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Homicidio(1)

Alejandro Korn

 

L. B. italiano, soltero, de 55 años de edad, sometido á observación en este Hospital desde el día 22 de julio proximo pasado, en su conformación anatómica presenta como defecto congénito una deformación del torax, debida al esternon, cuya extremidad superior es demasiado prominente, mientras que la inferior se encuentra deprimida. Hay que notar también una asimetría entre el lado derecho y el izquierdo del cuerpo, visible en los pabellones de las orejas y muy especialmente en la conformación de las dos tetillas.

Como defectos adquiridos deben mencionarse: calvicie avanzada, una cicatriz de origen traumático, linear, en el cuero cabelludo, dentadura muy desgastada y defectuosa, tatuajes numerosos en el antebrazo derecho, hernia inguinal derecha, cicatrices de bubones inguinales supurados. En la mucosa de la lengua se observan cicatrices superficiales de dirección antero-posterior, que sin duda provienen de antiguas ulceraciones sifiliticas y el mismo origen reconocen las múltiples pequeñas cicactrices y manchas de la piel. La musculatura en general es flácida y poco desarrollada. La piel de la palma de las manos es blanda, desprovista de callos profesionales. Sin existir obesidad, hay, sin embargo, tendencia marcada al desarrollo del tejido adiposo.

El examen de las grandes funciones orgánicas suministra los siguientes datos:

En el aparato de la circulación se encuentra una disminución del tono en las contracciones del corazón, que son poco enérgicas y aumento en la frecuencia normal de las mismas, pues varían entre 90 y 100 por minuto. El estado de los capilares acusa una anemia general.

Las funciones digestivas se verifican de una manera deficiente. Los alimentos mal masticados no hallan en el estómago los jugos necesarios para iniciar el proceso de la digestión. De ahí la necesidad de un régimen especial, quejas continuas sobre la alimentación, inapetencia y en ocasiones crisis gástricas con vómitos copiosos. A esto se agrega una constipación tenaz y la existencia de hemorroides, agravados por el uso habitual pero contraproducente de los drásticos, en especial del aloe. El hígado sobrepasa algo el borde de las costillas falsas.

Con respecto al aparato nervioso el examinado acusa cefalalgias, pesadez de la cabeza, vértigos, dolores en la región lumbar de la columna vertical y dolores vagos y lancinantes en las extremidades.

Las pupilas reaccionan á la luz, si bien con alguna pereza, los reflejos rotulianos no faltan y aun parecen aumentados en el lado izquierdo, en los miembros inferiores y superiores se hallan zonas de una sensibilidad muy disminuida. La marcha es ligeramente vacilante, en ocasiones arrastra algo los pies. Con los ojos vendados el detenido pierde inmediatamente el equilibrio, trastravillea y no puede mantenerse en posesión vertical, mucho menos caminar. Todo esfuerzo muscular lo fatiga rápidamente y provoca palpitaciones cardiacas. Se nota un ligero estravismo.

Nos hallamos desde luego en presencia de un organismo debilitado, cuya nutrición es defectuosa, viciado por la sífilis y el uso habitual de bebidas alcohólicas y en el cual el sistema nervioso es el sitio de menor resistencia.

Carecemos de antecedentes hereditarios, pues es necesario prescindir de los proporcionados por el mismo detenido, que merecen poca fé. Otro tanto ocurre con los antecedentes personales. En efecto, B. no es un individuo desprovisto de toda instrucción y entre las muchas ocupaciones á que se ha dedicado figura  también el curanderismo y se dice dueño de algunos específicos de aplicación variada y de resultados sorprendentes. Así no es extraño, que facilmente penetre el alcance de ciertas preguntas é investigaciones é intente sugerir las opiniones que convienen á sus propósitos.

En resumen, de los datos que expone se desprende, que en Italia y en su juventud fué marinero, seminarista y agente de policia. En la actualidad hacen treinta años que emigró, sin haberse radicado definitivamente en ninguna parte. Sus escursiones con preferencia han abarcado el territorio de la República pero su vida vagabunda lo ha llevado también al Brasil, á la República Oriental y á Chile. Como los sitios de su residencia han variado sus ocupaciones y ha sido alternativamente almacenero, escultor de imágenes, curandero, fabricante de ataudes, sin dedicarse nunca á una existencia regular y metódica.

Se recibe de todo lo expuesto la impresión de un carácter aventurero y díscolo, inestable en sus resoluciones, refractario á la disciplina, poco escrupuloso en la elección de los medios para la realización de sus propósitos, no exento de fatuidad, rehacio al trabajo y difícil de amoldarse á las normas establecidas por la ley y la costumbre.

Durante su permanencia en el Hospital, B. ha guardado una actitud circunspecta y si alguna vez ha manifestado irritación por algún motivo, solo ha sido pasagera.

En los autos figura una indagación, levantada á objeto de comprobar el concepto público, que reinaba en el punto de su residencia sobre el procesado.

Esta indagación, cuyos resortes secretos se transparentan demasiado en la carta agregada á fojas 71, no suministra resultado positivo. Los declarantes se reducen á emitir informes vagos, sin fundarlos en un solo hecho concreto.

En realidad las facultades intelectuales de B. no ofrecen alteración apreciable. Raciocina con cordura, y palabra fluida, es locuaz ó discreto según las circunstancias y posee una conciencia exacta de su situación actual. Su memoria es buena y aun podría considerarse excelente á juzgar por el lujo de detalles con que suele referir acontecimientos ya remotos.

Es más probable, sin embargo, que las tendencias artísticas, que le inducen á dedicarse con preferencia al tallado de la madera, se manifiesten también en la fantasía, que exorna sus relatos.

En la declaración de B. referente al delito por el cual se le procesa pretende tener presente con exactitud, no solo todos los despachos de bebida que visitó antes del crimen, sino tambien la especie y la cantidad de los licores que consumió y luego manifiesta no recordar ninguna de las circunstancias del hecho mismo en que actuó. Esta ficción es demasiado burda para tomarla en serio y fundar en ella la posibilidad de un período de inconsciencia. Ninguna manifestación ni acceso han venido á confirmar por otra parte semejante presunción, desde que se le observa en este Hospital.

Sin embargo, no es posible desconocer el fondo morboso que sin duda se halla en la organización de este hombre. La sífilis y el alcoholismo han coincidido con una naturaleza ya predispuesta, para dar lugar á un conjunto de fenómenos nerviosos, que los autores antiguos comprendían bajo el nombre de irritación espinal y que en la actualidad se consideran como una manifestación de los estados nerviosos, que se agrupan bajo la denominación de neurastenia. En efecto, descartada, –sin prejuzgar de eventualidades futuras– la existencia actual de una mielitis ó de una tabes incipiente no cabe otra clasificación que la mencionada.

Resta ahora apreciar, hasta que punto esta afección del detenido ha podido ser un factor influyente en el delito, por el cual se le procesa.

No puede equipararse una neurastenia con una enagenación mental, ni suponer que suprima el discernimiento necesario para apreciar la naturaleza y las consecuencias de los actos que se realizan. En la vida pública y privada actuan numerosas personas más ó menos neurasténicas desempeñando sus funciones ó cuidando de sus negocios y su afección solo les impone un mayor esfuerzo para cumplir con la tarea impuesta ó les obliga á buscar el reposo y el tratamiento necesario.

Debe convenirse empero, que bajo la influencia de semejante estado, el hombre reacciona de una manera anormal ante las impresiones que lo solicitan, exagera ó atenúa el valor de las manifestaciones extrañas y pasa con facilidad de una abulia apática á una irritabilidad exagerada. Este equilibrio inestable del carácter determina una falta de ecuanimidad en la apreciación de los hechos más comunes. Si en estas condiciones aun sobreviene una agresión inmotivada é inesperada es fácil explicarse que la represión ultrapase de rechazo los límites justos de la defensa.

Asimismo, es difícil aplicar estas consideraciones al caso concreto, porque dejan excesivo espacio á la apreciación individual. Nos hallamos en la zona fronteriza de las afecciones mentales, donde las transiciones son imperceptibles y no existen jalones que marquen con precisión el deslinde.

No disponemos de una escala para medir la influencia de estas modalidades y fijar el tanto por ciento en que divergen del tipo normal, que á su vez no sería fácil establecer.

Toda opinión, que referente al caso subjudice emitiera en este sentido, solo sería una manera de ver personal, puramente subjetiva y extralimita su esfera el perito, que en lugar de hechos comprobados expone su criterio individual. Si se tratara de una cuestion de derecho civil nadie declararía al examinado incapaz de gestionar sus intereses. Ha de mediar distinto criterio en el derecho penal? Toca á V. S. deducir las consecuencias legales que fluyen de los antecedentes expuestos.

En cuanto cabe sintetizar las conclusiones del presente informe, puede afirmar, que:

1° L. B. no padece de enagenación mental, ni de epilepsia en ninguna de sus formas.

2° Padece de una depresión orgánica, especialmente acentuada en el sistema nervioso, que determina anomalias del carácter é implica extrema irritabilidad y escasa energía moral para contrarrestarla u

 

 

Buenos Aires, 8 de agosto de 1918

 

 

 

1. Informes Médico-Forenses, La Plata, Talleres Sesé y Larrañaga, 1902.