Indice - Home - Cerrar Aplicación

Lucio Meléndez y la primera matriz disciplinar de la Psiquiatría en Argentina

Juan Carlos Stagnaro*

I. Datos biográficos

Lucio Meléndez nació en La Rioja en 1844. Inició sus estudios en el prestigioso colegio de Montserrat de Córdoba y pasó a Buenos Aires en 1863. Se recibió de médico en la Facultad de Medicina de la ciudad de Buenos Aires en 1872, a la edad de veintiocho años, con una tesis sobre "Aneurismas externos" que contó con el padrinazgo del profesor Santiago Larrosa, secretario y profesor de Fisiología de dicha casa de estudios.

Siendo practicante en el Hospital General de Hombres de Buenos Aires, Meléndez participó activamente en la asistencia prestada a las víctimas de las epidemias de cólera y fiebre amarilla que ocurrieron en 1869 y 1871. En 1875 es nombrado profesor sustituto de Clínica de las Enfermedades de la Piel y en 1876 profesor sustituto de Nosografía Quirúrgica.

Su primer trabajo fue publicado en 1876 y trata de un caso de locura por anemia cerebral que se reproduce más adelante en este fascículo.

En 1879 escribe con Emilio R. Coni una "Estadística sobre los alienados de la provincia de Buenos Aires que fue leída el 13 de setiembre de ese año en la reunión de la 6a Sección (Psiquiatría) del Congreso Internacional de Ciencias Médicas de Amsterdam. En ese extenso escrito analizan múltiples aspectos de la situación sanitaria y de las instituciones constituyendo el estudio inaugural de Epidemiología y Salud Pública de la Psiquiatría argentina.

En 1884 la Academia de Medicina crea nuevas cátedras, entre ellas la de Patología Mental. Meléndez concursa y gana el cargo de profesor titular disputándolo con Eduardo Pérez y José María Ramos Mejía en 1886.

El doctor Lucio Meléndez falleció en 1901 a la edad de cincuenta y siete años.

* Médico psiquiatra (UBA). Jefe de Trabajos Prácticos, Dpto. de Salud Mental, Fac. de Medic., UBA. Presidente del Capítulo de Historia de la Psiquiatría de la Asociación de Psiquiatras Argentinos (APSA)

II. El Hospicio de las Mercedes

El Hospicio de San Buenaventura, que luego pasa a llamarse Hospicio de las Mercedes, tuvo como primer director a José M. de Uriarte quién siguiendo el modelo de Pinel, Esquirol y Parchappe instauró el trabajo entre los locos como recurso terapéutico de suma importancia.

Meléndez y Coni describen así la vida en la institución por aquella época:

“Los alienados vivían en completa aglomeración, muchos de ellos sin otra cama que el desnudo y frío suelo, en calabozos húmedos, oscuros y pestíferos. Los cepos para sujetar y calmar a los furiosos y los que contenían las mismas camas eran de uso frecuente como único medio de calmar la agitación. Por desgracia, uno de nosotros ha conocido esas camas y cepos, que nos recordarán siempre aquella época tan funesta para el alienado.

Llegada la hora de las comidas, el alienado era obligado a concurrir con el plato para recibir simplemente un poco de caldo o un pedazo de carne como único alimento, de manera que aquel que por la especialidad de su delirio obedecía a la voz de Dios, que le mandaba hacer penitencia para purgarse de sus culpas, quedaba sin tomarlos y moría de consunción por el abandono en que se le dejaba".

"Según los datos que hemos podido recoger de algunos colegas, administradores y empleados de aquel entonces, los agentes terapéuticos empleados en el tratamiento de los alienados puede decirse que se reducían a la sangría general, sedal, revulsivos cutáneos y el opio".

"El médico asistía todos los días al Hospicio, y así que se retiraba para no volver hasta el día siguiente, la mayor parte de los empleados hacían otro tanto. Por las noches cerraban con llave las puertas de las habitaciones, dejando dentro a los alienados, y se retiraban a sus casas, procurando llegar al Hospicio antes de la venida del médico".

"Es duro decir que la asistencia médica no era posible. En tal situación las prescripciones del médico estaban de más puesto que no quedaba ningún empleado o enfermero para llamarlos. Durante el día todo se encontraba en completo desquicio y los desgraciados alienados eran las víctimas contra quienes se ensañaban los rudos e inhumanitarios asistentes, que parecían rentados para cometer actos de crueldad".

En otro lugar de su artículo, Meléndez y Coni refieren: "En los comedores se verán todavía las cadenas que recuerdan las antiguas prisiones de los alienados, sirviendo para unir las mesas por los pies a fin de que aquéllos no las removieran. Esta, señores, era precisamente la situación del loco en el año 73 y principios del 74, en que se hizo cargo el Dr. Uriarte de la dirección del asilo.

La dirección de Uriarte fue breve. En 1876 asumió el cargo Lucio Meléndez quien lo ejerció hasta 1893. Loudet lo considera el verdadero reformador de la institución, "el émulo más perfecto de Esquirol en los márgenes del Plata".

En 1878 hubieron 350 entradas de pacientes en el Hospicio y se consignaron 222 salidas (de las cuales 135: curados; 46: mejorados y 41: alienados). En el mismo año se registraron 50 fugas y 63 defunciones. La población promedio fue de 250 pacientes. Entre 1871 y 1880 fueron admitidos 3280 hombres. A modo de ilustración recordamos que el Hospicio albergaba 2287 pacientes en 1931 y 3464 en 1944.

Durante la gestión de Meléndez se llevó una minuciosa estadística (ver una de ellas, realizada durante el año 1880, en la última parte de este fascículo); se realizaron obras de ampliación y el 5 de mayo de 1887, siendo intendente municipal Torcuato de Alvear, se inauguraron las nuevas instalaciones bajo la advocación de la Virgen de las Mercedes, patrona de presos y asilados.

El mismo Meléndez fue padrino de la ceremonia junto al director de la asistencia pública José María Astigueta.

Meléndez se preocupó muy especialmente por la situación de la locura y por la locura delincuente, proyectando sendos pabellones destinados a tal fin que se concretarían años después.

III. Primer esbozo de una nosografía psiquiátrica en Argentina

a. La propuesta de Amberes

A fines de 1886, durante el mes de diciembre más precisamente, tuvo lugar una reunión en el domicilio del Dr. Felipe Solá, médico del Hospital Nacional de Alienadas de la ciudad de Buenos Aires.

Asistieron a ella Osvaldo Eguía, director de dicha institución; Antonio Piñero quien lo sucedería en el cargo años después; el Director del Hospicio de las Mercedes y profesor de la cátedra de Patología Mental Lucio Meléndez; su co-director en la Revista Médico-Quirúrgica, el higienista y epidemiólogo Emilio Coni; Domingo Cabred, discípulo y sucesor de Meléndez en la dirección del Hospicio y en la cátedra; Abraham Pérez, Nicolás Ramallo y Miguel Ferreyra quienes se habían distinguido hacía muy poco con sendas Tesis sobre la Epilepsia, la Parálisis General y el Delirio respectivamente, y el Dr. Manuel Blancas del Consejo de Higiene.

Esta decena de médicos, casi todos freniatras –al decir de la época– de los Manicomios de la ciudad, constituían parte del núcleo selecto de los encargados de estudiar y tratar la locura en Buenos Aires.

El año anterior Solá había viajado a Europa y participado del Congreso de Freniatría y Neuropatología, que tuvo lugar del 7 al 9 de setiembre de 1885 en Amberes. El evento, organizado por la Sociedad de Medicina Mental de Bélgica, reunió a representantes de numerosos países para discutir la fisiología y la patología del sistema nervioso, la clínica y la terapéutica de las enfermedades mentales, las relaciones entre locura y crimen y, especialmente, sentar las bases de una estadística internacional de alienados. A tal efecto el relator oficial, Dr. Lefévre, expuso un proyecto de las bases a las que se debía ajustar el censo, haciendo notar las dificultades con las que se toparía la empresa propuesta. Lefévre señaló, en primer lugar, que era indispensable previamente "uniformar opiniones sobre la clasificación de las variadas formas de enfermedades mentales, clasificación que tendría que ser la base de dicha estadística". El relator "afirma juiciosamente –dice Cabred en la Revista Médico-Quirúrgica comentando el informe del Congreso– que no obstante existir diversas clasificaciones, tantas casi como autores se han ocupado de psiquiatría, estamos hoy bastante adelantados, para aceptar, por lo menos, ciertas formas principales respecto de cuya significación los alienistas de todos los países se hallan máximamente de acuerdo", enumerando a continuación "los siguientes tipos mórbidos: idiotismo, cretinismo, locura paralítica, demencia, locura tóxica, manía, melancolía, y locura circular".

“Los cinco primeros pueden denominarse locuras orgánicas y son dependientes de alteraciones anátomo-patológicas manifiestas y los tres últimos, carentes de lesiones materiales definidas, pueden agruparse bajo la designación de neurosicosis".

Los miembros del Congreso de Amberes acogieron positivamente la iniciativa pero, en lugar de decidir allí mismo el contenido de ese listado nosográfico, aceptaron la clasificación de Lefévre como orientación general y solicitaron a los presentes que, vueltos a sus respectivos países, elaboraran con sus colegas sus propias nosografías y las remitieran a la Sociedad belga para su compatibilización, a fin de crear un listado final consensuado. Este evento constituyó, muy probablemente, el primer esbozo de estudio internacional multicéntrico de las enfermedades mentales y para responder a ese desafío desde Argentina fue que Solá reunió a sus colegas aquella tarde de diciembre.

b. El clima político de la época

Corrían tiempos políticos intensos; Juárez Celman candidato de Roca acababa de imponerse en las elecciones presidenciales de Octubre. En ese año de 1886, Buenos Aires, que contaba con 500.000 habitantes, vio llegar a su puerto casi 100.000 inmigrantes atraídos por una economía que derrochaba optimismo y aparente seguridad. Fluía el dinero a raudales. La especulación en la Bolsa de Comercio, en tierras e inmuebles era un gran negocio. Juárez Celman acababa de anunciar en su mensaje al Congreso, plagado de citas de Spencer y de referencias a la "mala administración que hacen los Estados", la necesidad de privatizar los ferrocarriles y, obtenido el voto de aquel, procedía a la venta del Ferrocarril Andino a capitales ingleses. Le siguen los demás, que pasan a dichos compradores los años siguientes, así como las Obras Sanitarias de la Capital.

La Agricultura pasó a un primer lugar. El frigorífico y las nuevas técnicas agropecuarias generaron un gran cambio económico, pero las clases terratenientes canalizaron sus ganancias al consumo de bienes improductivos. El progreso anunciado desde 1852 por todos los heraldos del “stablishmen” pareció haber llegado con una fuerza irreprimible ¿De dónde ha salido todo ese dinero? En su mayor parte de excedentes europeos que se invierten especulativamente en acciones de empresas anónimas, títulos de empréstitos internos y cédulas hipotecarias. Mientras tanto los jornales en el campo son de 50 centavos y de 2 6 3 pesos en la ciudad. Nadie imagina el horizonte del '89 que con su crisis económica dará por tierra con tanta euforia.

Se realizan en esos años, como todos recordamos, imponentes obras. Alvear, émulo del Barón Haussmann, adorna la capital con bellos edificios públicos. Se funda el Instituto Pasteur, la Asistencia Pública, etc.

Fue en ese año de 1884 que la Facultad de Medicina decide crear varias asignaturas. Entre ellas la de Patología Mental que le es adjudicada por concurso efectivamente a Lucio Meléndez en ese año de 1886. En mayo de 1887, como dijimos más arriba, se inaugurarán las nuevas instalaciones del Hospicio de las Mercedes ya dirigido por Meléndez desde hacía 10 años.

c. La propuesta nosográfica porteña

Volvamos a la reunión en la casa del Dr. Solá. Meléndez, líder indiscutido, es encargado de redactar, junto a Emilio Coni, el informe final del grupo. En él, fechado el 4 de enero de 1887 y aparecido enseguida en la Revista Médico-Quirúrgica, que ambos dirigen, podemos leer la siguiente propuesta de Clasificación de Enfermedades Mentales:

                                               Excitación maníaca

                                               Manía aguda

                                               - crónica

Locuras maníacas                    - religiosa

                                               - razonadora

Delirio agudo

                                               Melancolía

                                               Estupor melancólico

                                               Delirio de las persecuciones

Locuras lipemaníacas               Demonofobia

                                               Agorafobia

Delirios impulsivos

Alcoholismo

Morfinismo

Locuras tóxicas                       Saturnismo

Nicotismo

Hachicismo

                                               Locura paralítica

Idiotismo

Locuras orgánicas                    Cretinismo

Demencia

Seudo-parálisis sifilítica

                                               Epiléptica

Histérica

Locuras neuropáticas               Coreica

Eclámtica

Locuras mixtas             Locura circular

Con este motivo saludan á sus honorables colegas

Lucio Meléndez.-Emilio R. Coni.

Ya en los listados de diagnósticos del Hospital de las Mercedes, recabados por Samuel Gache para su estadística de la locura en Buenos Aires de 1878, aparece casi la misma selección de categorías clínicas. Esto demuestra que ellas eran cotejadas, desde hacía varios años, con la experiencia cotidiana en el Hospicio y que la comunicación de 1887 constituye la primera formalización oficial de dicha práctica local.

Es de destacar que si bien la nosografía acuñada reúne categorías clínicas provenientes del espacio lingüístico franco-alemán del alienismo, no coincide exactamente con ninguno de los autores en boga haciendo, por el contrario, una selección y una combinatoria propias del pensamiento de los especialistas porteños.

En efecto, un análisis de las Tesis de Doctorado aprobadas en la Facultad de Medicina de esos años arroja referencias a las conceptualizaciones de Pinel, Esquirol, Leuret, Gall, Griesinger, Laségue, Legrand du Saulle, Baillarger, Brierre de Boismont y especialmente a las de Auguste Voisin –cuyas "Lecciones clínicas" publicadas en 1876 influyeron particularmente en Meléndez (ver su comentario al respecto en el final del primer caso clínico reproducido en la Segunda parte de esta publicación), a las de Morel con su teoría de la degeneración, a las de Luys y a las de Ghislain. Pero la lectura de dichas Tesis, así como las consideraciones que acompañan la presentación de casos clínicos, que Meléndez publica durante años en la Revista Médico-Quirúrgica, denotan una incorporación de conceptos del consenso internacional que seleccionados críticamente a través de su testeo clínico y combinados con observaciones de la casuística local, dejan como saldo un pensamiento psiquiátrico con perfil propio.

La nosografía que acuña la Comisión Argentina se propone "reducir al menor número posible de grupos todas aquellas locuras que han sido clasificadas ya sea desde el punto de vista sintomático, anatómico o etiológico, pero teniendo en cuenta todos estos elementos a la vez, que deben servir indispensablemente, en nuestro concepto, de fundamento a toda clasificación científica y práctica".

El primer grupo se dice que es producido por hiperemias del cerebro y sus envolturas, como las había descrito Luys en 1881 recapitulando otros autores, y se caracteriza por una sobreexcitación de las facultades mentales y locomotrices. Se incluyen en él la forma maníaca aguda y crónica junto a dos subcategorías, de entre las muchas creadas por Guislain: la religiosa y la razonadora, esta última coincidente con la monomanía razonante de Esquirol, que corresponde según Bercherie, sobre todo, a lo que actualmente llamamos accesos de hipomanía. Por último el delirio agudo debido a causas simpáticas (como el delirio febril, etc.) o a lesiones (golpes craneanos, hemorragias cerebrales, etc.) que sigue la descripción ya clásica de Georget.

El segundo grupo cuyo título, Lipemanías, denuncia un resto de la nomenclatura esquiroliana a la sazón abandonada en Europa no consigna etiología. Son las vesanías puras de los autores alemanes; los argentinos las categorizan como locuras primitivas y se manifiestan clínicamente con un delirio triste, total o parcial, con períodos lúcidos o sin ellos, curando más raramente que el grupo anterior. El delirio de las persecuciones incluido aquí denota la aceptación del cuadro tal como lo concibió Laségue. Las locuras tóxicas siguen las descripciones de Moreau de Tours. Se señalan los riesgos de dependencia y las lesiones del S. N. C. por el abuso crónico de sustancias tóxicas.

El cuarto grupo aúna las locuras orgánicas por malformaciones, lesiones anatómicas, como la locura paralítica o parálisis general, o abiotrofias demenciales.

El quinto grupo se vincula etiológicamente con la herencia en el sentido de la degeneración de Morel y Magnan y agrupa enfermedades generadas por neurosis "de tipo intermitente o periódicas por lo general de larga duración".

Por fin, la combinación de formas anteriores explicaría las locuras mixtas del Sexto grupo cuyo paradigma es la locura circular aislada por Jean-Pierre Falret.

En esta doctrina de las Enfermedades Mentales los alienistas argentinos dejan plasmados los postulados consensuados de su práctica.

Transcurre ese período "que va desde 1876, año del informe de Westphal sobre la paranoia, hasta los años 1910 en el que las nuevas ideas surgidas de la psicología dinámica y la fenomenología comienzan a penetrar y a conmover las concepciones clásicas en Psiquiatría". Es la etapa que Bercherie llama de la Clínica de las Enfermedades Mentales. La Psiquiatría pertenece a la Medicina y ésta se piensa desde el más riguroso positivismo. Los alienistas argentinos demuestran, en las producciones que analizamos, que todos los presupuestos teóricos para entrar en ella han sido originalmente incorporados a su práctica dando muestras de una vigorosa actividad intelectual.

Podemos decir, en conclusión, que en las dos décadas que van desde 1879 a 1890, no son voluntades o talentos aislados –como describen algunos historiadores románticos de la especialidad– los que ejercen el alienismo porteño; tampoco son solamente meros epígonos del pensamiento europeo, sino que se constituye plenamente en Buenos Aires un grupo de especialistas que reúne las características propias de una verdadera escuela, una matriz disciplinar (diría la epistemología moderna) que los contiene y organiza.

En efecto, todas las condiciones para conformarlo están presentes; una doctrina común expresada en la nosografía que acabamos de describir, una organización y un lugar de reunión y trabajo brindados por la estructura hospitalaria de los loqueros de Buenos Aires, una instancia de enseñanza teórica en la Cátedra de Patología Mental y práctica en el Hospicio, una publicación: la Revista Médico-Quirúrgíca, relaciones internacionales coordinadas con otros grupos de investigadores y clínicos y un jefe, Lucio Meléndez, cuya sucesión aseguraría Domingo Cabred.

IV. El pensamiento clínico de Lucio Meléndez

En su doble condición de Profesor de la Cátedra de Patología Mental y Director del Hospicio de las Mercedes –a la sazón principal institución psiquiátrica del país– Meléndez representó la figura paradigmática del alienismo argentino de la segunda mitad del siglo pasado. Se hace necesario, en consecuencia, analizar más en profundidad los criterios clínicos que lo guiaban.

A los fines de ese estudio, mencionaremos primero las fuentes consultadas, haremos luego una breve descripción del ámbito institucional porteño en el que desarrolló su práctica, para presentar después la misma en sus aspectos metodológicos y clínicos, y finalizar con algunas conclusiones.

a. Las fuentes de información consultadas

Nos hemos remitido al estudio exhaustivo de los artículos que Meléndez publicó en la Revista Médico-Quirúrgica. Los mismos han tenido escasa o nula difusión entre nuestros historiadores por razones que desconocemos, pero que, probablemente, se relacionen con el enfoque de trabajo de estos colegas más centrado en la confección de biografías ejemplares y de cronologías exhaustivas, propias de la historiografía romántica, que en el estudio crítico de la historia de las ideas de la especialidad.

Anotamos antes que Meléndez hizo conocer su pensamiento y dio cuenta de su práctica en las páginas de la Revista Médico-Quirúrgica. Como se recordará, la misma –que ostentaba el galardón de ser "el periódico médico más viejo de Sudamérica "había sido fundada por el Dr. Angel Gallardo y Pedro Mallo en 1864. Desde 1868 hasta 1871, la Revista se constituye en órgano de la Asociación Médica Bonaerense, pasando luego a llevar como subtítulo el de "Organo de los intereses médicos argentinos" (ver Cronología en págs. 46 y 47).

En 1878 se hace cargo de la Dirección Emilio R. Coni, quien la continúa hasta su último número aparecido el 23 de Mayo de 1888.

La investigación exhaustiva de sus XXV volúmenes nos ha permitido entresacar de los mismos la serie completa de los artículos de Meléndez, quien ingresa a la redacción el 8 de abril de 1880.

Entre ellos además de comentarios de tesis, polémicas relativas al estado de las instituciones, informes de actividades a realizarse en el Hospicio, estadísticas del mismo y peritajes médico-legales, Meléndez se aplicó a redactar las historias clínicas de sus pacientes consignando en ellas datos personales de los mismos, datos familiares, forma y lugar de procedencia, examen semiológico inicial, tratamientos administrados, evolución y pronóstico.

A lo largo de los años comunica así más de cincuenta casos clínicos que le sirven para ejemplificar una casuística mucho mayor, como señala, por ejemplo, al presentar en 1878 un caso de Delirium Tremens cuando aclara: "en los ochenta y tantos casos de alcoholismo agudo y crónico que llevo asistidos en los años '76, '77 y '78, es la primera vez que se ha presentado el delirio bajo esa forma".

b. El ámbito institucional

En el apartado III mencionamos al grupo de freniatras o alienistas que conforma el primer núcleo organizado de lo que será nuestra actual especialidad.

Una decena, o poco más (si se incluyen practicantes que cursan sus estudios) de estos médicos ejercen, a la sazón, en el Hospicio de las Mercedes (actual Hosp. "J. T. Borda"), el Hospital de Alienadas (actual Hosp. "B. Moyano"), la Convalecencia, que luego es demolida, y algunas instituciones privadas, como el Instituto Frenopático que dirige el Dr. Pérez o el Frenocomio Modelo de Palermo de los Dres. Aravena y Galíndez, y algunas otras "casas particulares de insanos".

Según Meléndez, el estado de todos los establecimientos "tanto públicos como privados" al promediar los años '80 –hace poco más de un siglo– era harto deficiente, señalando que "la repugnancia de varias familias para mandar sus deudos a estos asilos, tiene aún su razón de ser, hasta que no sean elevados a la categoría de los asilos europeos por sus comodidades, amplitud, dotación de personal, higiene, reglamentación y perfecta organización de que carecen hoy...”.

Anota también dos datos: hay más pacientes en el ámbito público que en el privado y se observa un flujo de los mismos mucho más frecuente del segundo hacia el primero que su inversa. Este segundo fenómeno se debe según el Director del Hospicio de las Mercedes, al menos a tres motivos:

1. “La baratura de las mensualidades cobradas en el Hospicio y lo elevado de éstas en los establecimientos privados". Aclaremos que en los hospitales públicos existían dos categorías: los pensionistas que pagaban su internación y los indigentes. Los primeros no estaban obligados a trabajar en tareas de huerta, limpieza, talleres, etc. los segundos debían cumplirlas "en la medida de sus posibilidades".

2. La larga duración de los tratamientos que, explica Meléndez, determinaba que 9as familias no puedan hacer semejantes erogaciones".

3. Los buenos resultados que Meléndez asegura que se obtienen en el Hospicio y aunque reconoce "no queremos atribuirnos una gloria al respecto" por carecer de "datos estadísticos" (del ámbito privado) deja deslizar la alusión a una competencia y actitud defensiva ante quienes desde el ámbito privado atacaban al Hospicio.

En el escenario de las prácticas, también están las consultas particulares -Meléndez las tiene e incluye en su casuística- y los tratamientos a domicilio. Respecto de ellos afirma en 1885: "Hace algún tiempo nos asiste la convicción que la asistencia a domicilio de ciertas formas de locura es posible, ahorrando así a los enfermos sufrimientos o malos tratamientos a los cuales no han estado acostumbrados en el período de salud y que afectan más tarde profundamente la delicadeza y amor propio llevándolos a la desesperación o haciéndoles nacer ideas de profundo odio hacia sus deudos o encargados". Y agrega: "Hay enfermos que de ninguna manera debían pisar la puerta de un asilo o casa de Sanidad; y sin embargo, se los secuestra despiadadamente en los primeros momentos de estallar un ataque sin saberse aún la forma sistemática que revestirá la vesania, como acontece con los histéricos, epilépticos, y melancólicos, formas sobre las cuales se triunfa con la mayor facilidad”.

c. Preceptos metodológicos y desarrollos clínicos

“La especialidad no se aprende con la lectura de los libros, sino en el contacto diario con el insano..." dice en 1884 quien se considera como "el primer médico de los que tratan a los locos (varones) que haya procurado investigar en mi país las causas productoras de la locura".

En 1879, Meléndez desarrolla una polémica nosográfica con el Dr. Eguía –director del Hospital de Alienadas– a propósito de las políticas de internación que se ventilan en las páginas de la Revista. Meléndez no acepta la nosología del belga Guislain que por vía de un autor catalán, Gines y Partagas, tenía importante influencia en Buenos Aires,

Los detalles de esta polémica serían muy largos de desarrollar aquí, pero lo interesante para el caso es que luego de sostener su posición contraria a una concepción sindrómica de la nosografía, Meléndez le espeta a Eguía: ... "medito lo que leo y no acepto todo lo que se escribe en este ramo de las ciencias médicas". "Existen otras reputaciones médicas, que, a mi juicio, están más arriba de los citados por él (se refiere a Eguía), cuyas ideas adopto y sigo por estar más en armonía con mi propia observación"... "He demostrado tener ideas propias, independientes y felizmente me encuentro emancipado del magister dixít;... leo, comparo, juzgo, raciocinio y me decido por lo que está en armonía con las ideas que profeso y la clasificación que adopto; temperamento que observaré siempre que me sea posible por creerlo el mejor y más provechoso".

En efecto, como producto de su experiencia, Meléndez coincide con la nosología de Voisin "que es el método adoptado por nosotros", como dice ya en 1876, aunque como expresión de su independencia de criterio hace algunas concesiones a los viejos criterios sintomáticos de Esquirol. En otras palabras, aunque firmemente inscripto en el paradigma de las Enfermedades Mentales, que se imponía en esos años, cuando no puede definir un cuadro como enfermedad por carecer de hipótesis etiológica o mecanismo psicopatológico ciertos, acepta conformarse provisoriamente con un criterio sindrómico hasta obtener mayores precisiones.

Aunque defensor del método anátomo-clínico: "Adonde no puede llegar el observador por intermedio de los sentidos, no se pueden aventurar ideas exactas, sino guiarnos por las lesiones encontradas en el cadáver". Meléndez acepta cierto flotamiento de los conceptos y hace jugar otros criterios como por ejemplo metodológicos, al afirmar que las lesiones... "no siempre son las que existieron en vida del enfermo pues muchas de ellas se producen post-mortem" o funcionales, "otros trastornos cerebrales pueden ser debidos a la modificación en el curso del fluido nervioso o al estado eléctrico del cerebro, no dejando por consiguiente rastro ninguno en el cadáver". La congestión y éstasis o rémora sanguíneas son explicativas de los casos agudos y la recirculación de la sangre de las curaciones y remisiones. En las etiologías pone como causa física principal de la enajenación mental en Buenos Aires al alcoholismo, y en segundo lugar las “causas morales (entiéndase psicológicas) tales como los pesares domésticos, el amor y los celos, los reveses de fortuna, el miedo, la pérdida de las personas queridas, etc...".

La herencia, dice, ocasiona el 12% de las alienaciones.

Sobresalen en sus diagnósticos y en las ya mencionadas estadísticas del Hospicio de las Mercedes, los Delirios de las persecuciones, la Manía aguda, el Alcoholismo agudo y crónico, la Melancolía, la Locura paralítica y la Lipemanía simple. También se consignan diagnósticos de Idiotismo, Locura histérica, Hipocondría, Reblandecimiento cerebral y Demencia crónica. En 1882 se encuentra la primera' referencia entre sus casos al diagnóstico de Locura circular tal como la había formalizado Jean-Pierre Falret. Todos ellos nutren la nosografía comentada antes en el apartado 111. Resultando imposible sintetizar aquí la riqueza de las observaciones de Meléndez que será objeto de otros trabajos, debemos sin embargo hacer un comentario a sus extensos escritos.

Dijimos antes que la referencia fundamental que acusa Meléndez es la obra de Auguste Voisin, alienista francés, alumno de Delasiauve y de Moreau de Tours, quien reemplaza en su puesto de Bicêtre a su tío Félix Voisin en 1865 y a Jean-Pierre Falret en el de La Salpetriére, en 1867. Voisin dejó pocas obras de conjunto, pero muchos artículos dispersos y sus famosas "Conferencias clínicas sobre las Enfermedades Mentales y las afecciones nerviosas" publicadas en el periódico "L'Union Médicale". No sería aventurado establecer cierta identificación metodológica en el tipo de comunicación científica escrita, entre el autor francés y su colega argentino. Meléndez tampoco deja ningún texto de conjunto sobre su obra. A primera vista, esto puede parecer el resultado de una pereza para escribir o una falta de ideas concluyentes. Sin embargo, cantidad de artículos publicados y las contundentes afirmaciones que contienen los mismos en diversos temas de nosografía y terapéutica descartarían esas explicaciones. Más bien creemos que la forma misma de plantarse frente a la locura puede darnos más claves para la comprensión de este aspecto de su trabajo.

La posición intelectual de Meléndez trasunta más bien una preocupación de investigador, de aquel que acepta estar en un terreno movedizo, provisorio, polémico, más preocupado por el descubrimiento y la verificación de hipótesis que por el registro dogmático de un saber adquirido de una vez y para siempre

Conclusiones

1. El método de trabajo de Meléndez se apoyó en la observación y comparación clínica rigurosa de sus casos, la investigación terapéutica y la estadística epidemiológica.

2. Su conocimiento de la producción bibliográfica internacional de la época es amplio e indiscutible.

3. En su elaboración defiende reiteradamente una posición basada en la lectura crítica de la bibliografía para retener sólo aquello que lo satisfaga luego de contrastación con su práctica clínica.

4. Su mayor afinidad teórica es con la escuela francesa.

S. Su ámbito de trabajo privilegiado y al que defiende como medio de asistencia principal es el Hospital público.

6. Publica sistemáticamente los resultados de sus trabajos para someterlos a la discusión y crítica de sus colegas.

7. La actividad docente, asistencial y de investigación asentadas por escrito constituyen una programática diseñada por Meléndez tendiente a crear una escuela argentina en la especialidad.

Bibliografía

• AMEGHINO, A., "Lucio Meléndez». Rev. de Criminología, Psiquiatría y Medicina Legal, Buenos Aires, setiembre-octubre, 1931. • ANALES DEL CIRCULO MÉDICO ARGENTINO. Buenos Aires, 1886. • BERCHERIE, P., Les fondements de la clinique. Navarin, París, 1980. [Los fundamentos de la clínica. Manantial, Buenos Aires, 19861. - CHILOTEGUY, J. E., Contribución al estudio de la melancolía con estupor. Tesis, Fac. de Medicina, Buenos Aires, 1882. - FFRREYRA, M., El delirio. Tesis, Fac. de Medicina, Buenos Aires, 1886. • GINÉ Y PARTAGAS, J., Tratado teórico-práctico de frenopatología, Moya y Plaza libreros editores, Barcelona, 1876. • GUERRINO, A., La Psiquiatría Argentina, Ed. Cuatro, Buenos Aires, 1982. - INGENIEROS, J. La locura en la Argentina, Obras Completas, -Vol. 12, Ed. J. L. Rosso, Buenos Aires, 1937. • LOUDET, 0. y LOUDET . O. E., Historia de la Psiquiatría Argentina. Ed. Troquel, Buenos Aires, 1971. • MELÉNDEZ, L. Y CONI, E. R., Estudio estadístico sobre la locura en Buenos Aires. Revista Médico-Quirúrgica, Vol. XVI, Buenos Aires, 1879. • MORALES, N., Delirio agudo y enfermedades en que se presenta. Tesis, Fac. de Medicina, Buenos Aires, 1878. • PICHOT, P., Un siécle de psychiatrie. Synthélabo, París, 1996. • RAMALLO, N., Estudio sobre la parálisis general. Tesis, Fac. de Medicina, Buenos Aires, 1885. • REVISTA MÉDICO-QUIRÚRGICA. Volúmenes 1 a XXV, 186111888, Buenos Aires. • SOLARI, B. T., "El doctor Lucio Meléndez". La Semana Médica, Buenos Aires. 12 de diciembre de 1901. • VASALLO, M., Delirio de las persecuciones. Tesis, Fac. de Medicina, Buenos Aires, 1884. • VOISIN, J. Leçons cliniques sur les maladies mentales et les affections nerveuses. Lib. J. B. Bailliére et fils, París, lére. éd., 1874, 2éme éd. 1883.