoholismo. Poco tiempo después comenzaron á manifestarse síntomas espinales de neurastenia, entre los cuales el más agotador consistió en poluciones nocturnas frecuentísimas. Contrajo una blenorragia, complicada de orquitis. Creyó que se trataba de sífilis; consultó á varios especialistas; pero, á pesar de ellos, continuó creyendo que su blenorragia era sífilis, muy grave sin duda pues los médicos se la ocultaban.

Esta idea, sembrada en su organismo, predispuesto por la herencia y los excesos fué fatal. La idea de la sífilis se convirtió en centro de todas sus preocupaciones. Cuando examinamos á este enfermo, en 1900, presentaba todos los síntomas somáticos de la neurastenia cerebro-espinal. En su estado psíquico encontramos la idea fija de la infección sifilítica y el temor fóbico de sus consecuencias próximas y remotas: este temor determinaba un estado de exaltación de su emotividad general y constituía para el enfermo una preocupación continua é inevitable. Poco á poco fue constituyéndose en él una ginofobia perfectamente caracterizada, con inhibición completa de la tendencia sexual, que le llevó á realizar una tentativa de autocastración.

Llamados un día con urgencia, encontramos al enfermo en cama, bañado en sangre. Haciendo uso de una navaja de afeitar, había intentado castrarse, con el propósito de evitar cualquiera inclinación que pudiera exponerlo á los peligros de la sexualidad. Con la mano izquierda tomó el escroto; con la derecha cortando de izquierda á derecha, de arriba hacia abajo y de atrás hacia adelante, se produjo exactamente una hemisección de la bolsa. Le sobrevino un desfallecimiento, obligándole á suspender la operación. Fué curado y sanó de su herida, perdiendo el testículo izquierdo.

Después de un largo tratamiento de su estado neurasténico este enfermo vió modificarse su estado mental. recuperando normalmente su tendencia sexual y desapareciendo su ginofobia.

 

1. Véase Ingenieros: “Revue de Psychologie”, París, mayo, 1901.