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Profilaxis e higiene mental

Necesidad de su organización en la

         República Argentina

(1929)(1)

Gonzalo Bosch

            Arturo Mó

 

 

Desde los más remotos días en la historia de la humanidad, fueron las pestes un verdadero azote para el hombre, las familias y los pueblos; tanto es así, que, en las famosas diez plagas del antiguo Egipto, una de ellas, quizás la más legítima como tal, puesto que es la que sustenta aún en nuestro siglo su cartel de desafío, fue la peste, y si pudiéramos hacer un diagnóstico con telescopio, afirmaríamos que no era otra que nuestra conocida bubónica, pues, se cita en uno de los capítulos de la Biblia, si mal no recordamos, la sexta plaga, subrayando: peste en hombre y animales con úlceras y vejigas.

No obstante el tiempo transcurrido, con dolor en nuestro entendimiento y una capa oscura sobre nuestro optimismo, decimos que a pesar de todas las luces de nuestro decantado siglo y las de los pasados, actualmente nos tienen a mal traer las ingenuas ratas, con sus parásitos; vehículos eficaces de la sexta plaga egipcia, aún victoriosa en algunas regiones, gracias a Dios y a la mala organización de nuestras leyes y prácticas higiénicas.

Creemos que de nada valdría la ciencia médica que cultivamos y estudiamos, si no fuera ella capaz de mitigar o suprimir el dolor humano y conducirnos al goce de vivir que da la salud en general y esto sería imposible, a pesar de todas las conquistas científicamente logradas, si no echáramos mano para conseguirlo de la profilaxia y de la higiene, dado que con su ayuda hemos triunfado sobre epidemias que constituían el terror de las épocas pretéritas. Triunfos legítimos de los hombres de ciencia, secundados por gobiernos de buena voluntad y esclarecidos parlamentos.

En lo que se refiere a profilaxia e higiene mental, entre nosotros, estamos en el período hipocrático, salvo, dicho sea y no de paso, lo que hace el heroico y aislado esfuerzo de los pocos médicos especializados en la materia.

Los psiquiatras de algunos países adelantados han llamado ya la atención de las autoridades sobre la importancia de la profilaxia e higiene mental y la acción del Estado se hizo sentir inmediatamente, tomando las medidas que la gravedad de la situación exigía, habiéndose recogido los beneficios sociales, que son sin duda el conocimiento de todos aquellos que nos dedicamos a estas disciplinas médicas.

Hemos traído hace algunos años a la consideración de la Sociedad de Neurología y Psiquiatría, la representación y el pensamiento expreso de la Liga de Profilaxia e Higiene Mental de los Estados Unidos de América del Norte y de Francia, cuyos centros principales funcionan en Nueva York y en París y a pesar de ello, seguimos dentro del mismo campo de la inercia. Hemos hecho publicaciones en el sentido y afán que señalamos. Propusimos un Congreso y en la Primera Conferencia Latinoamericana de Neurología, Psiquiatría y Medicina Legal, un voto, que fue aprobado por unanimidad a objeto de implantar en todos los hospitales un servicio para alienados en período agudo, y, a pesar de la unanimidad y aprobación nada se ha hecho.

Parécenos que nuestros deseos, que son los de todos nuestros colegas, fueron voces que se estrellaran contra montañas, incapaces de dar el eco, o que nuestra aspiración fuera una piedra que cae al mar dejando por brevísimos instantes, algunas volutas casi imperceptibles en el espejo de la superficie y esto nos parece grave; como lo es también que el parlamento y las autoridades sanitarias no se hayan preocupado mayormente en estudiar y resolver problemas tan trascendentales para el porvenir de nuestra raza y nacionalidad.

Tenemos establecimientos excelentes para el tratamiento de las enfermedades generales e infecciosas; maternidades modelos que hacen honor al país; en cambio, en aquello que se relaciona con los hospitales de alienados, salvo el que funciona en Rosario, estamos en la época de Pinel, como lo han demostrado en un bien inspirado trabajo traído a esta misma Sociedad, nuestros distinguidos colegas los Dres. Luis Esteves Balado y Julio Olivera Esteves.

Parécenos también que al meditar sobre este tema en el momento actual, evocáramos la Edad Media, queriendo arrojar sobre los pecadores el infortunio y la miseria en monstruoso maridaje; como en aquellos tiempos en que las iras de los dioses, crearon el pecado y el castigo. En prueba de esto, van los rodados términos de nuestros buenos días: asilo; refugio para los delincuentes; donde se recogen menesterosos; amparados de favor. Hospicio: casa destinada para albergar peregrinos y pobres. ¿Por qué no hemos de tratar de que sean hospitales e institutos? Con la misma franqueza con que os presentamos nuestros pensamientos y aspiraciones, damos nuestro aplauso sin reservas a los colegas antes citados y al Dr. Fernando Gorriti, quien en un importante trabajo "Higiene mental en la Argentina", pone de relieve la gravedad del problema que nos ocupa, desprendiéndose de su estudio interesantes sugestiones.

Nos acompaña el Dr. Gorriti en el pesimismo, cuando afirma que el año 1923 fue sometido al Sr. Ministro de Relaciones Exteriores y Culto, un proyecto que aquél formulara, para crear en el Hospicio de las Mercedes un consultorio externo de asistencia psiquiátrica y separadamente un dispensario de higiene mental, proyecto que no prosperó. También el Dr. Gorriti hizo un voto, que fue aprobado por nuestra Sociedad en la sesión del 21 de octubre de 1927, auspiciando la formación de una Liga Social Argentina de Higiene Mental; quedó constituida por ilustrados socios, la comisión, para su estudio; pero, por los factores que hemos aludido, esto es', la falta de ayuda de las autoridades o pensando quizá que serían inútiles los esfuerzos a desarrollar en esa obra, la idea no logró nada más que conseguir fuera constituida la ya nombrada comisión.

Debemos citar también haciendo su elogio los trabajos de la índole del que presentamos y la. labor de algunos colegas, dentro de su radio de acción en la asistencia psiquiátrica hospitalaria, el del Dr. José Belbey, "El servicio de profilaxia mental del Sena" y el del Dr. Martínez, "Notas sobre la organización psiquiátrica de Francia".

El Prof. Dr. Lanfranco Ciampi, creador de los consultorios externos y dispensarios que funcionan regularmente bajo su dirección, en el Hospital de Alienados de Rosario; haciéndolo el de Psiquiatría Infantil, desde el año 1922. Cabe pues al Instituto de Psiquiatría de la Facultad de Medicina de Rosario, el honor de ocupar el primer puesto en la aplicación de la profilaxia e higiene mental y tratamiento de las psicopatías y no podemos dejar de manifestarlo aquí, porque si bien es cierto que estamos ligados tan íntimamente con él, la fuerza numérica de la estadística así lo demuestra, como veremos luego.

El consultorio externo de psiquiatría infantil de Rosario, fue inaugurado como ya lo hemos dicho el año 1922, contemporáneamente al curso oficial de neuropsiquiatría infantil. Es digno de mención, el hecho de ser la única Facultad de Medicina del mundo, que ha oficializado esta materia, por ende, el conocimiento de la psiquiatría infantil es indispensable para el bagaje intelectual de los estudiantes. Es notorio que en muchas organizaciones médicas europeas, no existen consultorios de psiquiatría infantil, mientras que en Rosario, atendiéndose el año de su inauguración tan sólo una vez por semana, fue necesario atenderle dos veces, el año 1924 y desde el mes de octubre de 1927, durante tres veces por semana, conjuntamente con el de adultos.

He aquí la estadística de su labor: de los dos primeros años faltan las historias, citaremos pues los casos historiados, que comienzan en el año 1924. Se registran las historias en este año de 49 niños atendidos. En 1925 fueron 62. En 1926 se llega a 75 y en 1927 a 77.

El consultorio para enfermedades mentales de niños y adultos, nos ofrece el año 1928, 1120 consultas y en el año 1929, hasta agosto, 854 consultas.

Existe también en el Instituto de Psiquiatría de Rosario, el dispensario de medicamentos, anexo al consultorio, para enfermos pobres; especialmente para sífilis del sistema nervioso y sífilis hereditaria.

El objeto de este consultorio es impedir las recidivas en aquellas psicopatías, en que esto se puede conseguir, es también su fin observar a los enfermos, muchos de los cuales concurren de buen grado periódicamente y reciben tratamiento, siendo internados cuando fuere necesario y brindándoles atenciones a aquellos que presentan un estado satisfactorio o a otros que en previsión reciben la misma asistencia; cumpliéndose así la verdadera profilaxia e higiene mental.

El Dr. Luis Esteves Balado, en un informe presentado a la Sociedad de Beneficencia después de una gira por diversas capitales europeas, con interesantes demostraciones, se manifiesta claramente como un animador de estas prácticas. Es partidario de los consultorios independientes de los hospitales de alienados y radicados en centros urbanos; idea que compartimos con él y si por lo que llevamos señalado, puede hacerse una excepción honrosa para el Instituto de Rosario, también es cierto que sea una de las causas coadyuvantes del éxito, sus modernas instalaciones y el hecho de que el pabellón donde funcionan los consultorios y laboratorios, tenga casi acceso directo con la calle; es decir, con el público que va en procura de consulta.

La ubicación y el aspecto del Instituto de Rosario, tienen que influir a nuestro juicio, para explicar los datos siguientes: Buenos Aires, con dos millones de habitantes sobre Rosario con cuatrocientos veinte mil, nos ofrece esta curiosa estadística comparativa: en los consultorios externos de un solo hospital; por ejemplo en los del Hospital Nacional de Alienadas; desde el 18 de julio del año 1924, se han tenido solamente 315 consultas; dato que debemos a la amabilidad del Dr. Luis Esteves Balado, en cambio, en Rosario, desde el mismo año 1924, 2237 consultas.

En el Hospital Melchor Romero, tenemos la información amablemente enviada por su director el Dr. Eusebio Albina, funciona el consultorio externo para psicópatas desde hace dos años, habiéndose atendido en este lapso de tiempo solamente 10 pacientes. Nos dice el Dr. Albina: "no puedo deducir si este fenómeno obedece a razones de distancia, de ignorancia popular o bien y esto es lo más posible a la prevención que despiertan esta clase de establecimientos hospitalario?. Es un motivo de elogio y no lo escatimamos, la orientación que tiene el consultorio del Hospital Melchor Romero por la obra de divulgación que realiza valiéndose de todos los medios a su alcance: conferencias, cinematografía, etc., en pro de la profilaxia e higiene mental.

En el Asilo de Retardados de Torres, como igualmente en la Colonia Profesor Cabred, se practican medidas de la índole que hemos señalado. En el Ejército y en la Armada prestan servicios de utilidad para el estudio de la higiene mental, los gabinetes psicofisiológicos, dirigidos por los Dres. Milano y Oliveira Esteves y el instituto de psicotécnica y orientación profesional que, dirigido por el Prof. Dr. C. Jesinghaus también un precioso auxiliar para la higiene mental entre nosotros.

No obstante lo que tenemos ya dicho y sin economizar el aplauso para los ya citados colegas, cuya acción meritísima se destaca con relieves propios, creemos que constituyen fuerzas aisladas sin la cohesión suficiente que unida a una legislación oportuna y a una abundosa propaganda tendría evidentemente que dar óptimos frutos, sin tropezar como ahora en la limitación de la tarea, amparada solamente en la buena voluntad de los médicos y los pacientes o miembros de la familia de éstos.

Los enfermos o los ex enfermos pueden circular con libertad a pesar de haber dejado su mala o buena impresión mental diremos, si se nos permite el término, en el consultorio o gabinetes donde fueron examinados; circular con libertad decíamos, ejerciendo todo género de actividades, igual que los normales; desde aquellas que como conductores de vehículos ofrecen serios peligros a la sociedad, hasta la más peligrosa a nuestro ver, de formar una familia, amparados por el Registro Civil, que no se para en mientes, así el futuro marido haya lucubrado su próxima luna de miel, en un delirio erótico, surgido en la abstinencia y mientras estuvo recluido en un hospital de alienados.

No queremos entrar de intento en disquisiciones filosóficas y eugénicas, que tal aspecto de esta cuestión merece, deseamos sí, dejar la sugestión que ofrece tan trascendental problema, que puede encararlo y resolverlo la organización de la profilaxia e higiene mental. En cambio hemos de insistir en la necesidad de que se instalen servicios psiquiátricos en todos los hospitales, para los casos agudos de alienación y consultorios externos dirigidos por especialistas únicamente. Estos consultorios tendrían la eficacia cuya demostración es obvia y cuyos beneficios serían inmediatos.

Se harían carne en el espíritu público, conceptos que son hoy solamente verdad para nosotros los especialistas: que las enfermedades mentales no se curan siempre espontáneamente o no se curan nunca y que el psiquiatra no es el encargado de vigilar a los pacientes como simple carcelero.

Muchos enfermos tienen conciencia de la iniciación de su psicopatía; saben que su estado no es normal; las familias de ellos caen en la misma cuenta, pero, un ridículo temor o un ridículo pudor, cuyo origen quizá se remonte a la antigua creencia de la locura y el pecado, les hace temer al manicomio y al especialista, para conducir al enfermo en primera instancia, a casa de¡ colega no especializado, para luego de segunda mano y a veces tarde, conducirlo a casa del especialista.

Otro aspecto interesante, es aquel que presentan los enfermos dados de alta de un nosocomio psiquiátrico, quienes después de haber egresado del mismo, quedan igualmente abandonados, sin falta de dirección médica, debiendo algunos seguir durante mucho tiempo, bajo asistencia y tratamiento adecuados antes de reintegrarse a la sociedad y a sus ocupaciones, algunas de verdadera responsabilidad y fuente de peligro para la salud y vida colectivas.

A los niños o adolescentes que presentan taras nerviosas y que deben elegir oficios o profesiones, la orientación médica puede evitarles neuropatías o psicopatías.

Los toxicómanos tienen entre nosotros que concurrir o internarse en las clínicas para alienados y dados de alta corren la misma suerte que los enfermos, que antes mencionamos, es decir, sin la vigilancia especial del médico cuya acción sería inútil demostrar.

Creemos que la Sociedad de Neurología y Psiquiatría debe iniciar el estudio, seriamente, para establecer la organización de la profilaxia e higiene mental y como no es posible discutir sus beneficios en esta hora, haría obra útil encargándose del expediente para que su existencia fuera la realidad que anhelamos, en bien de la cultura del país y de la sociedad que la reclama.

Nuestra ponencia no tiene la pretensión de trazar un plan, su finalidad, es la de iluminar ciertos aspectos de este pavoroso problema y la de tocar una campana de alarma que avive el legítimo y dormido entusiasmo que sabemos está en la mente de todos los asociados.

Adelantaremos algunas ideas que son flores robadas en jardines ajenos o de nuestra humilde cosecha a objeto de recordar datos que halagan nuestro optimismo o señalar huellas que nos conduzcan a una tierra fértil.

Los centros destinados a la profilaxia e higiene mental, deberán contar a semejanza de los organizados en Francia y en pequeño entre nosotros en Rosario, con dispensarios destinados al examen y tratamiento de los enfermos, cuya importancia se puede apreciar por el número de pacientes que han desfilado por el dispensario de París. En el año 1923 se examinaron 8.267 enfermos. En el año 1928, 13.982. Sobre 70.000 consultas, 24.430 han sido hechas por antiguos enfermos.

El dispensario debe disponer como los europeos, de un servicio de hospitalización de enfermos, del tipo de los llamados en Francia servicios abiertos, para pasar de allí, si el estado lo exige, a un hospital de alienados.

Los jefes de los servicios hospitalarios en general, deben enviar al dispensario a todos aquellos enfermos cuya sintomatología los coloque dentro de los cuadros psiquiátricos.

Un servicio social dirigido por especialistas, debe ser constituido para la asistencia y vigilancia de los enfermos que no puedan concurrir a los consultorios externos; esto trae además la ventaja de la observación del ambiente familiar.

Trabajos apropiados para los convalecientes, como acontece en el Hospital Henri Roussel de París. Colonias familiares similares a las alemanas o de Norteamérica. Escuelas para enfermeros y enfermeras, pueden resolver un problema que los países adelantados buscan resolverlo y en parte lo han resuelto.

En Checoslovaquia el movimiento de higiene y profilaxia mental es tan intenso, que han llegado a encararse problemas eugénicos en lo referente a las psico y neuropatías.

El Prof. Haskovec desde el año 1896, preocúpase de este particular y presentó un proyecto a la Cámara Médica de Praga, en el año 1901, por medio del cual debía exigirse certificado médico para la realización del matrimonio. Existe allá una comisión permanente protectora de la infancia, de la cual depende un asilo de niños anormales y servicios psicotécnicos.

V. Ruzicka se ha dedicado igualmente en este sentido.

La Sociedad Eugénica Checoslovaca funciona desde el año 1928, anexada a la Liga de Higiene Mental y ha presentado al Gobierno una memoria, pidiendo la creación de un Instituto para investigaciones eugénicas. Un registro de matrículas para que el Estado conozca la salud de la población. Fundación de estaciones centrales eugénicas. Un Instituto de psicología. Preocúpanse de la protección del niño, de la madre y de la nodriza. Han instituido reformas en la profesión de parteras y en la rama de educación y de enseñanza general, sobre todo en la referente a la vida sexual.

Propenden a la educación eugénica del pueblo, esparciendo las ideas de profilaxia mental por medio de conferencias, representaciones teatrales, cinematográficas y creación de un museo eugénico; recomendando la implantación de certificados médicos para contraer matrimonios y han abierto una encuesta sobre cuestiones fundamentales para ampliar más el campo de acción.

En Hungría la profilaxia mental se ha difundido también rápidamente. El primer objetivo que se propusieron fue procurar que los neurópatas pudieran entrar en servicios especiales sin certificados médicos ni requisitos de género alguno.

El Presidente de la Liga para la Protección de los Enfermos Mentales es Ministro de Previsión Social al mismo tiempo. El número de miembros de la Liga es de 200 y además de los recursos ordinarios, muchas personas han hecho donaciones importantes porque la liga húngara no recibe subsidios del Gobierno. Se ha transformado la casa de alienados del Estado "Lipotmazoe" en establecimiento para neurópatas y psicópatas, lo que permite separar los enfermos de acuerdo a su afección, esto todavía no ha podido hacerse entre nosotros a. pesar de los resultados deplorables sobre los cuales no hay necesidad de insistir.

Es interesante también, un capítulo que debemos comenzar en nuestras prácticas hospitalarias, nos referimos al estudio de las anomalías, debilidades constitucionales, también estudiadas por el Prof. Pende de Génova, en los consultorios que para ese objeto creara el ilustrado profesor el año 1925. De intento no hemos de extendernos en las interesantes consideraciones que nos sería posible traer, citando las actividades de otros países europeos: Alemania, Inglaterra, España, etc., que coinciden con las ideas señaladas, como asimismo en nuestro continente, los importantes estudios realizados en Brasil o en los Estados Unidos de América del Norte, sobre todo en este país, que marcha a la vanguardia en el sentido de estas prácticas, sobre las cuales ya nos hemos ocupado en otra oportunidad. Con el mismo criterio no hemos citado algunas monografías publicadas entre nosotros por estudiosos colegas de la especialidad u opiniones vertidas en distintas asambleas y que seguramente serán muy tenidas en cuenta cuando nos propongamos desentrañar de todos los trabajos realizados, la magna obra de la organización de nuestra liga.

No es posible, señores, que la República Argentina que cuenta ya con un cuerpo selecto de médicos intelectuales, que hace que la emoción del asombro, no se produzca cuando mensajeros de las escuelas viejas interrumpen con su voz el silencio de nuestra labor cotidiana o cuando abrevamos en la sabiduría de tierras extrañas, no es posible decíamos, que permanezcamos en lo que concierne a la formación de la liga, en la siesta larga de desidia en que vivimos, como buenos criollos, bajo la sombra de los ombúes tradicionales.

La sugestión de lo que escuetamente hemos señalado, nos indica todo el beneficio que aportaría la organización y la marcha de la liga de profilaxia mental sobre nuestra sociedad. Perdón por la insistencia y a modo de adelanto, allá van algunas ideas que tenemos en carpeta y que habíamos prometido: sería de utilidad extraordinaria crear un carnet mental individual para todos los niños en edad escolar igual a los que se exigen a los del sexo masculino, para el cumplimiento de sus deberes cívicos.

Necesidad urgente de implantar el certificado para contraer matrimonio en ambos sexos. Necesidad de reglamentar la legislación sobre alienados. Inconvenientes que se observan a diario nos han hecho pensar en la real utilidad que tendría la exigencia de certificados para el ejercicio de puestos públicos y realización de operaciones comerciales. Es de urgencia la organización de un cuerpo de inspectores oficiales, cuya misión sería la de vigilar todos los institutos de alienación del país, lo mismo que la creación de un centro de propaganda para la divulgación de las prácticas higiénicas, tendientes a evitar las enfermedades mentales y la demostración de su desarrollo y modo de tratarlas, utilizando para ello todos los recursos posibles.

Al presentar este trabajo a la ilustrada consideración de esta asamblea, desprendemos las conclusiones que van a continuación y formulamos un voto para que en época inmediata queden cumplidos nuestros anhelos que son los de todos los especialistas, a quienes nos corresponde la iniciativa y sobre quienes gravita la responsabilidad del momento en bien del país y de nuestros ideales de médicos y hombres de bien.

 

 

Conclusiones

 

   Necesidad de organizar la Liga de Profilaxia e Higiene mental, adhiriéndonos a las ya existentes.

  Necesidad de que la Sociedad de Neurología y Psiquiatría se encargue de iniciar los trámites necesarios para la organización de la Liga, nombrando comisiones cuyos fines serían dirigirse a los poderes ejecutivos y legislativos.

  Creación de un proyecto de organización, pudiendo solicitarse para tal efecto, la opinión de todos los médicos del país y que una comisión especial de la Sociedad de Neurología y Psiquiatría se encargara de darle forma n

 

 

1.        Revista de Especialidades, Tomo IV, págs. 1252 a 1256

 

 

 

 

Editorial Polemos, 1999

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