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Locura impulsiva

 

Revista Médico-Quirúrgica

Vol. XXI, 1884

 

Francisco Millers, de nacionalidad francesa, 32 años de edad, temperamento nervioso, estado civil soltero y jornalero de profesion, entró al Hospicio de las Mercedes con remision del Departamento General de Policía de la provincia y á disposicion del Sr. Juez del Crimen del Departamento del Sud.

Con fecha 8 de Junio de 1883, Millers tuvo su primera entrada al Hospicio donde fué clasificado de lipemaníaco, habiéndosele dado de alta el 15 de agosto del mismo año por créersele curado de la enfermedad que motivo su remisión.

Millers entró nuevamente el 31 de Noviembre del próximo pasado año con igual procedencia.

Hacía pocos días que este sugeto intento poner fin á su existencia disparándose dos tiros de revolver, de los cuales un proyectil atravesó las partes blandas del cuello, y el otro pasó al interior de la cavidad craneal en donde fué encontrado mas tarde cuando se hizo la autopsia de practica.

Al principio el enfermo se encontraba bajo un periodo de excitacion bastante considerable, la cual mas tarde revistió todos los caractéres de una manía aguda con impulsos suicidas.

La cara y cuero cabelludo se encontraban sumamente abultadas por el aumento en el volúmen de aquellos órganos como consecuencia del traumatismo. El ojo á cuyas proximidades había entrado el proyectil, estaba completamente cubierto por los párpados edematosos é inflamados en alto grado. Por muchos días no fué posible separarlos para inspeccionar si el globo ocular se encontraba íntegro ó había sido víctima del fracaso. La articulacion de las palabras no era posible, por haber participado del traumatismo la lengua y bóveda palatina.

La deglucion entorpecida notablemente no le permitía tomar otros alimentos que los líquidos en pequeñas cantidades y de un modo paulatino, toda tentativa de apresuramiento era infructuosa, pues los alimentos se espelían por las ventanas de la nariz sin haber sido deglutidos mas que en cantidades sumamente pequeñas. El cuello y parte superior del tórax estaban también invadidos por la inflamación. Desde los primeros días, el enfermo no presentó una reaccion febril en grado considerable á pesar de su estado y de la estension de los tegidos afectados y de la importancia de los órganos lesionados.

Por mucho tiempo fué menester aislar completamente al enfermo en una habitacion especia y someterlo á una vigilancia que en cualquier momento impidiera al enfermo un atentado contra su persona por otros medios que no fueran los usados hasta aquellos momentos, pues es un hecho de observacion en esta forma de vesania que cuando fracasa un plan ó falla un medio, buscan los enfermos otro que llene sus deseos y con el cual consuman el hecho premeditado de antemano.

Todos los días se le hacían dos curaciones por ser abundante la supuracion y á objeto de evitar mayores complicaciones. A los tres meses el enfermo se encontraba mejor de sus heridas en su estado general y modificada también su vesania, por cuyo motivo se le condujo á una de las enfermerías en donde continuó su tratamiento medico, habiéndosele abierto múltiples abcesos en la cara y cuero cabelludo hasta el momento de morir, hecho que tuvo lugar el 26 de marzo del corriente año

Autopsia. –Uno de los proyectiles entró en la region parotídea derecha, siguiendo una direccion oblicua de arriba abajo, de afuera á adentro y de derecha á izquierda, este proyectil ha interesado el ángulo infero-posterior del maxilar inferior, atravesando al mismo tiempo y en la misma direccion las partes blandas para salir al lado izquierdo de la region supra-hioidea.

El segundo está indicado en su entrada por una fístula que se abre en el tercio interno del párpado superior del ojo izquierdo, habiendo interesado el hueso frontal en direccion oblicua de fuera adentro y ligeramente de abajo hacia arriba en una estension de dos centímetros y cuya parte mas ancha es de un centímetro, de suerte que la bala ha ido directamente de abajo á arriba, penetrando en el ángulo interno superior de la base de la órbita izquierda, comprendido parte del espesor del frontal por su cara posterior, perfora por consiguiente la cavidad orbitaria é interesa también las cubiertas del lóbulo cerebral anterior, en este punto en direccion de la primera y segunda circunvolucion frontal para alejarse en el ángulo formado por la hoz del cerebro con las meninges sin atravesar aquella y en cuyo punto se encontraba enquistada.

Las meninges en esta parte sumamente espesadas en todo el trayecto recorrido por la bala daban cabida á una coleccion de detritus formado por una parte de sustancia cerebral mezclada con pus, abarcando esta coleccion gran parle del lóbulo cerebral en su cara anterior, la bala presentaba una forma sumamente irregular, su figura primitiva estaba reemplazada por dos láminas encorvadas en su parte libre y unidas en uno de sus estremos, tomando la apariencia de las alas de un insecto enroscado sobre su cuerpo en un sentido inverso superior.

No es fácil esplicarse la forma caprichosa que ha tomado este cuerpo sin detenerse en hacer un prolijo estudio de él y de los órganos que ha tocado en su paso. Pero lo que mas sorprende en este enfermo no son las lesiones materiales sinó la falta de síntomas generales de otro orden que no se han presentado el enfermo durante la vida y los cuales no han faltado en otros enfermos cuerdos observados antes de ahora. Aquel insano conversaba el día antes perfectamente, se entretenía en hacer hilas y tan solo desde la antevíspera sentía alguna incomodidad á la cabeza, pero no como para pensar que su fin se encontraba tan próximo. Millers fué fulminado como por una hemorragia cerebral y murió á los pocos momentos á pesar de los auxilios que se le prestaron. En la autopsia no pudo verificarse si el absceso intracraneano había roto sus cubiertas para dar lugar á este fenómeno, lo cual es de suponerse á falta de un derrame sanguíneo que no existía.