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Uxoricidio(1)

Alejandro Korn

 

 

Señor Juez:

 

A. F. ingresó á este establecimiento en calidad de detenida y ha manifestado ser italiana y tener veinte años de edad, de los cuales quince de residencia en el país; no sabe leer ni escribir. Carece el infrascripto de antecedentes sobre los progenitores de la detenida y sobre las circunstancias en las cuales cometió el delito del cual se la acusa.

Es la examinada de talla pequeña y de escaso desarrollo físico. No presenta ningún signo de degeneración orgánica, salvo quizás cierta pequeñez del cráneo y de las manos. Carece de toda instrucción; apenas sabe contar hasta veinte y solo conoce los valores de la emisión menor. Ignora las nociones más elementales. Se persigna, pero no conoce el Padre nuestro, ni los mandamientos. Los trabajos domésticos, coser y cocinar, le son desconocidos. Dice haber sido ocupada unicamente en trabajos agrícolas. Su memoria en cuanto gira en el estrecho círculo de sus conocimientos, no es mala. Recuerda á sus hermanos y los detalles del incendio que ocasionó en la casa paterna.

Interrogada sobre este punto no niega el hecho, pero es incapaz de referirlo por si misma con cierta hilación. Es menester dirigirle innumerables preguntas para reconstituir  aproximadamente el caso. El motivo que la impulsó según ella á cometer el delito, fué el hecho de hacerla abandonado su novio. Instada á manifestar, que relación cabe entre este abandono y el incendio, manifestó que se hallaba disgustada, que destrozó un vestido regalo del ex-novio, lo arrojó á las llamas y luego quemó una habitación y una parva de maíz. No sabe ni el apellido del novio.

En general se manifiesta contenta, sin señales de arrepentimiento, ni de preocupación por las consecuencias de su atentado. Come y duerme bien y se complace en jugar de una manera infantil con las otras asiladas.

A juicio del infrascripto A. F. es un caso de pobreza de espíritu, que por la falta completa de instrucción y de educación toca los límites de la imbecilidad.

En los individuos de esta categoría no son raros los actos impulsivos, realizados bajo el imperio de un afecto intenso, con la peculiaridad que el hecho al cual se dejan arrastrar, solo guarda una relación muy remota con las causales que lo motivan.

Con lo expuesto cumplo con lo prescripto en los arts. 208 y 209 del Código de Procedimientos. En cuanto se refiere al art. 81 del Código Penal, debo manifestar que no me considero habilitado para expedir un dictamen definitivo sin comprobar previamente si las manifestaciones de la examinada coinciden efectivamente con las constancias de los autos, de los cuales V.S. no se ha servido darme vista u

 

1. Informes Médico-Forenses, La Plata, Talleres Sesé y Larrañaga, 1902.