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Primera parte

 

José Ingenieros y sus escritos

sobre la sexualidad en el

nacimiento de la prensa

psiquiátrica argentina(1)

 

Daniel Matusevich(2)

 

Datos biográficos(3)

 

José Ingenieros nació en la ciudad de Palermo, Italia, el día 24 de abril de 1877, siendo sus padres Salvatore Ingenieros y Mariana Tagliavia quienes migraron al Uruguay. Pasó la mayor parte de su infancia en la vecina ciudad de Montevideo y en la adolescencia, hacia 1888, cruzó el Plata para cursar el bachillerato en el Colegio Nacional de Buenos Aires.

En su temprana juventud fue nombrado secretario del Partido Socialista Obrero Argentino y contribuyó a fundar el Centro Socialista Universitario junto con un grupo de estudiantes de medicina, carrera que él mismo estaba cursando: desde temprano coexistieron en Ingenieros los intereses intelectuales junto a las preocupaciones políticas.

En 1895 escribió "Qué es el socialismo", considerada por muchos como su primera producción escrita significativa, texto en el cual ya se podían apreciar algunos de los temas que serían claves en su obra posterior(4).

En 1897 fundó y co-dirigió con Leopoldo Lugones el periódico "La Montaña" el cual, a través de sus doce números, aparecidos entre el 1 de abril y el 15 de setiembre de ese mismo año, le sirvió para irse alejando progresivamente de las posiciones más ortodoxas del Partido Socialista, al que Ingenieros veía como autoritario y poco revolucionario.

Su primer artículo relacionado con la criminología, "Delincuentes que escriben y escritores delincuentes", fue publicado en 1899 por la revista Criminología Moderna, publicación dirigida por Pietro Gori, criminalista y anarquista cercano a la línea fundada por Malatesta. Dicho escrito coincidió con su abandono de la militancia activa en el Partido Socialista.

Ya recibido de médico obtuvo en el año 1900 el cargo de jefe de Clínica en el Servicio de Observación de Alienados de la Policía de Buenos Aires, en cuya dirección se desempeñó entre 1904 y 1911. Mucho tuvo que ver en la obtención de este cargo Francisco De Veyga (1866-1948), quien había sido su profesor en la Facultad y se constituyó en una de sus grandes influencias en esta época junto con José María Ramos Mejía (1842-1914), autor, este último, de "La neurosis de los hombres célebres" y de "La locura en la historia", entre otras obras, y Profesor Titular de Clínica Neurológica.

En 1902, Ingenieros fundó y dirigió los "Archivos de Criminología, Medicina Legal y Psiquiatría", permaneciendo en ese lugar hasta el año 1913. En 1903 la revista cambió su nombre y pasó a llamarse "Archivos de Psiquiatría y Criminología aplicadas a las Ciencias Afines", título con que aparece hasta el número 84 cuando cesa de aparecer. Dicha revista sirvió de vehículo para las publicaciones de Ingenieros de principios de siglo que, como veremos más adelante, abarcaban todo el espectro de la Psiquiatría, la Criminología, la Sexología y las llamadas Ciencias afines.

En 1904 recibió el premio otorgado por la Facultad de Medicina a la mejor obra de Medicina, Cirugía y Ciencias afines por "La simulación de la locura", libro en el cual emprende un estudio general de las diferentes manifestaciones que puede presentar la simulación tanto en el mundo animal como entre los hombres.

En 1911 perdió el concurso para ocupar el cargo de Profesor Titular de Medicina Legal en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, a pesar de haber estado situado en el primer lugar de la terna de candidatos presentada al Poder Ejecutivo. Este desenlace tuvo como consecuencia su renuncia al Instituto de Criminología conjuntamente con su decisión de abandonar el país, autoexiliándose, mientras siguiera siendo presidente de Argentina Roque Sáenz Peña(5).

Durante su permanencia en Europa, que se prolongó hasta 1914, el texto clave de la producción ingenieriana fue "El hombre mediocre” en el cual el autor realiza un análisis subjetivo de la mediocridad y traza un panorama social de esa personalidad a través de temas como la envidia, la vejez "niveladora” la moral de los idealistas, los forjadores de ideales, etc.

En esa época se verifica en la obra de Ingenieros un progresivo predominio de los temas filosóficos y sociológicos en detrimento de los psiquiátricos y criminológicos.

En el año 1914 llega a la presidencia de la Argentina Victorino de la Plaza, hecho que decide a Ingenieros a regresar al país. En 1915 funda la Revista de Filosofía, que también dirige hasta la fecha de su muerte.

Dentro de su producción de esa época se destacan: "Para una filosofía Argentina" (1915), "El contenido filosófico de la cultura argentina" (1915), "Proposiciones relativas al porvenir de la filosofía" (1918) y "Evolución de las ideas argentinas" (1918).

Sin embargo, demostrando que nunca abandonó del todo su interés por los temas afines a la Psiquiatría, publicó en el año 1920 "La locura en la Argentina", que intentaba ser un mapa de las diferentes manifestaciones de la enfermedad mental en nuestro país en sus distintas etapas abarcando desde los antiguos loqueros hasta los modernos asilos, relatando la situación de los alienados durante la Revolución y la locura en la época de Rosas, entre otros temas, para terminar con un censo aproximado de los enfermos mentales en Argentina. Su prolífica producción se vio bruscamente interrumpida con su prematuro fallecimiento, acaecido el 31 de Octubre de 1925, a la edad de 48 años como consecuencia de una meningitis.

 

 

Los "Archivos de Criminología, Medicina Legal y Psiquiatría"

 

El objetivo del presente trabajo es doble: por un lado, delinear las características generales de los "Archivos de Criminología, Medicina Legal y Psiquiatría", que constituyeron la primera publicación periódica psiquiátrica en Argentina, durante el período 1902-1913, Época en que la revista fue dirigida por José Ingenieros(6). Por otro lado, analizar los escritos de este autor en relación a la sexualidad, temática recurrente en dicha publicación, que han sido muy poco estudiados y revisados hasta el presente y que permiten echar luz sobre cuestiones de fundamental importancia referidas a la práctica psiquiátrica de comienzos de siglo en nuestro país.

Con respecto a los "Archivos   Ingenieros comenta en su libro “La locura en la Argentina" que "los 12 años de existencia de los Archivos marcan la época de mayor lustre para la psiquiatría nacional, comentada con respeto por las escuelas psiquiátricas europeas"(7). Nuestra hipótesis es que Ingenieros no estaba tan interesado en la ciencia psiquiátrica en sí, en ese momento de su evolución intelectual, sino que más bien, lo que intentó fue definir -a través de un delicado sistema de conjunto que incluía a la Psicopatología, la Sociología, la Psicología, el Derecho, la Pedagogía, la Criminología y la Política- la identidad nacional de comienzos de siglo.

Procuraremos demostrar que Ingenieros utilizó la Psiquiatría para pensar los fenómenos que, según creía, deterioraban el organismo social y que podían ser simbolizados médicamente; podríamos decir, siguiendo la lógica ingenieriana, que es en la interfase entre la Psiquiatría y la Criminología adonde debían buscarse las amenazas a la Nación.

Los "Archivos..." se convirtieron en un medio privilegiado de intercambio ideológico al permitir la propagación en Europa y Estados Unidos aquello que Juan Agustín García dio en llamar, en nuestro país, el "ser nacional", al tiempo que difundía imágenes y discursos europeos en la Argentina de aquellos días.

En los albores del siglo, el hilo conductor que relacionaba a la Psiquiatría, la Criminología y la Medicina Legal estaba constituido por los cambios definitivos que se estaban dando en la composición de la sociedad porteña a través de una masa inmigratoria que se consideraba necesaria para el proyecto económico, pero que era vista también como una amenaza psicológica y moral que podía llegar a comprometer la Salud social de la Nación.

A través de una revisión detenida de los datos biográficos del autor, es posible determinar los espacios que ocupó en los primeros diez años del siglo para tratar de establecer una comprensión de la sociedad argentina a través de una mirada médica y de un modelo organicista en donde los conflictos sociales son interpretados analógicamente a las pautas de una enfermedad; siendo, entonces, el médico, quien estaba más naturalmente capacitado para dar cuenta de la complicada trama que constituía el marco social nacional(8).

Dos líneas de pensamiento sobrevuelan este recorrido: por un lado, la necesidad de Ingenieros de romper con su pasado antes de comenzar una nueva etapa intelectual –ya que él mismo era inmigrante e hijo de inmigrantes– hecho que queda simbolizado en la desafiliación al socialismo; y por el otro, la estrecha relación que existía entre psiquiatría, política y pensamiento social por aquellos años; lo cual implica pensar la psiquiatría casi como una ciencia social.

El primer número de los "Archivos..." vio la luz en el año 1902. La revista apareció ininterrumpidamente hasta 1913, año en que dejó de aparecer por decisión de su Director. En 1903 la revista cambió su nombre por el de "Archivos de Psiquiatría y Criminología aplicadas a las Ciencias afines", pasando la especificaci6n ..."Medicina Legal"... a ocupar un lugar más modesto en su portada(9). En 1904, cambió su frecuencia de aparición de mensual a bimestral; alcanzando los volúmenes anuales acumulativos una extensión de entre 700 y 800 páginas.

Hemos realizado, para este trabajo, un estudio de la revista a partir de una muestra no probabilística sobre el 50% del universo de análisis. De un total de doce volúmenes se seleccionaron seis, alternando la selección por años: un año entraba en la muestra, el siguiente no, y así sucesivamente. A su vez, la revista fue analizada a partir de dos dimensiones: una en relación a su formato y estructura y la otra referida a los contenidos.

 

Formato y estructura

 

Los "Archivos..." presentaban una serie de Secciones fijas que se mantuvieron mientras duró la publicación. En primer lugar y constituyendo el corazón de la misma, encontramos los Artículos que se dividían entre aquellos cuya autoría correspondía a colaboradores argentinos y aquellos correspondientes a colaboradores extranjeros. Por ejemplo, en el primer volumen aparecen 20 autores que escriben un total de 81 artículos, de los cuales 57 son de autores argentinos y 24 de autores extranjeros; y en el volumen IV aparecen 21 artículos nacionales contra 9 foráneos, quedando establecida, así, una proporción que se mantuvo a lo largo de toda la revista de entre un 60-70% de artículos nacionales y un 30-40% de artículos extranjeros.

Resulta importante señalar que la mayoría de artículos y colaboraciones del exterior correspondían a temas de criminología y provenían de América Latina, fundamentalmente de Chile, Perú, Cuba, México, Brasil y Costa Rica. De Europa, se destacan los trabajos provenientes de España, Francia e Italia, que, de alguna manera, funcionaban como garantía de cientificidad.

Siguiendo con las Secciones, cabe mencionar las de Variedades, Documentos y Comentarios que definían el sector periodístico de la publicación, donde se podía encontrar información con respecto a los temas más diversos: desde la educación de los atrasados hasta los delincuentes en la política criolla pasando por los negros en la América del Norte. La característica de las notas que configuraban esa Sección era que no llegaban a constituir artículos(10).

Por ultimo, como Sección fija y estructurante, aparece el Análisis de libros y revistas; las críticas no eran largas, rara vez alcanzaban la página de extensión y en general una página era ocupada por dos críticas.

Para contar con el respeto de los países del otro lado del océano era fundamental estar actualizado; por ello la lista de revistas reseñadas era bastante larga y completa como, por ejemplo: el American Journal of Insanity, la Revue de Psychiatrie, The-Lancet, etc.

 

Contenido

 

Se tomaron cinco categorías de análisis que incluyen la mayoría de los artículos para poder tener un panorama general de la revista. Dichas categorías son de carácter descriptivo, no pretenden ser excluyentes entre sí y muchas veces se superponen por la propia naturaleza de la publicación estudiada; la intención es intentar capturar la esencia de los "Archivos ubicándolos en su contexto histórico y social.

 

1. Temas psiquiátricos: no son tan abundantes como podría suponerse; por ejemplo, en el primer volumen se contabilizan 18 sobre un total de 81 artículos, siendo la mayoría de autores extranjeros. Llaman la atención 4 artículos de chilenos y peruanos en relación al alcoholismo, tema que no es retomado en los años posteriores. La proporción se mantiene para los volúmenes siguientes.

Existen algunos elementos llamativos: recién en el volumen tres, en la página 561 aparece un artículo sobre la demencia precoz, acompañado por algunos artículos de Ingenieros acerca de la histeria y un artículo de Fermín Rodríguez relativo al suicidio. La frecuencia de artículos puramente psiquiátricos sigue siendo baja en los volúmenes posteriores. Resulta sugerente pensar en paralelo en la producción psiquiátrica mundial de aquellos años. En 1899 aparece la sexta edición del tratado de Emil Kraepelin y en 1904 la séptima; en el Congreso de Psiquiatría de 1900 se admite la existencia de las pseudoalucinaciones; en 1902 aparece el artículo de Paul Sérieux y Joseph Capgras acerca de las locuras razonantes; en 1911 Gilbert Ballet describe la psicosis alucinatoria crónica; en 1906 aparece el libro de Carl Jung sobre la demencia precoz y el de Eugene Bleuler sobre la paranoia, en 1911 publica su monografía sobre la esquizofrenia, ya aparecida como Capítulo del Tratado de Aschaffenburg en 1908; en 1912 aparecen los Elementos de Semiología y Clínica Mentales de Phillipe Chaslin mientras que en 1913 aparece la Psicopatología General de Karl Jaspers.

Los temas de los "Archivos..." circulaban por otros carriles: psicología de la introspección voluntaria, neurastenia y colitis, psicoterapia y educación psíquica en 1908; anatomía patológica de la demencia senil y psicología biológica en 1910. Con estos ejemplos pretendemos dejar planteado que los desarrollos de la psiquiatría, tal cual aparecen en los "Archivos no tenían el propósito de continuar o profundizar en los avances de la disciplina y no retornaban las discusiones fundamentales de aquella época, lo que da lugar a pensar que la reflexión psiquiátrica se hacía en función de un proyecto más global.

 

2. Temas criminológicos: en este área las cosas son diferentes. Considerando que éste era el núcleo central de la publicación, los artículos que aparecen en la revista están completamente relacionados con la vanguardia de la criminología en el resto del mundo. Temáticas como la responsabilidad penal, las características de las prisiones, las reformas penitenciarias, las críticas a Cesare Lombroso así como artículos del mismo autor, las clasificaciones de delincuentes, los homicidios, los censos carcelarios, etc.

A través de estos artículos se diseñó un complicado sistema que, de alguna manera, cumplió con la función de servir de gula respecto a cómo se tenia que ir conformando la sociedad argentina, cuáles eran los lugares que debían ocupar sus distintos miembros y cómo se debían enfrentar las supuestas amenazas derivadas de aquellos que se habían desviado del marco normativo hegemónico.

 

3. Temas mixtos: Corresponden a aquellos artículos en donde la temática hace referencia tanto a lo que tiene que ver con la Medicina Legal como con la Psiquiatría. Se presenta una relación poco clara entre ambas disciplinas, ya que por momentos pareciera primar la Criminología por sobre la Psiquiatría. Esto se evidencia en el poco peso cuantitativo de los trabajos psiquiátricos, como ya ha sido mencionado. Pero, por otro lado, la Psiquiatría ocupa un lugar fundamental en la elaboración de las explicaciones científicas. Recordemos que Ingenieros se diferenciaba de Lombroso al poner en primer plano los factores psicológicos a la hora de caracterizar al criminal, o sea que para poder describir a ese segmento "indeseable" de la población era necesario apelar a la psicopatología, que era la que aportaba las justificaciones científicas. Veamos algunos títulos en los que se refleja esta convivencia confusa y contradictoria: "Asistencia y tratamiento al alienado delincuente", "Valor de la psicopatología en la antropología criminal" (artículo central en la teoría criminológica ingenieriana que aparece en el primer volumen), "Locura, simulación y criminalidad", "Estigmas de la degeneración", "Degeneración psíquica en los delincuentes” etc.

Podemos concluir diciendo que hubiera sido imposible, para Ingenieros, sostener su edificio criminológico sin el aporte de la psicopatología que de alguna manera otorgaba la matriz científica y singularizaba a la escuela criminológica rioplatense.

 

4. Temas inclasificables: esta Sección es la que corresponde a lo que el Director de los "Archivos..." dio en llamar "Ciencias Afines", y que para un lector desprevenido podría ser simplemente un espacio dedicado a curiosidades. Para superar esta mirada ingenua, cabe pensar en la figura del médico que estaba capacitado para poder opinar con autoridad sobre todos los temas. El médico ocupaba una función de observador social omnipresente que le permitía interpretar y analizar todo tipo de cuestiones relacionadas al quehacer científico y cultural. Este espacio era validado con invitaciones frecuentes a personalidades intelectuales de otros ámbitos, como Macedonio Fernández, Leopoldo Lugones, Florencio Sánchez, Alfredo Palacios, etc.

Veamos algunos títulos: "El problema del genio", "Comentarios sobre la anarquía y el caudillismo", "Antropología de las clases pobres", etc.

La matriz de las llamadas "Ciencias Afines" estaba constituida por la Filosofía, Psicología, el Derecho, la Pedagogía, la Filosofía, pero, sobretodo, por la Sociología. Los artículos que aparecen en esta Sección son artículos que pueden ser adscriptos a las Ciencias Sociales propiamente dichas. Tomados en conjunto, todos estos trabajos –junto con los más específicos de Psiquiatría y Criminología– formaban parte de un proyecto integral, en el que ciencia y realidad social iban de la mano. Más allá de las críticas que se le pueden formular al mismo –y que no son pocas– los "Archivos..." reflejan un esfuerzo por transformar la realidad y construir un país con identidad propia. En ese contexto, la mirada de Ingenieros pretendía distinguir aquello que iba a tener un lugar en el nuevo proyecto, de aquello que debía ser encerrado y aislado para su estudio y para proteger a la sociedad del posible "contagio".

A los "locos" y "criminales" era necesario agregar los miembros de las "razas inferiores” como ser los negros y los indios, que también tuvieron su lugar en los "Archivos..." en artículos como: "La regeneración de los mendigos y vagabundo?, o: “La constitución étnica Argentina y sus problemas".

 

5. Temas referidos a la sexualidad: en ellos se encuentra un entrecruzamiento muy significativo entre la sexualidad y la Criminología; tanto Ingenieros como De Veyga eran expertos en encontrar relaciones entre estos dos temas.

En el primer Volumen de los "Archivos..." el segundo de los autores mencionados contribuye a esta temática con tres artículos: “Inversión sexual congénita", Inversión sexual imitando la mujer honesta" y “Fetichismo con hermafroditismo psíquico activo".

A su vez, Ingenieros aporta una serie de artículos –que analizaremos a continuación– que ven la luz en 1910 y que tratan de teorizar acerca de la diferencia entre las emociones, los instintos, los sentimientos y las funciones psicosexuales.

Los análisis anteriores muestran que es difícil jerarquizar una temática en detrimento de otras en la revista analizada, pero parece evidente que el primer lugar lo ocupa la Criminología por su función de articulador entre todos los temas presentes.

Es de notar en los "Archivos..." una cierta discordancia con respecto a las polémicas psiquiátricas mundiales del momento; quizás porque no era fácil relacionarlas con la situación Argentina en los comienzos de siglo donde dominaban la escena los grandes cambios que se estaban produciendo en la sociedad y, posiblemente, porque era una prioridad para Ingenieros que su revista reflejara esos movimientos. Quizás en los "Archivos..." encontramos uno de los ejemplos más significativos a la hora de pensar la relación de la medicina con la política y la sociedad en general.

 

 

Análisis de los escritos sobre sexualidad

 

Si bien la "Patología de las funciones psicosexuales. Una clasificación genética", aparece en 1910, podemos decir que las "observaciones" de pacientes, que constituyen el núcleo central del trabajo, se vienen realizando desde 1900; o sea que detrás de la elaboración teórica se escondía una cuidadosa y prolongada tarea clínica de análisis y registro que sin duda servía como sustento de todo el trabajo publicado(11).

Uno de los objetivos centrales de Ingenieros al ocupar el cargo de jefe del Servicio de Observación de Alienados de la Policía, era justamente poder contar con material suficiente para poder realizar sus interpretaciones ya que "el sabio no es un coleccionista de hechos aislados, sino su interpretador".

Queda también claramente establecido por el autor que de ninguna manera se pueden encarar temas tan delicados desde la pura descripción ya que de esa forma no se puede llegar a la obtención de conceptos generales que son los que permiten clasificar y sistematizar los datos de la experiencia; el conocimiento de los casos particulares solamente sirve para que "el hombre de ciencia pueda determinar las leyes generales que ellos expresan".

El objetivo es «hacer una clasificación sistemática de las perturbaciones psicosexuales de acuerdo con el proceso de formación genética a que correspondían, pudiendo distinguirse así una patología de la emoción sexual, otra de la tendencia sexual y finalmente una de los sentimientos sexuales".

Desde las primeras páginas, Ingenieros trata de diferenciarse de la "Afrodisiología actual” que, según él, sólo se dedicaba a enumerar empíricamente elementos sin tener un concepto general que sirviera de guía. A esa tendencia contrapone las observaciones por él realizadas, que, aclara, pertenecen a la bibliografía argentina y son estudiadas con un cuidadoso análisis psicogenético y fisiológico que se garantiza a través de la aplicación de los métodos de la más actual "psicología científica".

Como siempre, agradece a sus maestros, en esta ocasión a De Veyga, quien había estudiado algunos casos de sexualidad mórbida en su cátedra de Medicina Legal y también había publicado algunos artículos en relación a estos temas en los "Archivos ...”. Asimismo cita a algunos de los autores que se dedicaron a estos tópicos como Richard von Krafft-Ebing (1840-1902), Cesare Lombroso(1836-1909), Giuseppe Ventura (1861-1927), Enrico Morselli (1852-1929), Valentin Magnan (1835-1916), Jacques Moreau de Tours (1804-1884), Alfred Binet (1857-1911), demostrando que estaba al tanto de lo que acontecía en el mundo en cuanto a estas cuestiones.

El artículo de Ingenieros puede ser calificado casi como un pequeño libro ya que su extensión es de noventa páginas, divididas en dos secciones: en la primera se describen las funciones psicosexuales y en la segunda se intercalan las patologías del instinto sexual y las observaciones clínicas.

El autor desarrolla como primer tópico el de la emoción sexual y dice que esta función "es de placer en condiciones normales por corresponder al cumplimiento de una función útil y necesaria: la voluptuosidad es la resonancia emotiva del organismo a la realización de una tendencia biológica". Aquí queda claramente establecido que lo fundamental es la reproducción de la especie y para eso es necesaria la "conjugación de los elementos sexuales". No aparecen términos como placer o deseo que sí lo harán más tarde. El término "emoción" es usado en un sentido técnico ya que es calificado por Ingenieros como un "fenómeno biopsíquico". Este es el tono que predominará en toda la obra: una búsqueda y justificación biológica de cada manifestación de la sexualidad sin descuidar el aspecto social. Ingenieros sostiene que "los fenómenos psicológicos son la expresión de procesos biológicos". No es difícil concluir, siguiendo con esta lógica, que la sexualidad patológica sea una desviación de la norma biológicamente establecida.

En segundo lugar, se describe la "tendencia sexual” diferenciándola del instinto, ya que plantea que "no hay instintos fijos, sino tendencias adquiridas por la experiencia de nuestros antepasados, fijadas en hábitos y transmitidas hereditariamente". Para poder entender acabadamente estas elaboraciones teóricas es necesario tener en cuenta que para Ingenieros el amor es una “necesidad compleja de todo el organismo concebida como una variante de las funciones nutritivas y subordinada a modificaciones orgánicas y bioquímicas".

Dice claramente que el amor se funda en una tendencia o instinto a pesar de que puntualiza que las diversas singularidades que se pueden constatar son de propia elaboración de cada individuo rescatando así los aspectos intrasubjetivos.

Por último, el autor desarrolla el concepto de "sentimiento", que dice es "una elaboración de la experiencia individual sobre la base congénita de la tendencia" y que puede convertirse temporalmente en pasión la cual no sería otra cosa que "la fase activa de la vida sentimental [que] compele a la realización de la tendencia".

Surge aquí la interesante pregunta acerca de cuándo es posible hablar de enfermedad, de cuándo debemos considerar patológica la actividad psicosexual. Ingenieros no duda y nos brinda la siguiente definición del problema: "es evidente que no hay aquí limites fijos entre lo normal y lo mórbido, lo mismo que en todos los de más procesos biológicos. Pero es evidente, también, que el criterio más exacto consiste en considerar mórbida toda actividad que no responde a su función. La actividad sexual tiene como función la reproducción de la especie; de manera que podemos considerar mórbida toda emoción, tendencia o sentimiento que no esté vinculado a esa finalidad biológica".

Es significativo el borramiento de límites entre los fenómenos normales y aquellos que pertenecen a la esfera de lo patológico ya que cualquier desviación de la norma establecida, siempre que adquiera carácter de pública a través de la participación legal o médica, podría sumergir a la persona en el mundo de la enfermedad en el cual su vida ya no sería sólo de ella sino que tendría que aceptar que las leyes regulen su existencia.

 

Veamos ahora la clasificación de las “Patologías de las Funciones Psicosexuales" propuesta por Ingenieros:

 

Patología de las funciones psicosexuales

• Sexualidad mórbida (Patología del instinto sexual)

– Anafrodisias instintivas

– Hiperafrodisias instintivas

– Parafrodisias instintivas

• Sexualidad Mórbida (Patología de la emotividad sexual)

– Anafrodisias sensitivo-emotivas

– Hiperafrodisias sensitivo-emotivas

– Parafrodisias sensitivo-emotivas

• Sentimentalidad mórbida (Patología del sentimiento sexual)

 

– Anafrodisias sentimentales

– Hiperafrodisias sentimentales

– Parafrodisias sentimentales

 

El valor de esta clasificación radica en que, al diferenciar los tres procesos que componen las funciones psicosexuales, permite la separación de las manifestaciones patológicas en tres grupos, cosa que no ocurría en las descripciones de los médicos psiquiatras y legistas de la época; la diferenciación de los distintos grupos de fenómenos permite un acercamiento a la clínica mucho más exacto y preciso.

El texto de Ingenieros supera ampliamente los límites de una simple clasificación de patologías y se instala como un Manual de sexología que por su profundidad tiene implicancias en los usos y costumbres de toda la población, ya que no se limita a los supuestos enfermos, sino que avanza una explicación de la sexualidad normal válida para el conjunto de la sociedad. Continuando con los contenidos, quedan planteados de manera muy clara los diferentes lugares sociales que ocupaban los hombres y las mujeres y los efectos que la educación producía en la formación de los diferentes caracteres: "existen diferencias en el desenvolvimiento del instinto sexual en el hombre y en la mujer. En el hombre la educación y las costumbres actuales deja la posibilidad de ejercer la emotividad sexual antes y fuera del matrimonio, creando el hábito de la voluptuosidad con independencia de los fines útiles a la especie; en la mujer, sometida a las trabas sociales vigentes, la tendencia es más específica que individualizada, es decir que la educación de l~ voluptuosidad resulta secundaria frente al propósito de la maternidad". La conservación de la especie a través de la maternidad siempre está puesta por delante de todo y es la mujer quien carga con esa responsabilidad social.

En esta misma línea, se halla el análisis que el autor realiza de aquellas personas que tienen el instinto sexual exagerado sin aumento de la emotividad o de los sentimientos; Ingenieros los llama "amantes natos o amantes verdaderos" caracterizados, según él, por el tacto pero "un tacto determinado, un tacto que en el amante verdadero tiene algo singularísimo; es casi un órgano psicológico al servicio del instinto, y la educación no contribuye para nada en su desarrollo". Una vez más en este punto se pone de manifiesto que las libertades para los hombres son mayores que para las mujeres lo que define un criterio diferencial de inclusión social y de responsabilidad frente al ejercicio de la sexualidad.

Considera a la inversión del instinto sexual en los hombres una tendencia congénita que implica una predisposición psicopática hereditaria aunque dice que es un hecho menos frecuente de lo que cree Richard von Krafft-Ebing (1840-1902), con lo que no duda en discrepar con el autor más de moda en esos tiempos; Ingenieros agrega que la génesis de esta desviación del instinto es obscura calificando de ridícula la hipótesis de Valentín Magnan, que era la más en boga, aunque sí está de acuerdo con Enrico Morselli cuando éste sostiene que los signos más importantes para reconocerlos son “la incapacidad de silbar, cierta oblicuidad en la mirada y [que] es necesario tener en cuenta que su profesión suele ser un indicio precioso (modistos, peinadores, actores, actrices, etc.)".

A la inversión del instinto en las mujeres la observa menos frecuentemente y la denomina "tribadismo", aunque dice que es menos raro en mujeres independientes y sin trabas sociales como artistas e intelectuales y alerta con respecto a los peligros que acechan a las mujeres casadas insatisfechas quienes podrían volverse a las relaciones homosexuales que ofrecen la ventaja del secreto y la esterilidad.

Cuando se refiere a la insensibilidad sexual dice que la mujer es víctima "consuetudinaria" de estas anomalías y plantea la responsabilidad de la moral cristiana vigente, porque ella "hace de la castidad uno de sus preceptos cardinales y tiende por todos los medios a atenuar o inhibir la emotividad sexual". La cientificidad de los argumentos debe estar apoyada de ser posible en el rigor de las estadísticas, por eso Ingenieros continúa y dice que «de cien solteras púberes cincuenta no han sentido deseos sexuales, treinta los han experimentado vagamente e incompletos y sólo veinte conocen la emoción sexual completa variando esas cifras en los distintos países y clases sociales. De cien mujeres casadas solamente una tercera parte siente habitualmente emociones sexuales completas; otra tercera parte las ha sentido esporádicamente y la tercera parte restante ignora la voluptuosidad del coito, habiendo entre estas mujeres algunas que practican el onanismo".

Es notable cómo Ingenieros abandona aquí el terreno médico-legal o psiquiátrico para introducirse de lleno en las costumbres sexuales vigentes en el Río de la Plata y no duda en dar indicaciones que hoy podríamos llamar de educación sexual, a la que denomina “educación de la voluptuosidad", cuando considera que son apropiadas. Veamos el siguiente ejemplo- "si el hombre es inexperto el placer moral de ser poseída se acompaña de dolor físico, cuyo recuerdo hace por algún tiempo temible la cópula; es necesario que él conjugue sepa educar la sensibilidad de la mujer, prolongando el acto hasta que ella sienta la sensibilidad completa"(12),

Varias páginas dedica el autor a discutir si las pasiones son buenas o malas, si hay pasiones útiles o nocivas y qué relación tienen con el amor; Ingenieros aclara que el problema surge cuando las pasiones germinan en un terreno degenerativo o patológico porque ahí pueden determinar actos antisociales; es en ese caso cuando debería intervenir la regulación legal ya que "los limites normales de la pasión son de carácter social. La adaptación de la conducta al medio social y a sus normas de moralidad y legalidad son sus criterios más seguros para juzgarla ya que hay que recordar que su verdadera finalidad biológica es ser un instrumento del instinto de reproducción".

Reconocer a estos enfermos no es tarea fácil, nos dice el autor, ya que las ideas

sobre las enfermedades mentales son muy primitivas en el pueblo, que se maneja con una noción equívoca que proviene de lo que Ramos Mejía llamaba "Psiquiatría Popular"; el alienista experto según este autor "debe saber escudriñar los meandros del cerebro enfermo y saber interrogar en la penumbra sus secretos para no sorprenderse por sus aparentes contradicciones".

El saber del psiquiatra advertía a la sociedad de la posibilidad de que se infiltraran elementos enfermos que podrían llegar a contaminar las estructuras básicas; Ingenieros aclara que uno de los precios que debe estar dispuesto a pagar el verdadero hombre de ciencias es 9a incomprensión ya que muchas veces los enfermos son vistos como víctimas de los psiquiatras que los recluyen, guiados por un propósito de simple defensa social". Podemos observar que estaba instalado en la sociedad el debate acerca del lugar del alienista y de la validez de sus métodos y sus recursos.

Las explicaciones que Ingenieros da de los diversos cuadros clínicos cabalgan permanentemente entre las causas biológicas y las causas sociales, dependiendo de la enfermedad cuál prepondere; por ejemplo es ilustrativa la explicación que da el autor de la génesis de la persecución erotomaníaca: "el perseguidor siempre es un sujeto de pobre condición y persigue a una señorita de familia acomodada. Podría decirse que si no hubiera clases sociales desiguales, no existiría quizás esta clase de erotomanía". Por supuesto que a esto se debía agregar un fondo de degeneración mental que preparaba el terreno.

Por último, menciona varios casos en donde el amor se desvía hacia seres y objetos que no tienen nada que ver con el instinto de reproducción; entre los ejemplos citados se encuentran la zoofilia como derivativo de la afectividad fracasada de las solteronas o la “legión de los enamorados de estatuas y cuadros que suelen instalarse parasitariamente en los museos, permaneciendo días y meses extasiados ante la obra de arte que aman como si fuera una mujer viviente".

José Ingenieros realiza a lo largo de diez años 34 observaciones clínicas que corresponden 16 al sexo femenino y 18 al sexo masculino; 26 pacientes son de nacionalidad argentina y 8 son extranjeros; algunas son puramente médicas mientras que en otras se mezclan los aportes médicos con las observaciones legales.

La lectura detenida de las observaciones clínicas permite sacar interesantes conclusiones con respecto a la metodología utilizada por Ingenieros en estas situaciones donde lo médico se combina con lo social, con lo político, con lo moral y con lo religioso, quedando configuradas así circunstancias de gran complejidad en donde el psiquiatra es llamado a intervenir en nombre de la ciencia y a veces también de la moral.

Veamos algunos elementos destacados de las Observaciones clínicas de José Ingenieros:

 

– En ocasiones se mezcla lo degenerativo, las modificaciones que se producen en las diferentes etapas vitales, los síntomas psiquiátricos y las desviaciones de lo que debería ser una vida ordenada para configurar un cuadro psiquiátrico que da lugar a que la medicina intervenga y rescate a la persona que se había  perdido víctima de sus tendencias alteradas (Observación 2).

 

– Es habitual ver presentada la masturbación como un elemento que produce deformaciones en la evolución sexual de la persona, condicionando de alguna manera su vida sexual posterior (Observaciones 3 y 20)(13).

 

– El psiquiatra de la época estaba considerado el guardián de la "moral social" y en consonancia con esa función debía emitir su veredicto con respecto a muchos casos en los que esa problemática estuviera involucrada (Observación 7).

 

– Es permanente el rescate de las posiciones clínicas locales, aunque ellas se opusieran a las de los expertos internacionales, lo que demuestra una gran convicción en las ideas y teorías propias y que en esa época Argentina era generadora de opinión en relación a estos temas (Observación 9).

 

– Queda bien establecido el dominio que el autor poseía del arte de la entrevista clínica, combinándola cuando era necesario con reuniones de pareja o con entrevistas con el cónyuge; en muchas observaciones el síntoma psiquiátrico manifiesto encubría la verdadera raíz del problema (Observación 12).

 

– En el caso de que una mujer no tenga la capacidad de excitarse sexualmente el hecho de querer ser madre y los afectos conyugales la preservarían de transformarse en paciente (Observación 15).

 

– La investigación de los diversos casos permite no sólo sacar conclusiones sobre las diversas patologías sino caracterizar mejor lo que debería estar del lado de la normalidad (Observación 28).

 

– La número 29 es una de las observaciones en donde queda más claramente ejemplificada la relación entre los problemas sociales y las cuestiones psiquiátricas. Podemos conjeturar que a partir del origen de la paciente se pueden comenzar a explicar muchos de sus síntomas (Observación 29).

 

– Se verifican las dificultades que presentaban algunos pacientes para ser tratados debiendo elaborarse estrategias conjuntas con la policía; es interesante que a pesar de que el paciente fue enviado tres veces a la Sala de Observación no permaneció en la misma por no considerárselo alienado, sino solamente un sujeto "incómodo" (Observación 31).

 

– La 32 presenta un paciente que padecía un cuadro de características persecutorias; Ingenieros jerarquizó en su análisis el hecho de que el sujeto era un inmigrante de humilde condición para explicar la construcción del delirio. Estas variables, si bien no explican totalmente la enfermedad, tienen un gran peso en el momento de las explicaciones teóricas (Observación 32).

 

– También se presenta la posibilidad de examinar la sexualidad en un paciente anciano. El tema de la vejez fue exhaustivamente tratado por Ingenieros en su obra, específicamente en el Capítulo 6 de "El hombre mediocre", que lleva por nombre "La vejez niveladora". El autor considera que en esta etapa de la vida se pueden perfeccionar aptitudes adquiridas, pero no adquirir nuevas; la inteligencia entra en su ocaso, serían entonces los pacientes viejos, por sus propias limitaciones intelectuales, quienes son más vulnerables a la patología psiquiátrica en general (Observación 33).

 

 

A modo de conclusión

 

El sentido de estos escritos de José Ingenieros era por un lado la indagación médica o psicológica de la sexualidad normal y por el otro –cabe aclararlo nuevamente– tratar de alertar con respecto a los peligros que acechaban a las personas comunes y que estaban ocultos en las situaciones normales de la vida.

De esta forma queda conformado una especie de dispositivo constituido por tres partes: locura, crimen y sexualidad. Se nota una incitación política, económica y técnica a hablar de cuestiones referidas al sexo. La sexualidad aparece en forma de análisis, contabilidad, clasificación y especificación. Se habla de ella como de algo que es necesario dirigir e insertar en sistemas más amplios derivados del proyecto mayor de crear una Nación. Una Nación que ante todo administrara a la población. El concepto mismo de administración de población responde al modelo positivista de conocer y controlar. El país debía marchar hacia el progreso; debía ser poblado para ser rico y poderoso. La economía política de la población implicaba también pensar en el futuro de la sociedad en términos de la virtud de sus ciudadanos, lo que incluía conocer la manera en que cada cual hace uso de su sexo.

Revisar hoy estas cuestiones y rescatar el pensamiento de Ingenieros en relación a ellas, resulta significativo como aporte para la actual coyuntura histórica de nuestro país, caracterizada por cambios profundos en el tejido social, quizás equiparables a los de la época analizada. Principio y fin de siglo presentan algunas semejanzas y analogías destacables. No en vano, procesos tan definitivos como el de la globalización replantean el debate acerca de la identidad, la noción de nación, los movimientos de población y los conflictos derivados de los mismos, haciendo surgir en el escenario mundial nuevos interrogantes en relación a la diversidad y la alteridad n

 

 

 

Notas:

 

1. Agradezco las valiosas sugerencias y aportes de la Lic. Dalia Szulik y del Dr. Juan Carlos Stagnaro.

2. Médico especialista en Psiquiatría. Secretario del Capítulo de Historia de la Psiquiatría de la Asociación de Psiquiatras Argentinos (APSA).

3. Para profundizar en la biografía de José Ingenieros resulta imprescindible consultar Ponce, A., 1977.

4. Ver Terán, O., pág. 13, 1986.

5. Al respecto, O. Terán señala que la Iglesia Católica pudo haber presionado para que Ingenieros no accediera a la titularidad de la Cátedra.

6. Cuando los "Archivos..." dejaron de publicarse en el año 1913, nació la «Revista de Criminología, Psiquiatría y Medicina Legal” que fue dirigida por el Dr. Helvio Fernández; esta segunda publicación apareció ininterrumpidamente hasta el año 1935, siendo dirigida a partir de 1927 por el Dr. Osvaldo Luodet, quien en el año 1936 fundó la revista 'Psiquiatría y Criminología" que se publicó hasta el año 1950. G. Vidal destaca la continuidad existente entre estas tres publicaciones, y en su artículo 'La Prensa Psiquiátrica Argentina" propone que "Aunque con nombre distinto las tres revistas constituyen –por su hechura y por el espíritu que las anima– una sola publicación". Vidal G., 1991, pág. 356. Creemos que la afirmación es interesante, pero que debe ser analizada más a fondo, ya que se trata de un período de tiempo que abarca 50 años en el transcurso de los cuales el contexto psiquiátrico y social sufrió muchas transformaciones.

7. Ingenieros, J., 1957, pág. 93.

8. Para una comprensión acabada de estas ideas generales del ideario ingenieriano, resulta necesario visualizar el contexto del marco teórico del positivismo. La filosofía positivista, que tiene su origen en Augusto Comte, comprende no sólo una doctrina acerca de la ciencia sino también una doctrina sobre la sociedad y sobre las normas necesarias para reformarla, conduciéndola a su "etapa positiva". En Argentina, tuvo una gran influencia durante el fin del siglo XIX y principios del XX sobre la pedagogía, la ética, la sociología, la historiografía, el arte y las ciencias naturales. Autores como Ricaurte Soler, sostienen que la versión argentina del positivismo se basa en el comtismo, el cientificismo y el agnosticismo. Sus principales figuras son: Agustín Alvarez (1857-1914), Carlos Octavio Bunge (1875-1918), José María Ramos Mejía (1842-1914) y José Ingenieros. Es este último quien profundiza en las formulaciones psicobiológicas, pudiendo afirmarse que sus sistematizaciones han sido las más evolucionadas del positivismo argentino.

9. Con respecto a este cambio de título, Salessi destaca su significatividad: “Esta 'Medicina Legal', entre la criminología y la psiquiatría, estableció una relación de continuidad entre la higiene de los Anales (Anales de Higiene Pública y Medicina Legal) y la Criminología de los Archivos. Y como si su única función hubiera sido establecer esa continuidad, en 1903 la Medicina Legal también desapareció del título de los Archivos de Psiquiatría, Criminología y Ciencias Afines...". Salessi, J., 1995, pág., 169.

10. Es notable la actualidad que tenía ese tipo de Sección en coincidencia con similares revistas psiquiátricas de Europa y Estados Unidos.

11. Inspirado en los preceptos de la ciencia positivista, Ingenieros sostenía que “la acción engendra la ciencia” es decir que sólo a través de la empiria puede producirse conocimiento científico.

12. La única referencia a Freud en todo este trabajo es respecto a este punto: El egoísmo sexual del hombre, además de los inconvenientes apuntados, tiene el gravísimo riesgo de producir la 'neurosis ansiosa', descripta por Freud y estudiada por Hartemberg …” Ingenieros, J., 1911, pág.34. Cabe destacar que Ingenieros no menciona en ningún lugar de su trabajo los 'Tres Ensayos de teoría sexual, aunque debe recordarse que fueron publicados en el año 1905 en su idioma original y traducidos al español recién en 1922.

13. Al respecto, cabe destacar que Foucault presenta al onanista como una figura que aparece en el siglo XVIII y cuyo surgimiento se relaciona con las nuevas conexiones entre la sexualidad y la organización familiar, y con una importancia novedosa concedida al cuerpo y a la salud. Ver Foucault, M., 1996, pág. 63.

 

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